El exitoso retorno a la Universidad de un jubilado de 68 años

Pepe Semolinos, en la facultad de Filosofía y Letras./
Pepe Semolinos, en la facultad de Filosofía y Letras.

Pepe Semolinos se ha reenganchado a la educación tras cerrar su vida laboral y, con 68 años, acaba de obtener una nota de 9,8 en un trabajo de sus estudios de Geografía

VÍCTOR VELA

No es fácil pasar «del infinito al cero». Pepe Semolinos, ahora 68 años, se asomó hace unos meses al abismo de la jubilación, con el camino seguro que había pisado durante casi toda su vida desdibujándose bajo sus pies, y un horizonte lleno de horas libres, de tiempos muertos, de horarios difusos. Más de 40 años en el tajo, 35 cotizados, una historia laboral vinculada al mundo del automóvil: jefe de posventa y director de concesión de Renault, con viajes continuos por toda España, con más de 70.000 kilómetros al año en el depósito. Y de pronto, la jubilación. «Del infinito al cero».

¿Ahora qué?

«Pensé que tenía que hacer algo para mantenerme en forma. No solo física, sino también mentalmente». Y encaminó sus pasos hacia la Universidad. Con 65 años se matriculó en Geografía y Ordenación del Territorio. «Me llamaba la atención porque es una carrera muy dinámica, con asignaturas que se actualizan de forma permanente y que en muchos casos se imparten en el aula de informática». Cada día, a las ocho de la mañana, Pepe coge el autobús en Cabezón (después de andar un kilómetro hasta la parada desde su casa)y baja a la facultad. Allí comparte pupitre con chavales de 18 o 20 años.

«Cuando trabajamos en grupos de cuatro, siempre digo que lo hago con compañeros de mi edad, porque entre los otros tres suman los años que yo tengo», bromea. Ahora está en cuarto de carrera, enfilando el último tramo de la titulación. ¿Ydespués?«Quizá comience a estudiar Historia. Pero me preocupa sobre todo la situación de mis compañeros. Cuando ellos terminen se van a encontrar con un mercado laboral muy complicado. Algunos han conseguido un contrato de 300 euros por cuatro horas diarias cuando en realidad están haciendo nueve», resume.

Su penúltima satisfacción en la carrera ha sido el 9,8 con el que le han calificado el informe que ha elaborado para la asignatura Prácticas de Empresa. Este estudio podía hacerlo en el seno de una compañía o de un organismo oficial. «Pero yo ya estaba un poco cansado del mundo empresarial». Así que prefirió colaborar con la asociación de vecinos del barrio Belén, en la redacción de un estudio demográfico de la zona, pilotado por el profesor José María Delgado Urrecho, doctor en Geografía. «Tenía la sensación de que una empresa puede contratar a alguien para hacer los informes que necesite. Pero en un colectivo sin ánimo de lucro es más complicado que consigan a alguien. Era un estudio que, si no hacíamos desde la facultad, difícilmente saldría adelante».

El objetivo de la asociación 24 de Diciembre pasaba por conocer mejor las condiciones de vida de las personas mayores de su barrio. Para ello, Semolinos elaboró un informe demográfico de la zona, donde según los últimos datos del padrón residen 1.907 personas, con una edad media de 43 años y 404 residentes (el 21,1%) mayores de 65 años. «Comparé esta situación con el conjunto de la ciudad y los barrios del entorno Pilarica, La Rondilla, Batallas y BarrioEspaña y confirmé que esta zona tiene una alta tasa de juventud y no está tan envejecida como otros distritos».

Y esto lo acompañó de una encuesta para ver si los mayores del barrio vivían solos (sobre todo ellas), cómo era la equipación de su hogar y si tenían posibilidades de ahorrar, algo complicado con unas bajas pensiones. «La conclusión más importante es que los mayores de Belén estaban contentos con su barrio. Y esta percepción, en algunos casos, está por encima de sus condiciones reales de vida. Es un barrio además muy solidario entre sí, desinteresadamente unido, lo que contribuye a esa sensación de bienestar», apunta Semolinos, el alumno que vive una nueva juventud en la Universidad.