Alumnos de tres años alegan al PGOU para proteger un árbol en Valladolid

Varios alumnos de Infantil del colegio Pablo Picasso de Valladolid juegan junto al árbol ya protegido. /Gabriel Villamil
Varios alumnos de Infantil del colegio Pablo Picasso de Valladolid juegan junto al árbol ya protegido. / Gabriel Villamil

El Ayuntamiento acepta la petición del colegio Pablo Picasso e incluye un pino dentro del Catálogo del Patrimonio Natural

L. SANCHO Valladolid

No tiene nombre, pero los 650 alumnos del Pablo Picasso saben perfectamente que cuando alguien habla sobre el árbol del colegio no es otro que el vetusto pino piñonero situado en la parte trasera, junto al parque de Canterac. Ahí se acercan numerosas veces a lo largo del curso para «verle y contarle cosas», para vestirle (tiene varias bufandas alrededor) y para erigirle en protagonista de actividades que buscan el cuidado del medio ambiente y el fomento de la naturaleza. Y pese a que su más de dos metros de diámetro hablan de longevidad, no está recogido en el catálogo de árboles singulares del plan general, ni protegido para su cuidado de cara a generaciones venideras. «Tiene más de doscientos años seguro y aquí hacemos la asamblea de los árboles con lecturas, le regalan cosas y le llevan piñas», resume Beatriz Suárez, profesora de Infantil, mientras recoge un cuento que uno de los alumnos había depositado junto al árbol.

Así que el pasado mes de febrero, tras iniciar un proyecto sobre la asamblea de los árboles, el equipo que dirige Javier Sánchez (director del colegio) decidió dar un paso al frente y presentar la primera alegación de niños de tres años a la revisión del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que actualmente realiza el Ayuntamiento. «Debe ser un árbol singular, que esté protegido y sea emblemático», resumen, por lo que propusieron que se incorporara al catálogo de árboles singulares mediante una curiosa alegación. «Necesitamos que nos ayudéis a que todos y todas sepan lo especial que es y por eso escribimos esta carta que los mayores llaman alegación», rubricaron en su propuesta, dirigida al área municipal de Urbanismo.

La curiosa alegación llegó hace unas semanas a la concejalía que dirige Manuel Sarabia. Y decidieron aceptarla: «Porque es un pino piñonero que destaca por su porte, localización y buen estado de conservación». Además, recoge, «se tiene en cuenta su interés cultural por estar ubicado en un centro educativo y ser parte de un proyecto de educación ambiental». De tal forma que se crea la ficha correspondiente en el Catálogo del Patrimonio Natural.

Como curiosidad, al ser presentada por niños de tres años, el Ayuntamiento realiza una respuesta escrita específicamente para ellos, donde asegura lo siguiente que han decidido incorporarlo a la lista de árboles especiales de la ciudad con el número 33 «para que todo el mundo lo conozca y pueda ir a visitarlo y contarle cosas». «Los mayores estamos muy contentos de que hayáis descubierto este pino tan bonito y tan sabio», concluye la respuesta a la alegación.