Cinco puntos calientes a la muerte del dictador

La iglesia de La Pilarica estaba también bajo control por las «homilías contrarias al Régimen»./
La iglesia de La Pilarica estaba también bajo control por las «homilías contrarias al Régimen».

El ‘Plan de Defensa’ diseñado en Capitanía General el 10 de noviembre de 1975 detallaba los sectores más conflictivos de Valladolid y disponía fuerzas para contener al enemigo

ENRIQUE BERZAL

Medina del Campo y Valladolid capital. Esas eran las localidades clave para organizar la defensa de la provincia ante la posible acometida de los «enemigos» políticos que el 10 de noviembre de 1975, diez días antes de la muerte de Franco, estarían dispuestos a generar desórdenes públicos. Así se refleja en el Plan de Defensa desvelado ayer por este periódico, elaborado en Capitanía General por cinco mandos militares en previsión de un final del Franquismo más que complicado.

La elección de Medina del Campo se justificaba por tratarse de «un gran nudo ferroviario donde la Renfe tiene instalados talleres. Con importante industria derivada de la madera» y posibilidad de generar conflictividad en el personal de Renfe.

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Valladolid, por su parte, aparece dividida en el documento en cinco sectores clave, a partir de los cuales planificar la defensa. El primero englobaría a la «gran masa de obreros que actualmente trabajan en la construcción de los nuevos barrios que están levantando en la margen derecha del río Pisuerga. Se encuentran enclavados en esta orilla la Escuela de Arquitectura y los Colegios de enseñanza de la Inmaculada y las Francesas», se detallaba. También atendería a la Iglesia de la Victoria, cuyos sacerdotes pronunciaban homilías «de marcado carácter progresista».

En torno a la parroquia de San Ildefonso se encontraría el segundo sector, menos conflictivo al encontrarse habitado por «personal de posición acomodada y adicta al Régimen». El Plan de Defensa situaba aquí las salas de fiesta Putsy-Cat y Golden-Gate, y no olvidaba apuntar que en torno a la parroquia también se pronunciaban «homilías de marcado carácter progresista, asistiendo gran masa de obreros».

Mucho más problemático era el tercer sector que plasmaba el informe, situado básicamente en torno a las industrias del automóvil, talleres de Renfe, fundiciones, etc., en el barrio de Las Delicias: «Dado el gran número de obreros que trabajan y viven en esta zona es el presumible más conflictivo; la conflictividad de esta zona tiene su origen en las huelgas de antes del año 1936, con marcado carácter socialista y anarquista, persistiendo las mismas ideas hoy».

Las agitaciones, apuntaban los redactores del documento, venían motivadas por la influencia de las homilías que solían pronunciar los sacerdotes de la parroquia de Santo Toribio de Mogroviejo, especialmente los dominicos, cuya influencia era muy grande entre los obreros de FASA. De modo que los religiosos, «desafectos al Régimen», actuaban «interviniendo en los conflictos planteados por los obreros de FASA-Renault; celebrándose reuniones en el salón parroquial».

La cuarta zona, ubicada en torno a «la Universidad con todas sus dependencias», presentaba, como factores conflictivos más importantes, la existencia de «unos diez mil estudiantes de todas las clases sociales abundando los sudamericanos y los árabes», la abundancia de «clubes, salas de fiesta y baile donde acude esta masa estudiantil» y, sobre todo, «la parroquia de La Pilarica, donde la labor progresista se lleva a cabo con mucha frecuencia en homilías contrarias al Régimen. Destacando encierros de estudiantes (en alusión al organizado el 19 de febrero con motivo del cierre de la Universidad) y un Boletín que edita la parroquia y titula La Vía, en el que se hace una dura crítica de la labor de las autoridades locales por el abandono en que según ellos se encuentra dicha barriada».

Finalmente, la quinta zona coincidía con el centro urbano y estaría compuesta por la mayoría de centros oficiales, banca y medios de comunicación: «Hay abundancia de cafeterías, clubes, barras americanas, frecuentados por todas las clases sociales de la ciudad».

En virtud de esta división se desgranaban, para mejor proceder a la defensa de la ciudad, tres tipos de enclaves: «puntos muy importantes», «puntos importantes» y «puntos complementarios». Ejemplos de los mismos en el primer sector eran la Subestación de la Olma, la depuradora de Agua de las Heras, el Puente de García Morato, el Puente Mayor, el Canal de Castilla, el Puente del Poniente, el Puente de Isabel la Católica, TAFISA, Michelin y Metales Extruidos.

En el segundo, la fábrica de gas, la Plaza de Zorrilla, la Estación de ferrocarril, el cruce de García Morato, el edificio de Banco de Bilbao, el de las Mercedes, el edificio de Telefónica del Paseo de Zorrilla, el cruce del Puente Colgante, el edificio que hacía esquina entre la Carretera de la Esperanza y el Paseo de Zorrilla, y FACSA.

Del tercer sector se ponderaba la importancia estratégica de la Pasarela del Arco de Ladrillo, la pasarela inferior de las Delicias, CAMPSA, la Carretera de Segovia, la depuradora de Aguas de San Isidro y el Canal del Duero, sin olvidar RENFE, FASA y SAVA.

En el cuarto, la subestación de Renedo, el paso inferior de la carretera de Soria, el paso inferior de los Pajarillos, todas las Facultades, la Central Telefónica de los Vadillos y la Catedral; finalmente, en el quinto sector destacaban Correos y Telégrafos, Teléfonos, Emisora de Radio, Centros Oficiales, Plaza de la Cruz Verde, Plaza de España, Plaza Mayor, Plaza del Poniente y Edificio Fénix.

Medios a emplear

A partir de ahí se procede a una distribución de medios y misiones con los objetivos genéricos de mantener el orden público, asegurar el buen funcionamiento de los servicios, impedir acciones violentas y desarticular a grupos armados enemigos. Los medios a movilizar serían el Regimiento de Infantería San Quintín nº 32, el Regimiento de Artillería Ligera nº 26 para C.E., el Regimiento Acorazado Farnesio nº 12, el Parque y Talleres de Automovilismo, y «ESCONs Tropa Academia de Caballería».

De modo que para contener la entrada del «enemigo» por la carretera de León y de Salamanca (primer sector) se destinan medios como «un escuadrón de tropa de la Academia de Caballería y una sección mecanizada del Regimiento Farnesio nº 12». Para el segundo sector se prevé la penetración enemiga por la Cañada de Puente Duero, Carretera de Madrid y Puente de la División Azul (hoy de Arturo Eyríes), a la que harían frente la sexta batería del Regimiento de Artillería nº 26 y una sección mecanizada del Regimiento Farnesio nº 12.

En virtud de las zonas señaladas se detallaban servicios para evacuación de heridos, fundamentalmente el Hospital Militar, el Hospital Provincial y la Residencia Sanitaria Onésimo Redondo (hoy viejo Hospital Río Hortega); alimentación y municionamiento (Academia de Caballería, Regimiento de Artillería nº 26 y Regimiento de Infantería San Quintín nº 32); y traslado de detenidos (Academia de Caballería, Calabozo de Artillería nº 26 y Calabozo de Regimiento de Infantería San Quintín nº 32).

Además, los denominados «puntos muy importantes» serían ocupados como mínimo por Unidad Tipo Pelotón, mientras que los «importantes» y «complementarios» quedarían a cargo de patrullas móviles; otras zonas relevantes se ocuparían con personal y armas automáticas, «desde donde batan las distintas Avenidas». El documento no se olvidaba de los controles de entrada y salida de la ciudad, puentes, pasos superiores e inferiores, cuya vigilancia se encomendaba a un puesto con dos individuos, «protegiéndose debidamente uno a otro», ni de «la vigilancia en grandes industrias», para «evitar y vigilar las posibles concentraciones de masas de obreros, así como sus movimientos con los que pudiera motivar actos de sabotaje».

En cuanto a las fuerzas de orden público a emplear, la Guardia Civil, al ser tan escasa, se limitaría a la custodia de la cárcel; la policía armada se centraría en el sector 3, por ser el más conflictivo, y en los sectores 4 y 5, con especial atención a la Universidad.

Ni que decir tiene que todo este despliegue teórico, elaborado para contener un posible avance del «enemigo», se quedó en el papel.

 

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