Cómo colaborar con 17 familias sin ser una ONG

La Casa de Galicia ofrece una comida benéfica a personas necesitadas de la Pilarica y del Barrio Belén

Juan Butrión cocinando el pulpo que se va a servir./
Juan Butrión cocinando el pulpo que se va a servir.
MIRIAM SEVILLANOvalladolid

La Casa de Galicia organizó ayer una comida benéfica para ayudar a la gente necesitada del barrio Belén y de la Pilarica, coincidiendo con el 60 aniversario de la fundación de la entidad. Este es el tercer año que la institución organiza esta iniciativa voluntaria para ayudar al prójimo y, por qué no decirlo, también es una invitación para que las familias celebren la fiesta del Apóstol Santiago.

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El menú solidario para las 17 familias allí presentes constaba de dos platos, postre y bebida. Se sirvieron productos típicos de la tierra gallega: nada menos que 30 kilos de pulpo, 16 de lacón y 25 de cachelos patata cocida. Pero la muestra de apoyo por parte de la casa fue más allá. Al terminar de comer, se repartieron bolsas subvencionadas por el supermercado Gadis con alimentos para llevar. Cada una contenía garbanzos, arroz, pasta, sardinas, atún, leche, galletas, aceite de girasol y aceite de oliva. La iniciativa también recibe ayudas por parte de Estrella Galicia y Cabreiroá.

Cabe destacar que esta sociedad también organiza estas acciones sin ánimo de lucro en Navidad para poner un plato en la mesa a los más desfavorecidos. Lo relevante es que se organiza para el doble de personas al tratarse de una fecha tan señalada. Y es que la crisis no parece ser un obstáculo para esta entidad que se sigue preocupando la gente necesitada. «A pesar de tener muchísimos gastos seguimos haciéndolo», subraya Antonio Barbosa, presidente de la Casa de Galicia.

Situación de dificultad

Son muchas las familias que atraviesan numerosas dicultades y que casi no reciben ayudas. Solo entre las parroquias del barrio Belén y de la Pilarica hay 180 familias a las que Cáritas parroquial atiende quincenalmente, a través de la donación de alimentos o mediante otro tipo de ayudas.

Para el acto benéfico de ayer, se hizo una selección entre las personas más necesitadas de los dos barrios. «Solo 50 personas podían participar en la comida por lo que se decidió hacer a partes iguales: acudieron 25 de la Pilarica y 25 de Belén», explica Fernando García, párroco de la zona. Llama la atención ver cómo la gran mayoría de los asistentes son gitanos, un reflejo de la altísima población de esta etnia que habita en ambas barriadas más teniendo en cuenta que son familias numerosas, de siete y ocho hijos en muchos casos. Pero también hay otros grupos de gente necesitados: musulmanes, dominicanos, pero también españoles que trabajaban anteriormente con un puesto y un contrato dignos, y que con la crisis se han abocado a una situación imprevista y desconocida para ellos. «Desde 2005 se ha incrementado mucho el porcentaje de familias de clase media que necesitan ayuda. No son solo gitanos, como sucedía unos años atrás. Las situaciones de familias que se quedan en el paro son cada vez más comunes», recalca el párroco de ambos barrios.

La labor que realiza la Casa de Galicia es un testimonio de solidaridad, sobre todo porque no están obligados a hacerlo y pese a no recibir casi ayudas, persisten en su idea y además de forma desinteresada. Es una manera de compartir el bien común con los afectados por las injusticias sociales. Es una forma de colaborar con los que no tienen la culpa de llegar a situaciones tan extremas, algo impensable para muchos que disfrutaban de un nivel de vida estable y pudiente, prescindiendo de la caridad.

Fernando García proponía otra iniciativa para colaborar . «Me gustaría quitar todos los bancos de la iglesia, poner unos tableros y hacer una comida benéfica allí mismo, participando varias casas o restaurantes», argumenta el párroco ilusionado por la idea.

Por otro lado, Celso Almuiña, asesor de Antonio Barbosa y presidente de honor de la casa, recuerda con entusiasmo otras celebraciones anteriores.«Hemos hecho sardinadas y comidas entre los socios y el viernes 25, después de la misa y de la procesión, se repartirá empanada para todos los de la casa», remacha.

Más que un restaurante

La Casa de Galicia no es solo un bar-restaurante que organiza comidas benéficas sino que también es una entidad que cuenta también cuenta con una solicitud de ingreso Axóuxere, la sección de juventud a la que cualquiera, sea o no gallego, se puede abonar para disfrutar de las ventajas que esta ofrece. La sociedad cuenta con unas intalaciones acondicionadas para estudiar, salas insonorizadas para aprender a tocar la gaita o la pandereta e incluso salones de grandes dimensiones para realizar diferentes actividades. Además, ofrecen la posibilidad de trabajar en las casetas regionales durante las fiestas de Valladolid.