Titiriteros con la casa a cuestas

Laura Mayo maneja uno de los títeres en una función, junto a su perra Sola. /
Laura Mayo maneja uno de los títeres en una función, junto a su perra Sola.

Jóvenes aficionados al teatro y a la música recorren pueblos y ciudades en verano para presentar sus creaciones artísticas

ANDREA RUBIO valladolid

La asociación cultural sin fines de lucro Popopopo Producciones Creativas realiza por sexto verano consecutivo la iniciativa Ínsula Muscaria con el objetivo de llevar el teatro, la música y los títeres a los rincones de los pueblos más recónditos. La carretera es su modo de vida durante los meses estivales. Laura Mayo Nieto, dibujante y aficionada al teatro, y César Mayorga Muñoz, dedicado a la música, no necesitan un escenario para sus actuaciones, dado que cualquier parque o plaza sombreada es el lugar idóneo. Siempre llevan su caravana consigo, que cumple a la vez la función de casa, decorado y camerino.

Mayorga toca distintos instrumentos de viento, como el fagot, la flauta travesera o el saxofón, y ha colaborado en conciertos con la Asociación de Memoria Histórica, entre otros proyectos. Durante el resto del año, la asociación cultural realiza otro tipo de espectáculos en sala ante la imposibilidad de dormir en la caravana por el frío y el difícil acceso a determinados municipios debido a las nevadas, según señala Mayo. «Trabajamos en lo que va saliendo.» Tanto ella como su pareja artística se encargan de la representación íntegra de las obras, así como de la elaboración de los guiones y vestuario. Sin embargo, cuentan con la colaboración de la perra de la pareja, Sola, a quien consideran «la estrella del show». Debe su triunfo a su encanto y su gracia, a pesar de que no tenga un papel en la obra, dado que «no sabe ni dar la pata. Lo que mejor hace es recibir los aplausos del público».

Un público muy agradecido

Para poder abaratar costes y que los distintos ayuntamientos que contratan sus representaciones puedan permitirse el gasto, realizan una ruta que enlaza un pueblo con otro. «Es la manera que tenemos de subsistir en verano, porque con el dinero que ganamos con estas actuaciones apenas nos da para pagar la gasolina y la comida». A pesar del sacrificio que supone para la pareja pasar sus meses vacacionales en la carretera por el tórrido calor y la inversión económica derivada de los desplazamientos, Mayo Nieto considera que la experiencia merece la pena, «es preciosa», gracias a la buena acogida de los vecinos de los pueblos a los que van. Los habitantes reciben con emoción esta iniciativa cultural, dado que en muchos municipios no están acostumbrados a recibir a grupos teatrales o musicales. Según comenta Mayo, en una localidad de la sierra de Francia, un señor llegó a decir que «no iba nadie a actuar allí desde la Guerra Civil».

La emoción y la gratitud con la que acogen a los titiriteros hace que la pareja tenga la sensación de suscitar recuerdos y de contribuir a revivir la infancia de los más mayores. El fin no es monetario, sino que lo que ganan es la experiencia y la interacción con los vecinos de los lugares donde van. Este año, Ínsula Muscaria ha apostado por una representación con un títere grande, muy espectacular, que según señala Laura, está gustando bastante.

La obra de este verano es Bankonur mon amoure, basada en el lanzamiento de la perra Laika al espacio, aunque en este caso se trata de una versión con un final más esperanzador que el desenlace real de la historia. Hasta el momento, la acogida del público está siendo muy buena, según asegura Mayo, quien considera que es además la obra más satisfactoria de todas las realizadas desde el año 2009. Están muy contentos con esta representación basada en el humor, y que les ha permitido volcar lo aprendido a lo largo de su trayectoria.

La falta de espacio obliga a la pareja a realizar una única obra durante el verano, dado que en la caravana solo hay hueco para lo imprescindible: la comida y la ropa, y el atrezzo para la actuación. Todo lo que aparece en escena, tanto los títeres como los decorados, se fabrican de forma casera.

Mayorga Muñoz se ocupa de la composición de las piezas musicales que se utilizan de banda sonora en las representaciones, y junto con su compañera, realiza los guiones, con todas las «tonterías que se les ocurren durante el año».

Pueblos para descubrir

Ínsula Muscaria se dirige a todo tipo de público, tanto «al señor que se trae el taburete de casa como a los más pequeños». Las obras tienen un toque infantil que se consigue con la utilización de los títeres, pero se busca un humor con doble intención para mantener la atención de los adultos.

Ante las limitaciones de desplazamiento por su reducido presupuesto y la falta de tiempo, realizan la mayor parte de las actuaciones en pueblos de Castilla y León, aunque también se han desplazado a zonas de Galicia y de Extremadura, siempre y cuando les pille de camino, dentro de la ruta marcada. Una de las características comunes de todas las localidades a las que viajan, aparte de su pequeño tamaño, es la existencia de un río o una zona para refrescarse, que como apunta Mayo les permite «sobrellevar el asfixiante calor».

Lo más satisfactorio para esta intrépida pareja es «la sensación de que la gente se ríe con los chistes, de que el humor funciona. Tener la constancia de que pasan un rato agradable», comenta Mayo. Conocer lugares desconocidos, entablar conversación con gente que tiene curiosas historias que compartir, y que puede servir de inspiración para estos titiriteros, hacen que la iniciativa merezca la pena. «Viajar siempre con la casa acuestas para llevar la risa y la alegría allá donde vayamos», cuenta Mayo Nieto ilusionada. Además, añade que Ínsula Muscaria «es un proyecto que marca», durante el resto del año están pensando en el verano y en los nuevos pueblos desconocidos que pueden descubrir.