Cuenca de Campos sopesa comprar el convento de San Bernardino para salvarlo

Fachada principal del convento de San Bernardino, en Cuenca de Campos/
Fachada principal del convento de San Bernardino, en Cuenca de Campos

El dueño pide 120.000 euros al Ayuntamiento por la iglesia, coros, huertas y cementerio

TERESA DE LAPUERTA

El medio rural clama de nuevo por preservar su patrimonio. El hospital de la Vera Cruz de Villalón de Campos, el Simón Ruiz de Medina del Campo, el monasterio de Santa María de Palazuelo en Cabezón de Pisuerga... muchos son los tesoros monumentales que han sido noticia en los últimos meses porque vecinos y regidores se niegan a permanecer de brazos cruzados ante el riesgo de desaparición de lo que son testigos fieles de su historia particular y de la de todo el territorio.

Con la llegada del nuevo mandato salta a la palestra el convento de las Claras de San Bernardino, en Cuenca de Campos. «Es mi principal reto para los próximos cuatro años», en palabras del veterano regidor de la localidad, Faustino González. El estado de deterioro del monumento «es insostenible», y el alcalde se plantea incluso la posibilidad de que el Ayuntamiento adquiera la propiedad del mismo.

El dueño de las estancias más degradadas del complejo (incluida la iglesia, los coros, las huertas, el palomar, la bodega o el cementerio) está dispuesto a venderlo por 120.000 euros, «una cantidad muy elevada para un consistorio como el de Cuenca y cuyo desembolso, en cualquier caso, debe someterse a la consideración del resto de la corporación». Pero la dificultad no está solo en la adquisición, explica González, sino en la urgencia y magnitud de su posterior restauración, porque la cubierta de la iglesia corre un riesgo cierto de hundimiento y pone en peligro el resto de la construcción.

«Hago un llamamiento a instituciones y particulares, porque es un monumento único en su género», señala el regidor, y recuerda que Cuenca, más que ningún otro pueblo el municipio es sede de los congresos internacionales de Arquitectura de Tierra desde 2004, tiene que poder mostrar con orgullo sus históricos ejemplos de madera, adobe y tapial. González explica también que el convento fue ya catalogado por el arquitecto mexicano Leonardo Meraz, que se encargó de elaborar un anteproyecto que podría servir de pauta para el arreglo de la cubierta y el levantamiento del edificio.

De castillo a palacio

La historia del monasterio se remonta al siglo XIV, cuando el rey Juan I de Castilla cede su castillo al Duque de Frías, quien lo transforma en un palacio que, según cuentan las crónicas, llegó a tener de huésped a San Bernardino de Siena (1380-1444), patrón de Cuenca de Campos, en una de sus peregrinaciones para predicar por el Camino de Santiago.

Es su mujer, María Fernández de Velasco, quien decide incluir en su testamento, fechado el 3 de febrero de 1455, el mandato de construir en las dependencias señoriales y palaciegas un convento dedicado al santo, para donarlo con posterioridad a las monjas clarisas. La actual iglesia y sus dependiencias, vinieron después.

Las vicisitudes han ido marcando los estilos arquitectónicosgótico, mudéjar, renacentista de una construcción que durante cinco siglos estuvo habitada por las hermanas. Hace más de cuatro décadas, las monjas se trasladaron a las Claras de Palencia, portando con ellas el retablo, las valiosas imágenes que atesoraba la construcción y el sepulcro marmóreo de busto yacente de la fundadora, que se exhibe allí junto al del busto orante de Beltrán de Guevara, señor de Zorita de la Loma y también benefactor de las clarisas conquenses. La techumbre de la habitación de Doña María se encuentra en la actualidad en el Museo Diocesano de la misma ciudad.

La última obra acometida en el convento data de 1837 y tuvo lugar en el coro alto. Las otras intervenciones que vinieron después de aquella consistieron en la destrucción de muros para abrir huecos que dieran paso a camiones o para facilitar el almacenaje de grano;_nada que ver con rehabilitaciones o consolidaciones.

En el año 1967, las hermanas vendieron el complejo mediante subasta a una familia de Cuenca de Campos y, en la actualidad, se encuentra dividido en dos partes, que pertenecen a los hermanos Jesús y Julio Ruiz. El estado de conservación de la primera de ellas (la zona reglar, con el claustro y las celdas de las monjas) es bueno, ha sido objeto de diversas actuaciones y, en ocasiones, se habita, pero la iglesia y sus dependencias adyacentes están muy deterioradas. Hace unos meses el templo se deshizo definitivamente de los restos de la exposición organizada allí en 2011 por el galerista y artista Evelio Gayubo.