El acoso escolar centra el debate en la jornada sobre el déficit de atención

Asistentes a la jornada sobre el déficit de atención e hiperactividad en años anteriores. /A. Mingueza
Asistentes a la jornada sobre el déficit de atención e hiperactividad en años anteriores. / A. Mingueza

El objetivo de la iniciativa, que alcanza su octava edición, es «arrojar luz» sobre el trastorno, que en la provincia afecta a más de 10.000 menores

EVA ESTEBANValladolid

Son «carne de cañón». Niños «muy listos» que, sin embargo, están abocados al «fracaso escolar y laboral». Se trata de los menores que padecen un trastorno de déficit de atención e hiperactividad (Tdah), cada vez «más marginados» en las aulas pero capaces de vivir «situaciones de límite» por el mero hecho de «tener la atención y hacer amigos». «Por sus problemas de relaciones sociales, de intentar llegar a tener amigos, son capaces de casi cualquier cosa», alerta el presidente de la Asociación de Afectados por Déficit de Atención e Hiperactividad en Valladolid (Avatdah), José Luis Vaquero.

El «problema», dice Vaquero, es que este intento por integrarse deriva en una «grave» situación: el acoso escolar. En «numerosas» ocasiones, para restar importancia a la situación y solventar la problemática, son los propios padres los que tratan de intermediar con los colegios y el profesorado. Otras, los niños ni siquiera se atreven a contarlo, «lo sufren en silencio». «Siempre se dan casos así. Hace relativamente poco ocurrió en un instituto de Valladolid; tenemos que luchar contra ello», indica.

«Son capaces de casi cualquier cosa por intentar integrarse y tener amigos»

No existe arma «más poderosa» que la información para erradicar el bullying. Así, una de las soluciones pasa por dotar de medios a los familiares para que sepan qué tienen que hacer si sucede «algo así». Por ello, la VIII Jornada Técnica sobre el Tdah girará en torno a este denominador común porque «cada vez se habla más de ello». Este sábado, desde las nueve de la mañana, el salón de actos del centro cívico José Luis Mosquera, ubicado en la calle Pío del Río Hortega de Valladolid acogerá una edición cuyo objetivo es «arrojar luz sobre los cauces a mejorar para que los afectados puedan tener a su disposición mecanismos que les ayuden a superar las barreras de esta patología y poder integrarse en la sociedad». «Se celebra cada dos años porque conlleva mucho esfuerzo y trabajo, y tratamos de organizarla en base a cómo vemos la situación, como está el Tdah en ese momento y si ha habido avances», argumenta el presidente.

En la provincia de Valladolid es difícil saber el número de niños que padecen Tdah. Uno de los motivos, tal y como reconoce Vaquero, es por la decisión, a su juicio errónea, del sistema sanitario de «darles el alta» cuando alcanzan la mayoría de edad. «Nos guiamos por estadísticas, pero no sabemos el número exacto que hay porque a los 18 años les dan el alta como diciendo: 'este niño ya está curado, no tiene problemas y le quitamos de las estadísticas'».

Dudas sobre su existencia

Sin embargo, para conocer «una cifra aproximada» toman como referencia un estudio que determina que «entre el cinco y el seis por ciento de la población infantil y juvenil» sufre este trastorno. En Valladolid, según recoge el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2018 había 71.093 personas en edad escolar. Así, siguiendo este patrón, en la provincia cerca de 10.100 menores (14,22%) tienen déficit de atención e hiperactividad. «Hay como mínimo uno o dos niños con Tdah en cada clase. Son una cifras muy altas», apostilla Vaquero.

Programa de actos

09:00 horas
Recepción y bienvenida a asistentes.
09:15 horas
Acto inaugural por autoridades de la Junta, Ayuntamiento de Valladolid y Diputación.
09:30 horas
Ponencia 'El Tdah, acoso en las aulas' a cargo del profesor y pedagogo Javier Lozano.
10:45 horas
Primera mesa de experiencias a cargo de Adrián Carrera, estudiante de diseño gráfico.
11:30 horas
Segunda mesa de experiencias a cargo de Álvaro García, guía de montaña y socorrista.
12:00 horas
Charla '¿Existe el Tdah?' a cargo del doctor Javier Tirapu.
13:30 horas
Mesa redonda donde intervienen los tres ponentes.

Se ha llegado a dudar de su existencia. Incluso «han llegado a decir que es un invento de las farmacéuticas». Pero la realidad es bien distinta:«pruebas» científicas certifican que el Tdah sí existe. «¿Cómo pueden decirnos que no existe cuando somos nosotros los que lo vemos y sufrimos día a día?», se cuestiona Vaquero. Una de las cosas más complicadas, reconoce, es entender que sus hijos «tienen un problema». «Llegamos a situaciones muy dramáticas. Hay padres que entienden que su hijo tiene un problema porque se detecta muy pronto, pero luego hay otros que o no lo reconocen o lo hacen a medias y tiene que ser un juez el que resuelva estos conflictos».

«El Tdah es una mochila, una carga para toda la vida»
Álvaro García. / El Norte

No recuerda «casi nada» del momento en el que le diagnosticaron déficit de atención e hiperactividad, hace ahora 17 años. Sin embargo, confiesa que se sentía «raro», incomprendido. No acababa de entender qué le pasaba. «No era consciente de lo que hacía mal. Sentía que nadie me entendía y no sabía por qué, incluso mis amigos no me invitaban a sus cumpleaños, con todo lo que eso supone para un niño de doce años», afirma Álvaro García Fernández-Recalde, un vallisoletano de 29 años afincado en Oviedo que este sábado participará en la VIII Jornada Técnica sobre Tdah con su ponencia 'Una vida con el Tdah en la mochila'.

Álvaro está «acostumbrado» a dar conferencias «de este tipo». Considera que contar su experiencia puede ayudar a otros niños que hoy en día padecen este trastorno. «Con el paso de los años te haces mayor y comienzas a saber un poco lo que te pasa. A día de hoy yo soy plenamente consciente de ello, como una persona que tiene diabetes y tiene que pincharse insulina todos los días y saber a qué hora lo tiene que hacer».

«La clave», dice, es afrontar los fracasos «no como un error, sino como una oportunidad» para seguir adelante. «Los Tdah somos unos motivados, unos enchufados de la vida. Nos cuesta mucho salir adelante, pero cuando lo conseguimos lo celebramos como un gran triunfo».

Este guía de montaña y socorrista de salvamento acuático también pondrá en valor la importancia de que los familiares «apoyen» a los niños con déficit de atención, así como la «suerte de cruzarse con buenos profesores». «Vale más un día con un buen profesor que cien días de aprendizaje. «Yo repetí muchas veces, no por tonto ni por vago, sino porque no había alguien que me entendiera y me ayudara y motivara a seguir adelante y a aprender», argumenta.