Ojito con el marisco, que ya sube sus precios a un mes de la Nochebuena

Puestos en el mercado del Campillo/
Puestos en el mercado del Campillo

La principal encuesta económica del consumo en estas fechas anuncia un incremento de los gastos en regalos para esta Navidad

VÍCTOR VELA

Ojito con el besugo, que ya ha iniciado su carrera de cara a la cena de Navidad. Si hace apenas un par de semanas (el 5 de noviembre) se cotizaba a 24 euros el kilo en los puestos del mercado del Campillo, ahora, cuando falta poco más de un mes para la Nochebuena, ya hay que pagar 36,95 euros para llevárselo a casa. Y lo mismo pasa con el bogavante, que casi ha duplicado su precio en una quincena, de 9,80 a 17,85 euros.

También está más caro el langostino grande (de 8,99 a 11,40), la almeja (ha subido cinco euros en quince días, hasta los 25,20) o las navajas (de 5,80 a 7,98). Eso sí, hay que tener en cuenta que los precios del pescado y del marisco fresco fluctúan mucho en función de las condiciones de la mar.

Todos estos son ejemplos de cómo los mostradores se preparan para la Navidad y ya van tomando posiciones para una época en la que los monederos suelen andar algo más generosos. La previsión, claro, es que estas cotizaciones aumenten según avancen las jornadas y por eso las asociaciones de consumidores insisten en la necesidad de adelantar las compras de alimentación y recurrir al congelado.

Para terminar de convencer sobre estas bondades de la previsión, basta con echar un ojo a los precios del año pasado. Comprar un kilo de gambas el 23 de diciembre de 2014, la víspera de Nochebuena, costaba 37,96. Ahora está a 14,19. Así que basta con echar cuentas.

Pero conviene ser precavidos. La Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios recuerda que a la hora de adelantar las compras hay que andar con tacto y no llenar el congelador con carne o pescado que, finalmente, no se vaya a consumir o sea más cantidad de la necesaria. Eso, a la larga, puede resultar más caro.

En cualquier caso, la crisis ha dejado «ciertos hábitos que se han convertido en permanentes». Lo certifica el informe Deloitte, un estudio clásico que todos los años analiza el comportamiento del consumidor durante estas fechas.

¿Cuáles son esos actos consolidados? Pues, por ejemplo, «la búsqueda de precios bajos y de regalos útiles», por un lado, y la consagración de Internet como espacio para «buscar, comparar y comprar, sobre todo ocio y tecnología». Las perspectivas para este año dicen que empiezan a coincidir los regalos «más deseados y los más comprados», algo que puede estar en relación con la esperada recuperación económica, después de años en los que los presentes estaban más vinculados a las posibilidades económicas reales que a lo que, de verdad, queríamos que nos trajeran los Reyes Magos.

Deloitte apunta más síntomas de mejoría:«Aumenta el presupuesto dedicado a viajes (124 euros de media) y a regalos (269) y se reduce ligeramente el destinado a la alimentación (208)». Eso sí, los españoles somos, después de los ingleses, los europeos que más dinero destinamos a llenar la mesa de comida durante estas fechas.

¿Cuáles son los regalos preferidos?¿Qué es aquello con lo que Melchor y compañía acertarán seguro? Desde el año 2012, el dinero en efectivo es «la opción preferida por los consumidores a la hora de recibir regalos». La moda y los libros suelen estar entre las principales preferencias. Suben mucho los teléfonos móviles y bajan, en relación con otros años, las tabletas. Siguen cotizando los perfumes y cada vez cobra más importancia el ocio (viajes, restaurantes o entradas a espectáculos). Esto, en cuanto a las preferencias. Pero la realidad es que el principal regalo no es dinero en efectivo (como muchos querrían), sino la ropa y calzado, seguido de libros, perfumes y, después, bolsos y relojes. Para los más pequeños, los videojuegos ganan por goleada entre los adolescentes y los juguetes educativos para los niños, según la encuesta realizada a más de 14.000 europeos (1.541 españoles).

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