Susto o buñuelos

Susto o buñuelos

El vallisoletano Javier Casado se convirtió en tendencia hace un año cuando colgó su defensa de los Santos contra Halloween

ANTONIO G. ENCINAS

Entre Halloween y Todos los Santos, Javier Casado lo tenía claro. Y así lo escribió en un cartel que colocó en la puerta de su casa:«En esta casa no hay truco o trato. Hay buñuelos y huesos de santo. Esto es Valladolid, no Wisconsin». Lo que decía era tan real como el dinero que le costaron los buñuelos y los huesos de santo, sabiendo que inevitablemente, esa noche, iban a acabar llamando al timbre de su casa para pedirle chucherías.

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Javier, como tuitero impenitente que es, decidió colgar la foto del cartel en Twitter. A partir de ahí se desbordó todo. Recibió casi cuatrocientos retuits en pocas horas y el mensaje comenzó a extenderse y a provocar reacciones de todo tipo.Desde adhesiones que aplaudían su gesto hasta encontronazos con quienes le consideraban un carca o un amargado por negarse a participar de esta festividad que poco o nada tenía que ver con España hasta hace unos años.

«Se fue de las manos», comentaba hace unos meses en una conversación informal. Comprobó en carne propia que el asunto Halloween no admite medias tintas.O se está con él, o contra él. Hasta un amigo suyo, Mike Hansen, entró al trapo con un poco de sorna. El norteamericano, que fuera base del Fórum y con el que ahora comparte aventura baloncestística en el CBCValladolid BricoDepot, le provocó aprovechando el barullo: «Al sur del Duero si se ha celebrado Halloween. ¡Y a lo grande!», le escribió. Y ante un partidario de Javier Casado que apoyó al buñuelista «¡Vamos a ver ese pique!, Yo estoy con Javier», escribió Jesús María Gómez, Hansen continuó:«Tú eres otro infeliz que no quiere comprar caramelos a los niños. Trick or Treat». No hubo caramelos ni chuches en casa de Javier, eso es cierto, pero a juzgar por su tuit posterior sí consiguió que los niños del barrio se inclinaran por su oferta. «Los niños vallisoletanos han demostrado no ser gilipollas. No me queda ni un buñuelo y al vecino ni le han tocado el timbre para las chuches», se mofaba poco después, la misma noche del 31 de octubre.

Por si había tenido poco con convertirse en tendencia, y no solo en Valladolid, en la red tuitera, pocos días después insistió con otro mensaje similar. «Me imagino que todos los que os metisteis conmigo por decir que Valladolid no era Wisconsin, estaréis cenando el pavo de Acción de Gracias».

Quizá es un poco más complicado que esa otra fiesta cien por cien norteamericana llegue hasta aquí, aunque un colegio bilingüe de Segovia la va a celebrar.

En Valladolid, muchos comercios tradicionales han optado por decorar sus escaparates con motivos de Halloween, como calabazas, esqueletos o caretas de monstruos. Algunas floristerías venden sus ramos para los Santos junto a las calabazas para decorar, y bares, discotecas y centros comerciales parecen decididos a sacar partido a la noche de los muertos.