El cerro de San Cristóbal vuelve a cambiar de 'look'

La demolición del monumento a Onésimo Redondo modifica la estampa del punto más alto de la capital, en el que ya solo destacan el repetidor y una antena

J. SANZ

El cerro de San Cristóbal nunca recuperará su estampa original, con sus laderas peladas y su explanada libre de construcciones hasta mediados del siglo XX, pero la reciente demolición de las enormes alas de hormigón del defenestrado monumento a Onésimo Redondo (de 29 metros de altura) ha modificado una vez más su perfil.

Los cambios de look de este montículo situado a 843 metros de altitud (153 por encima del casco urbano) comenzaron precisamente a finales de los años cincuenta del siglo pasado, cuando el régimen franquista escogió el punto más alto de la ciudad para erigir allí una mole de hormigón en memoria del dirigente falangista Onésimo Redondo, que fue inaugurada el 24 de julio de 1961 previa repoblación de sus laderas con pinos y cipreses. El monumento, visible desde los cuatro puntos cardinales, apenas estuvo un decenio coronando en solitario el altozano, hasta que se colocó allí una torreta de radio de ochenta metros de altura en los años setenta de la emisora La Voz de Valladolid, una cadena ligada al régimen que se incorporó en 1978 a Radio Nacional.

Después, ya en los noventa, se levantó a su lado el más enorme aún repetidor de televisión (entonces de Retevisión y hoy de Abertis), de cien metros de altura y que fue inaugurado en 1994. Y así permanecieron los tres, el monumento, el repetidor y la antena de radio, dibujando el tradicional, hasta ahora, perfil del cerro.

El derribo de la parte superior de las alas del monumento, llevado a cabo durante la semana pasada en cumplimiento de la Ley de la Memoria Histórica aún falta por desmantelar la peana, modificó para siempre, otra vez, la estampa del montículo de San Cristóbal. Allí solo destacan ahora el repetidor y la antena.

 

Fotos

Vídeos