Un músico lanza críticas a Montoro desde su tumba en Valladolid

Placa en el cementerio de San Pedro de Latarce./
Placa en el cementerio de San Pedro de Latarce.

«Ahora ven y cobras», dice el epitafio de José María Bejarano en San Pedro de Latarce

VÍCTOR VELA

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Hay libros de mármol sobre las tumbas, placas de metal en los panteones, epitafios escritos sobre las sepulturas, junto a los nombres y las fechas del nacimiento y adiós del familiar que ya no está. «Quererte fue fácil, olvidarte imposible», dice uno. «Con dolor te tuve, con dolor te perdí», le escribe una madre a su hijo fallecido. «No nos lloréis, recordad cómo éramos ayer y siempre en vosotros viviremos», puede leerse sobre otra lápida. «Una lágrima se evapora, una flor es vanidad, el ego de una plegaria se ensancha en la eternidad», declama una más. Y casi al fondo, a la izquierda del camposanto, reposa otra inscripción, quizá con menos poesía pero tal vez con el mismo sentimiento:«Montoro, cabrón. Ahora ven y cobras».

Son las palabras que desde el más allá le dedica José María Bejarano Martín al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. Un epitafio en una pequeña placa que su mujer y sus hijos colocaron sobre la sepultura de Chema, en San Pedro de Latarce (533 vecinos). Fue una de las últimas voluntades del cabeza de familia. «Cuando me muera, quiero que pongáis esto en mi tumba», les dijo a sus hijas el pasado otoño. Había que cumplir con su petición. Y así, el panteón familiar, al fondo a la izquierda del cementerio de San Pedro de Latarce, incluye una placa que en realidad es un corte de mangas al ministro de Hacienda.

«Resulta que mi padre encima era simpatizante del PP», recuerda Eduardo, uno de sus seis hijos. «Siempre le gustó la política, ha estado muy implicado en esos temas e incluso se planteó la posibilidad de montar un partido con sus amigos», indica Eduardo, quien vivió cómo el desencanto se aferraba a las convicciones de su padre. «Vio cómo su partido se había vuelto contra él con medidas como los recortes, con muchas decisiones que le perjudicaron directamente».

Por ejemplo, la subida del IVA cultural hasta el 21%. Esa fue, seguramente, la gota que colmó el vaso. Porque José María era promotor de conciertos, representante de grupos. Músico, por encima de todo. E inculcó esa pasión a sus hijos. Después de varias aventuras empresariales «mi padre montó muchos negocios: algunos le salieron bien, otros no tanto» Chema recopiló partituras, embaucó a la familia en su aventura y montó la orquesta Luz de Luna, una formación que puso a bailar a decenas de pueblos de Castilla sobre todo de la provincia de Zamora durante varios años y cientos de verbenas. Le pusieron banda sonora hasta a las fallas de Valencia. Él tomaba los mandos de la mesa de sonido mientras que sus hijos (primero los cuatros mayores)se ponían delante del micrófono, cogían la batería o le robaban acordes a la guitarra eléctrica. Era un grupo familiar «y nuestro padre siempre nos inculcó su amor por la música».

Uno de sus hijos, Juan Félix Jota Bejarano, ha continuado con ese legado y es el líder de La Línea, una banda que alimenta su repertorio con clásicos del rock. Actor en el musical de Queen, con pequeños papeles en series como Águila roja o Aida, Jota interpretó los primeros compases de su carrera en la orquesta de su padre, poniéndole voz a canciones de Bon Jovi y Nino Bravo. «Al partir, un beso y una flor...».

La música, el arrebato vital de Chema, sigue así vivo en una familia que ha querido cumplir la última voluntad del progenitor. La alcaldesa de San Pedro de Latarce, Mercedes J. de Castro (PSOE), explica que la colocación de esta placa ha supuesto una «pequeña revolución» en el municipio. Rara es la persona que se acerca hasta el cementerio (ha habido 17 entierros en lo que va de año, el último ayer mismo)y no echa un vistazo a la inscripción. «Yo, personalmente, no me manifestaría nunca en esos términos, pero cada uno es libre de expresarse como quiera y más en democracia. Demuestra, eso sí, sentido del humor en momentos difíciles», apunta la regidora. Y sí, la familia lo confirma, Chema no perdió nunca la sonrisa. Ni siquiera durante los últimos y complicados meses de enfermedad. Genio y figura...

Cuando los trabajadores que se encargan de dar sepultura en San Pedro de Latarce preguntaron en noviembre a la familia si había que hacer alguna inscripción, les dijeron que en principio no, que iban a preparar algo especial a petición de su padre. La placa llegaría en enero.

Aunque en realidad, Chema no era vecino de San Pedro de Latarce, sino que este es el municipio natal de su mujer. O sea, que es en el panteón de su familia (política)donde se ha colocado el mensaje (contra el político). José María vivía en una urbanización en un pequeño municipio de Zamora y hasta allí llegaron diversas cartas de la Seguridad Social o de la Diputación con deudas por impago de multas o del impuesto de bienes inmuebles. Son varias las notificaciones que, en este sentido, publicó (algunas desde el año 2004) el Boletín Oficial de Zamora. Es más, en 2009, Chema se declaró en insolvencia total. Pero más que deudas, deja «un gran vacío, un buen recuerdo y fuerza para seguir adelante», dice la familia. José María, antes de fallecer, quiso mandarle un último recadito al ministro Montoro: «Ahora ven y cobras».

Polvo somos y con Hacienda nos las veremos.

 

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