La Seca estrena la réplica de la torre que se desplomó de la iglesia en 1962

El párroco Jesús Galván, las ediles Belén de Vega y Marta Recio, el autor de la obra, Gregorio Puertas, y el alcalde Mario Cañamares./
El párroco Jesús Galván, las ediles Belén de Vega y Marta Recio, el autor de la obra, Gregorio Puertas, y el alcalde Mario Cañamares.

Gregorio Puertas ha trabajado los últimos siete meses en la maqueta, de acero y placas de cobre

M. ÁNGEL ROCHASLA SECA

«Los corazones se encogieron el 30 de enero de 1962. Un violento estruendo dejó al pueblo de La Seca mudo para siempre». Habla Gregorio Puertas, inspector de obras. Y decenas de vecinos de La Seca atienden a sus palabras durante la inauguración de la réplica de la torre de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, que él mismo ha fabricado con sus manos y con materiales como acero inoxidable y placas de cobre pulido. Con una escala de 1/20 respecto a la torre original (y unas medidas 1,70x1,70 en la base y 5,50 metros de altura), Puertas ha invertido siete meses de trabajo y la aportación económica en materiales. El Ayuntamiento de La Seca ha colaborado con la adaptación del espacio donde se colocará la réplica, situado en la confluencia de las calles Carraventosa, Santísimo Cristo y la Plaza de España, junto a un edificio emblemático como es La Cilla.

El 30 de enero de 1962 se desplomó la torre de la iglesia de La Seca. Era el inicio de una década marcada por la desgracia para el patrimonio del municipio. No se había recuperado aún el pueblo del incendio que asoló las instalaciones de la Casa Consistorial, en el verano de 1961, cuando unos meses más tarde, en el crudo invierno, la torre de la iglesia cayó sobre la nave central y los espacios adyacentes de la propio templo. Una desgracia patrimonial de envergadura. Y una desgracia también para el orgullo y la señas de identidad de un pueblo. Cuenta Ángel Suárez Aláez, en su libro Historia de la Villa de La Seca, que «la parte superior de la torre cayó sobre el altar mayor». Según el propio Suárez Aláez, la torre de la iglesia siempre ha albergado el anidamiento de palomas, lo que daba lugar a importantes cantidades de palomina acumuladas. Un descuido en la limpieza de la torre dio lugar a la acumulación de residuo en la base del segundo cuerpo de la torre. Las malas condiciones meteorológicas contribuyeron a que la descomposición de la materia orgánica afectara a los apoyos del cuerpo superior. Y la unión de estos factores propició el fatídico desenlace.

La torre de la iglesia, junto al resto del templo, fue proyectada por Gil de Hontañón, arquitecto del obispado de Salamanca, en 1548. Esta réplica a escala de la torre de la iglesia supone, en palabras de Gregorio Puertas Méndez, «un sueño y un deseo de compartirlo». Sueño que se haría realidad al poder reconstruir la torre, un proyecto que ya está en manos de arquitectos y en el propio Ayuntamiento.

 

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