Fallece el catedrático de la UVA Constancio González, premio Castilla y León

El catedrático de la UVA Constancio González./
El catedrático de la UVA Constancio González.

Maestro de decenas de médicos y científico, su funeral se celebrará mañana en el tanatorio de Las Contiendas

EL NORTEvalladolid

La Universidad de Valladolid perdió ayer a uno de sus investigadores más prestigiosos, el catedrático Constancio González, fallecido a causa de un cáncer. González fue premio Castilla y León de Investigación en el año 2011.

Catedrático de Fisiología y persona muy querida en nuestra Facultad de Medicina y en la Universidad de Valladolid, Constancio González era natural de Renedo de Valderaduey, un pequeño pueblo leonés cercano a Sahagún, del que se mostraba muy orgulloso y del que disfrutaba hablando cuando la ocasión se lo permitía.

El decano de Medicina, RicardoRigual, en una carta remitida ayer a El Norte, recordaba que «sus padres tuvieron una clara visión, que fue poner por encima de cualquier otro objetivo la educación de sus hijos, a los que dieron estudios superiores a pesar de no tenerlo fácil. Estudió Bachillerato interno en León, en cuyo instituto y rodeado de buenos amigos que todavía conserva, logró según siempre contaba una excelente formación. Posteriormente se licenció en la Facultad de Medicina en 1974 de Valladolid».

Allí, en el Departamento de Bioquímica y Fisiología del que fue alumno interno, se inició en el mundo de la investigación de la mano de los profesores Benito Herreros y Carlos Belmonte. «En esa época se dieron cita en la Facultad un grupo de profesores con una sólida formación científica, y lo que es muy importante, con energías para desarrollar y transmitir su entusiasmo a un grupo de jóvenes estudiantes», rememora Rigual.

Referente internacional

Fue compañero y compartió laboratorio con Javier García Sancho, Ana Sánchez, Fernando Giráldez, Arcadio Gual, Cristina Miner y la que posteriormente se convirtió en su esposa y colega, Ana Obeso. «Con la maleta llena de ilusiones se fue con Ana al Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Utah. Allí nació su hija Elvira y allí tuve el honor de conocerle hace ahora más de 35 años», señala el decano.

A partir de ese momento se convirtió en una referencia internacional en el campo de la quimiorrecepción hipóxica y de los mecanismos de control respiratorio.