'El Ministerio del Tiempo' recuerda el paso de Napoleón por Tordesillas

Fernando Cayo como Napoleón y Francesca Piñón como Angustias suplantando a la madre abadesa. /
Fernando Cayo como Napoleón y Francesca Piñón como Angustias suplantando a la madre abadesa.

La serie de TVE rememora un capítulo histórico sucedido en la localidad vallisoletana que tuvo como protagonistas al emperador francés y a la abadesa del Convento de Santa Clara

M. E. GARCÍA

Tordesillas. Navidad de 1808 y Napoleón intentaba sofocar la revuelta contra su hermano José I 'Pepe Botella' con un 'tour', que es más francés, por la geografía española. La nevada le pillaba cerca de Valladolid, más concretamente, cerca de Tordesillas, donde pasó el 25 de diciembre de aquel año y perdonaba la vida a tres clérigos (otras fuentes apuntan a que tan solo uno era religioso), prisioneros de los franceses que se encontraban encarcelados en el Monasterio de Santa Clara. El propio emperador se alojó en este convento, en concreto en la antigua Casa-Hospedería o del Obispo y del Capellán.

Celso Almuiña, director del Departamento de Historia Moderna de la UVA declaró en su día a la agencia Ical que «La abadesa del convento citó a Napoleón para convencerle de que perdonara la vida a tres curas que había detenido por pasar información a los aliados. Napoleón quería estar a bien con el clero, de modo que cedió ante la petición de la abadesa, a la que incluso nombró emperatriz».

Este relato aparece reseñado en el libro 'Historia de Tordesillas', del año 1914, donde se describe a la abadesa, María Manuela Rascón, como una «anciana de más de sesenta años» que, no obstante, se mostró «con la mayor inocencia y candidez» ante Napoleón, con quien tomó café e incluso llegó a coquetear, registrando con picardía sus medallas militares. El encuentro con la religiosa agradó de tal modo al emperador que, además de dejar en libertad a los tres presos, a su marcha de Tordesillas dejó en la Casa Hospedería «un jefe de Estado Mayor para que cuidase del Monasterio hasta que pasasen todas las tropas», fijando en la puerta de entrada un edicto que imponía la pena de muerte a cualquier persona «que perjudicase y molestase a las religiosas».

Tomando estos acontecimientos históricos como base, 'El Ministerio del Tiempo' se marcó uno de sus episodios más humorísticos de su trayectoria. En este viaje Amelia, y Pacino (impagable Hugo Silva haciendo de policía antivicio de los ochenta que intenta parecer un cura del siglo XIX) acompañados por Angustias, la secretaria del Ministerio, reconvertida en madre superiora sustituta.

Allí, su misión consistirá en que Napoleón libere a los presos, que, en este caso, son dos civiles, uno de ellos antepasado de Adolfo Suárez nada más y nada menos, y el cura de Tordesillas. Por supuesto, el plan se tuerce y entre líos amorosos - Mariscal francés intentando ligar con el cura encarnado por Hugo Silva, incluido- consiguen liberar a los presos a los que deben devolver a su celda ya que, en el último momento, Angustias, como madre superiora consigue convencer a Napoleón de que los suelte. La velada resulta de lo más curiosa: La 'monja' le cocina pollo asado con patatas, comparten confidencias y un cierto coqueteo, tal y como apuntan las crónicas de la época.

Promo del episodio 'El Monasterio del Tiempo'. Continúa el texto después del vídeo

La web de Televisión Española aporta algunos datos históricos del suceso.

1.- Napoleón pidió reunirse con la madre abadesa cuyo verdadero nombre era María Manuela Roscón.

2.- La monja tenía una edad superior a la del personaje de Angustias. Mientras que la secretaria del Ministerio ronda los 60 años, María Manuela se encontraría en los 75.

3.- El secretario de Napoleón escribió: 'Ella al principio se negó a seguir el Sr. Hédouville, alegando que no se le permitía violar la clausura, y cruzar las puertas del claustro. Se le hizo la observación de que la orden de un soberano le servía como exención. Ella tomó a regañadientes el brazo de su conductor. Al llegar a la puerta, ella fue presa de un temblor que le impedía avanzar. El señor Hédouville la tuvo que sostener. Ella dijo que hacía más de sesenta años desde que entró al convento por aquella reja, y desde entonces no la había traspasado'.

4.- Según fuentes históricas consultadas por TVE, durante la visita la Madre María Manuela probó por primera vez el café mientras que Napoleón se interesó por el fundador del convento. Cuando le respondió que Pedro I de Castilla 'El Justiciero', el emperador se mostró satisfecho, ya que era uno de sus monarcas españoles preferidos.

5.- Ella le preguntó por sus condecoraciones y le respondió que se lo diría si le comunicaba si Juana la Loca estaba enterrada allí. La Madre no lo sabía porque lo único que había hecho en su vida era rezar y solo leía lo que su confesor le permitía.

6.- Otra de las preguntas de Napoleón fue si había sido bonita. María Manuela tampoco lo sabía. Había entrado de niña al convento y nunca se había visto en un espejo.

7.- Lo que sí es cierto, según recoge la web de TVE, y pasa en la serie es que al final de la noche parecían dos buenos amigos. Él le entregó una fortuna para la época, y le concedió el título de Abadesa Emperatriz. Además, le concedía un favor. La madre María Manuela no lo dudó ni un instante. Los tres presos de Napoleón se libraron de la muerte y volvieron a ser libres.

El periplo de Napoleón por España

Tordesillas no fue el único alto en el camino de Napoleón su ruta por España (1808-1809). Una expedición que, años más tarde, ya en su exilio de Santa Elena, reconoció como «el mayor error» que había cometido.

Así, Napoleón cruzó la frontera española por Bayona el 6 de noviembre de 1808 en dirección a Madrid. Su primera parada importante fue en Burgos donde tuvo lugar la Batalla de Gamonal.

El 22 de noviembre Napoleón continúa el camino hacia el sur, sin producirse más batallas importantes hasta la frontera de Segovia con Madrid, en el puerto de Somosierra, con excepción de un pequeño enfrentamiento en Sepúlveda, el 28 de noviembre. La batalla de Somosierra dio la llave al ejército francés para entrar en Madrid y tomar la ciudad, rendición que se hizo efectiva el 3 de diciembre.

Estando Napoleón en Madrid, recibe la noticia del paso del ejército inglés, al mando de Moore, que se dirigía a Valladolid desde Salamanca, con la intención de atraer a Bonaparte para evitar la campaña hacia el sur del país. Aunque pronto el comandante británico descubrió que el ejército galo era muy superior al suyo, de modo que cambió de idea y decidió huir hacia el norte, a León, donde podría unirse a los restos del ejército de Blake derrotado en Espinosa, tomando la ruta de Mayorga, Sahagún y Benavente.

Se inicia así la llamada 'carrera de Benavente' , que Napoleón arranca en Tordesillas, continúa por Villalpando, Castrogonzalo, Valderas, Benavente, La Bañeza y termina en Astorga

Es en este punto en el que Napoleón alcanza Tordesillas y los acontecimientos que se narran en el capítulo 'El Monasterio del Tiempo'.

Astorga, fin de trayecto

La ruta de los ejércitos por las frías y áridas tierras castellanas y leonesas, en pleno invierno, fue extremadamente dura y provocó muchos destrozos patrimoniales, saqueos y robos. «Los franceses pecaron de falta de previsión, al no traer intendencia, por lo que se vieron obligados a saquear allí por donde pasaban», continúa Celso Almuiña, si bien de igual modo se comportaron muchos ingleses, alcanzados por los enemigos en la retirada al emborracharse y quedar tendidos en las cunetas.

La persecución continuó casi paralela a la actual autovía A-6 (Madrid-La Coruña), con varios días de carrera hasta llegar a Benavente, donde el séquito de Bonaparte llegó la Nochevieja de 1808. Su avanzadilla alcanzó el municipio zamorano dos días antes, topándose con la retaguardia de Moore y produciéndose una batalla que tuvo como principal hito la captura del general Lefebvre, uno de los grandes líderes del ejército francés. Sobre este hecho escribe Napoleón a Josefina desde Benavente, antes de continuar el acecho de los ingleses hasta Astorga.

La retirada de Moore intentaba complicar el paso de los franceses volando puentes, como el del Esla y el del Órbigo, si bien la captura de Lefebvre les dio ventaja a la hora de continuar la huida. En la capital maragata, que según narran las crónicas estaba llena de cadáveres y caballos muertos, el emperador recibió una alarmante carta informando de que Austria estaba formando un ejército, de modo que dejó al mariscal Soult la caza de los británicos y regresó a Valladolid, donde las noticias de París llegaban en cinco días.

Alojado en el actual Palacio de Capitanía frente a San Pablo- permaneció Napoleón entre el 6 y el 17 de enero de 1809, después de lo cual regresó a Francia para atender otros asuntos europeos. Valladolid fue, durante la Guerra de la Independencia, la «capital del sexto Gobierno francés» y estuvo sometida a las fuerzas napoleónicas «prácticamente los cinco años de la guerra», señala el historiador Celso Almuiña. Sin embargo, «no sufrió mucho las consecuencias» del conflicto, añade Miguel Ángel Martín Mas, al ser una ciudad «afrancesada» que incluso vio favorecido el comercio con la presencia de los galos, que se encargaron asimismo de destruir fábricas textiles allá por donde iban (Béjar, Ávila y Segovia lo sufrieron) para mantener el bloqueo con Gran Bretaña.

Saqueos en El Bierzo

Ya sin Napoleón, la persecución continuó por la provincia de León y más concretamente por El Bierzo, donde «se produjeron escenas terribles de saqueo» señala Martín Mas, en los pueblos de la montaña y un combate encarnizado en las calles del municipio de Cacabelos, el 3 de enero de 1809.

Moore no murió en esta batalla, sino días después en La Coruña, alcanzado por una bala de cañón en el brazo izquierdo, pero curiosamente describió en estas palabras la forma como perdió la vida en Cacabelos otro general, del bando francés, Colbert.

* Fuentes: Ical, Rtve.es

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