Aquavall destinará 1,4 millones para renovar 15.884 contadores y evitar sanciones del Gobierno

Oficinas de Aquavall en la calle Muro de Valladolid. /C. MINGUELA
Oficinas de Aquavall en la calle Muro de Valladolid. / C. MINGUELA

Una orden ministerial que entra en vigor en este 2019 obliga a sustituir los equipos que superen los doce años de antigüedad

Víctor Vela
VÍCTOR VELAValladolid

El consejo de administración de Aquavall aprobó este martes la licitación de un contrato para la adquisición de 15.884 contadores de agua fría, que sustituirán a los más antiguos de la capital, con el objetivo de cumplir el nuevo requisito estatal que obligará a retirar todos los aparatos de medición que tengan más de doce años de antigüedad (en Valladolid, la operación incluirá también a los dispositivos con diez y once años). Aquavall–que es la empresa titular de los contadores, por lo que el abonado no deberá hacer pagos extraordinarios– ha calculado la operación en 1.416.820 euros (con el IVA incluido), un importe elevado que necesitará de la aprobación por parte de la Junta de Gobierno Local para que sea efectivo.

Aquavall tiene registrados en Valladolid 121.632 abonados y hace ya dos años emprendió una campaña exhaustiva para la sustitución de los contadores más viejos y obsoletos. Durante el último ejercicio, se han renovado seis mil contadores, a los que se sumarán casi 16.000 durante los próximos meses. El problema al que ha de hacer frente la empresa pública del agua es que la anterior concesionaria apenas llevó a cabo la renovación de los equipos y «se desentendió durante 18 años de hacerlo, pese a que cobraba por su mantenimiento en el recibo que pasaba a sus abonados», criticó la concejala de Medio Ambiente, María Sánchez. «Tan solo se limitaba a cambiar los contadores por averías», añadió.

La campaña de sustitución ahora autorizada responde a la obligación establecida por el Gobierno a través de una orden ministerial que entrará en vigor a lo largo de este 2019 y que obligará a retirar del servicio los contadores más antiguos, al fijar, por primera vez en España, un periodo de vida útil (de obligado cumplimiento), como ocurre en otros países de la UniónEuropea, como Alemania. La filosofía de esta medida es facilitar el control del gasto y reducir los errores de medición. Los cálculos de expertos cifran en hasta el 15% las desviaciones que se podían producir en los contadores más viejos, lo que llegaría a penalizar al consumidor o a la empresa prestadora del servicio.

Plazos y multas

La campaña emprendida por Aquavall se prolongará durante los próximos ejercicios, con un horizonte que además tiene límite. El Gobierno ha fijado un plazo de tres años (aunque reconoce que se puede ampliar a cinco) para llevar a cabo las sustituciones de los contadores con más de un decenio de antigüedad. Si pasado ese tiempo no se ha llevado a cabo la sustitución, el propietario deberá hacer frente a una multa que la Ley de Metrología (del año 2014) fija en hasta cinco mil euros. En el caso de la capital, el propietario es Aquavall. El abonado paga en su recibo trimestral una partida que va destinada, precisamente, a la conservación y sustitución de los contadores. En muchos pueblos, el propietario es el particular, quien se tendría que encargar de cambiarlo.El coste medio de sustitución del contador se sitúa en torno a los 48 euros (el aparato en sí cuesta 30 euros y el resto corresponde al montaje). Un contador nuevo supone una tasa de 76,56 euros en la capital.

 

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