Fallece en Villagarcía el humanista e historiador Gonzalo Martínez Díez

Gonzalo Martínez Díez./
Gonzalo Martínez Díez.

El jesuita y profesor fue también premio Castilla y León de las Ciencias Sociales 2005 e impulsor del regionalismo

J. B.valladolid

Si el jesuita y profesor Gonzalo Martínez Díez hubiese tenido que elegir una fecha para abandonar esta tierra de Castilla y León, quizás hubiese optado por estas vísperas del 23 de abril, como lo ha hecho a sus casi 91 años, desde su retiro de Villagarcía de Campos. Hablamos de uno de los medievalistas más prestigiosos y de un vanguardista en la construcción de la entidad regional de Castilla y León. El camino que encontró fue el de la investigación histórica, aunque no se detuvo únicamente en las letras fue Premio de Ciencias Sociales y Humanidades en 2005, sino que se convirtió en uno de los fundadores de Alianza Regional, junto con el también catedrático Alfonso Prieto, que después desembocó en el partido regionalista Pancal. Él mismo definió estas inquietudes como un «movimiento defensivo ante el trato desigual que estaban recibiendo nuestras gentes. Nos impresionaban cómo se desertizaban nuestros pueblos». Y lo concibieron como un movimiento de unidad de los viejos Reinos, sin olvidar Cantabria y La Rioja. Cuando acudían a los primeros Villalares fue como reflejo de este deseo de unidad de Castilla y León, en los albores del Estado de las Autonomías.

Burgalés de Quintanar de la Sierra (1924), su formación a la sombra de la Compañía de Jesús, en la que entró a los 18 años, resulta impresionante: licenciado en Filosofía, Teología y Filosofía y Letras; doctor en Derecho Canónico en Comillas y Derecho en la de Madrid. Entró en contacto con la Historia del Derecho, tras su periplo europeo regresaba de Innsbruck y Estrasburgo, de la mano de los profesores Alfonso García-Gallo y Manuel Torres. Pronto, comenzó a ejercer la docencia en Comillas, en la Complutense de Madrid, fue catedrático de Historia del Derecho Español, pasó a San Sebastián donde desarrolló labores de decano y, desde 1973 y hasta 1989, ocupó esta cátedra en la Universidad de Valladolid. Su espíritu incansable le condujo a proseguir en labores investigadoras ya como emérito hasta 1994 y en nuevos trabajos docentes en la Universidad madrileña Rey Juan Carlos; correspondiente de la Real Academia de la Historia y numerario de la Academia burgalesa Fernán González.

El mejor homenaje que hoy, 23 de abril, se puede realizar a Gonzalo Martínez es recorrer de su mano las páginas de sus libros, imprescindibles para un castellano y leonés. Cuando se trataba de definir El Condado de Castilla (711-1038) hablaba de «la historia frente a la leyenda».

Un sabio

Casi idénticas coordenadas empleó en El Cid histórico: «queremos acercarnos a la singular personalidad de carne y hueso, del que nacido hijo de un infanzón, se alzó por su valor, destreza, genialidad militar y habilidad política hasta codearse con los reyes de su época». Con anterioridad, definía al rey de Pamplona, Sancho III el Mayor, el monarca cristiano más destacado de la primera mitad del siglo XI, señor de las tierras que se extendían desde Astorga hasta el condado de Pallars: «un hombre que puso fin al tradicional aislamiento de los reinos cristianos hispanos respecto a Europa».

Estos son unos pocos ejemplos de sus cientos de páginas, donde no olvidó la utilidad de la divulgación o las ediciones críticas de las fuentes históricas. Analizó instituciones vascas y castellanas, fueros locales de esta Corona, a Fernando III, a los templarios, la vida cotidiana de las Órdenes Militares, el Camino de Santiago o la transcripción y estudio de la primera documentación inquisitorial. Así pues, cuando el calendario sabe más a historia y a señas de identidad de una tierra, se ha ido «un sabio humanista castellano», el padre Gonzalo, maestro que no debe ser olvidado.

 

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