La Fiesta de la Moto coge velocidad

Instalaciones para la Fiesta de la Moto. /
Instalaciones para la Fiesta de la Moto.

El futuro del soterramiento, el buen tiempo, la paz social en Auvasa y el alto nivel de la medicina de Valladolid, ejes de los últimos siete días

ELOY DE LA PISA

Acabó la semana prelectoral. O prelotería. Según se mire. Hace unos años hubiera sido, sin duda, la semana que precede al más importante de los sorteos que en el mundo son. Este año, empero, es algo diferente. Mucho tiempo ha que no se percibía tanto interés por lo político, tanto debate, tanto seguimiento de lo que dicen esos que tantas veces denostamos y convertimos en puros muñecos del pin-pam-pum.

Pero no solo de votos en las urnas y bolas en los bombos vide la actualidad. Durante la última semana han pasado otras cosas. He aquí cinco de ellas.

1. La Fiesta de la Moto se queda sola.La concentración motera que promueve el Ayuntamiento de Valladolid ha ganado la batalla. Si es que hubo alguna vez tal cosa, que creo que no. El caso es que quien pugnaba por heredar el espíritu de Pingüinos decidió al final tirar la toalla. ¿Tanto dependía esta iniciativa de Mariano Parellada que no ha superado los problemas de salud del hasta ahora presidente de Turismoto? Parellada es hombre de una energía notable, un tipo con mucha experiencia y sabiduría, pero también tienen de ambas cosas quienes le rodean y ayudan. ¿Por qué no han seguido ellos con la iniciativa? Y si tanto creía en ella el alcalde de Cantalejo ¿por qué no lo ha peleado más?

2.- Soterramiento de ida y vuelta. Este asunto va a ser el culebrón veraniego estirado hasta lo insospechado y más allá. Verán. Unos días parecerá que no se hace; otros se encontrarán soluciones; un tercero se aportarán soluciones que algunos tildarán de locura y otros de genialidad. Va a ser uno de los asuntos recurrentes en el debate ciudadano de Valladolid. Quizá sea el momento de abrir una tormenta de ideas. ¿Por qué nos empecinamos en que vaya enterrado? ¿Por qué no nos planteamos que vaya elevado? ¿Las que se barajan son las únicas soluciones? El Plan Rogers ha costado unos euros, es cierto, pero ¿merece la pena mantenerlo? ¿Es viable?

3.- El buen tiempo que nos rodea. Es el comentario en la calle. La bonanza del tiempo, los mediodías agradables en cuanto a temperatura -y eso que en Valladolid hemos estado dominados por una niebla alta que daba aspecto de nublado al cielo y nos restaba grados de calor-, han permitido una cierta recuperación de hábitos estivales que parecían abocados a regresar no antes de mayo. Solo agricultores y comerciantes de prendas de abrigo reniegan de este final de otoño primaveral

4.- Orgullo de médicos y científicos. Que trece personas pierdan la visión por un medicamento es algo que dificilmente encaja en un calificativo. Pero enterarte, gracias al IOBA, que el medicamento es tóxico produce una irritación especial. Llena de orgullo que, en casi cualquier punto del mundo, el Instituto Universitario de Oftalmobiología Aplicada (que eso es el IOBA) sea la referencia obligada para todo aquello que se refiere a la visión. ¿Somos conscientes en Valladolid de que hay una institución pucelana que en muchos ámbitos científicos se pronuncia con admirada reverencia? ¿Saben los vallisoletanos que en sus instalaciones puede tratarse casi cualquier enfermedad o patología de los ojos? No é la razón, pero en ocasiones me da por pensar que nos encanta ocultar aquello de lo que deberíamos presumir

5.- Y llegó la paz social a Auvasa. Un suspiro de alivio debió oirse en el edificio de la Plaza Mayor cuando se llegó a un acuerdo con los sindicatos de la empresa municipal de autobuses. A alguno, en la Casa Consistorial, se le notaba ya el sarpullido que le provocaba pensar en llegar al domingo con paros parciales en algo tan vital como el transporte urbano. ¿No había realmente manera de llegar a ntes a un acuerdo? ¿Jugaron los representantes de los trabajadores con las elecciones para forzar la mano en la negociación? Unos y otros dicen que el acuerdo supone poco dinero para las arcas municipales. ¿Entonces? ¿Tanto costaba? Debo estar muy obtuso.