Objetivo: un mediador en cada escuela

Luciana Cataldi, Gloria Calderón y Nuria Calvo, mediadoras. /
Luciana Cataldi, Gloria Calderón y Nuria Calvo, mediadoras.

Expertos en mediación piden que se extienda su figura a todos los centros escolares. Aseguran que cuando son los alumnos quienes dirimen los problemas, hay menos conflictos

A. G. E.valladolid

En la escuela hay conflictos. Así, con rotundidad, sin paliativos. Nuria Calvo, procuradora y mediadora, lanza esta afirmación con la misma naturalidad con la que acto seguido otra mediadora, Luciana Cataldi, sentencia que el modo en que se actúa en casos de acoso en el colegio «es erróneo». «Justamente esas situaciones, las que se dan en la práctica, [en las que la víctima se traslada de centro] son las que no tienen efecto. Hablamos de dinámicas grupales. El chico acosado, aunque se vaya, no va a hacer que la dinámica en ese contexto cambie. Será otro niño el que pase a ser acosado. Las intervenciones son erróneas, hay que empezar a intervenir de otra forma. El grupo es el que tiene el problema, el grupo es el que debe intervenir», resume.

En realidad, lo que propusieron ayer desde las I Jornadas de Mediación celebradas en Valladolid es la necesidad de cambiar por completo de hábitos. No solo en el colegio, aunque la primera parte de las ponencias se centró en el entorno escolar. También en el trabajo. Ya no sirven los «son cosas de críos» ni los «es que no soporta la presión». Hay conflictos. Y a los conflictos, sostienen, se están aplicando soluciones demasiado tarde y, en muchas ocasiones, por una vía judicial que debería ser el último camino.

«Hay que prevenir, hacer campañas. No es celebrar un día un acto, o que participen los padres y poner la palomita de la paz. Es trabajar sobre un proyecto que se inicia en septiembre y continúa durante todo el año, introducido en el ámbito del aula y en las tareas de aprendizaje», señalaba Cataldi.

En Castilla y León, desde el año 2007, se ha introducido en los centros escolares la figura de la mediación entre iguales. Son los propios alumnos quienes dirimen los conflictos. Hay un pero, sin embargo. «Los colegios que cuentan con mediación escolar son una mínima parte de los centros de Valladolid. En los que tienen la figura de la mediación escolar hay menos conflictos porque son los niños los que se sienten protagonistas, saben que son ellos lo que resuelven el conflicto, razonan el porqué y son capaces de encontrar la solución», afirma Nuria Calvo.

Y no es que la salud del sistema educativo regional, en cuanto a conflictos, sea mala. Según el informe de la Consejería de Educación relativo al curso académico 2013-2014, 1.078 alumnos y 286 profesores de toda la región se habían formado en mediación de conflictos hasta esa fecha. Además, la valoración de la conflictividad en los centros educativos en Castilla y León, según la propia Consejería, era buena. «La comunidad educativa está satisfecha con la situación de la convivencia», exponían. O admitían que «la conflictividad en los centros está cada vez más localizada y controlada».

Sin embargo, en las recomendaciones de mejora la propia Consejería recomendaba «implicar al alumnado en la mediación entre iguales y en la actuación preventiva para la resolución de conflictos».

O lo que es lo mismo.Idéntica receta a la que ayer se prescribió en esta jornada sobre mediación.

«Tenemos un proyecto educativo de mediación, que se llama Escuela mediadora, escuela de calidad. Lo primero que debe hacer cada escuela es reconocer los conflictos y atajarlos. Tenemos un plan para implantar e implementar la mediación. Una vez que enseñamos a profesores y al resto de la comunidad educativa y se implanta el proyecto, realizamos el seguimiento para que siga funcionando y que los mediadores cada vez sean mejores y que haya niños que cojan el relevo según vayan pasando etapas», explica Nuria Calvo, de Procumedia, organizadora del evento.

«La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo». La frase de Nelson Mandela sirvió a la procuradora y mediadora Gloria Calderón para comenzar su presentación. Una educación desde la base para que la mediación de conflictos se convierta en un modo de comportamiento en la vida adulta. «Somos conscientes de la existencia de conflictos en nuestras vidas. En las relaciones interpersonales surgen roces y problemillas. En el ámbito escolar, el tema del conflicto es muy importante atajarlo desde la infancia para que el día de mañana, cuando sean adultos, puedan difundir y tener la conciencia de la paz social», señala Calderón.

Y es que al fin y al cabo, en la escuela o en el centro de trabajo, todo es violencia, como resumía Luciana Cataldi. «La violencia no es laboral, escolar o intrafamiliar, sino social, y va mutando en los distintos contextos en los que los humanos nos vamos manejando», aseguraba.

Para erradicarla, lo primero es prevenir. Lo segundo, actuar con rapidez a la hora de detectarla. Y ahí hay mucho que trabajar, segúnCataldi. «No hay capacitación en el tema de poder detectar. Debe ser muy rápida. Observo una situación y actúo. Se ve que en la sociedad no se activa esa detección porque no se sabe cómo activarla, porque no hay capacitación o porque no estamos acostumbrados a poner bien el ojo para observarla», asevera.