Onésimo Redondo se despide de Valladolid

La grúa retira la escultura de Onésimo Redondo del pedestal del cerro de San Cristóbal. /
La grúa retira la escultura de Onésimo Redondo del pedestal del cerro de San Cristóbal.

Los operarios culminan el desmontaje del grupo escultórico que coronaba el cerro de San Cristóbal desde el 24 de julio de 1961

J. SANZ

Apenas seis horas han sido necesarias para que los operarios desmontaran una a una las figuras que conformaban el grupo escultórico de bronce que coronaba el cerro de San Cristóbal desde el 24 de julio de 1961, cuando el mismísimo Franco inauguró este mamotreto en homenaje a Onésimo Redondo en el 25 aniversario de su muerte. El 'caudillo de Castilla', como era conocido, se ha despedido a las 15:48 horas en punto de este lunes del mirador desde el que divisaba la capital desde aquel día de hace 55 años.

Los trabajos han comenzado a las 9:30 horas con la retirada de las últimas flechas del enorme yugo de hierro que coronaba el monumento, de las que apenas quedaba la parte inferior (en su día medían doce metros cada una). Para ello han empleado una plafaforma elevadora y una radial.

Una vez finiquitado este primer trabajo, al filo de las diez de la mañana, comenzaba el desmontaje del conjunto escultórico de bronce, conformado por la figura central de Onésimo Redondo, flanqueada por un obrero, un miliciano, un labrador y un estudiantes. Los operarios, una a una, han ido desmontando cada figura de los cuatro acompañantes antes de despositarlas sobre unos pales de madera para evitar que sufrieran daños, ya que su destino final pasará por el Museo de la Memoria Histórica de Salamanca. La última figura, la del propio Onésimo, ha abandonado su pedestal a las 15:48 horas. El 'caudillo de Castilla' ha dicho así adiós al cerro desde el que dominaba la ciudad desde aquel lejano 1961.

Un tráiler cargará ahora las cinco esculturas de bronce para trasladarlas temporalmente a un almacén de Alcalá de Henares, donde esperan el acondicionamiento del museo salmantino, su destino final.

El desmontaje del grupo escultórico, al que se sumará la semana que viene la demolición de las dos alas de hormigón de 31 metros de altura, pone punto y final a una polémica que surgió ya en los años ochenta, cuando los vecinos de Delicias reclamaron su retirada. Esta viene obligada por la Ley de la Memoria Histórica, aprobada en 2007, y la ha llevado a cabo el Ministerio de Fomento, titular de la escultura. Antes, eso sí, llegó a recibir un requerimiento municipal para que ejecutara los actuales trabajos de desmontaje.

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