El joven ahogado en San Miguel del Pino jugaba agarrado a unos troncos con dos amigos

Los buzos, durante las labores de búsqueda en el Duero, a su paso por San Miguel del Pino./
Los buzos, durante las labores de búsqueda en el Duero, a su paso por San Miguel del Pino.

El joven, vecino de Tordesillas, jugaba en el equipo de fútbol

J. SANZ

«Estaban jugando, pero se las ha llevado la corriente cuando estaban agarrados a unos troncos y el chaval no ha podido llegar hasta la orilla», resumen los testigos de la chiquillada que ayer le costó la vida a un joven de 18 años cuando se bañaba en las aguas del Duero, a poco más de un kilómetro del casco urbano de San Miguel del Pino. El chaval, de origen colombiano y vecino de Tordesillas, murió ahogado a doce metros de la ribera. Allí fue localizado su cuerpo a primera hora de la noche por los buzos del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (Geas) de la Guardia Civil.

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Los hechos ocurrieron a las 17:45 horas, cuando un grupo de tres amigos, todos ellos vecinos de Tordesillas, disfrutaban de una tarde de baño en el entorno del arenal próximo a la presa del Duero cercana a San Miguel del Pino, una zona frecuentada a diario por decenas de bañistas, si bien carece de señalización o de vigilancia por parte de socorristas.

Los jóvenes se subieron a unos troncos a modo de balsa en las inmediaciones de la citada playa fluvial, pero la corriente les fue arrastrando aguas abajo hasta que llegaron a un punto demasiado alejado del de partida. Así que los tres se tiraron al agua e intentaron alcanzar la orilla por la margen derecha, la más próxima al camino que lleva al pueblo en paralelo al río. Pero Dairon Marcelo Carabali, el joven colombiano de 18 años, «se quedó sin fuerzas y se acabó sumergiendo» en las aguas del Duero ante la impotencia de sus dos amigos, de nacionalidades brasileña y búlgara, quienes «intentaron salvarle, pero les fue completamente imposible», según lamentaba poco después un familiar.

Los chicos salieron del agua y corrieron a por sus móviles para avisar al 112. La primera llamada fue recibida a las 17:49 horas y enseguida se puso en marcha el dispositivo de emergencia. Los primeros en llegar al lugar fueron los Bomberos del cercano parque de Tordesillas situado a escasos ocho kilómetros al sur de San Miguel del Pino. A ellos se sumaron poco después los especialistas de los Geas de la Guardia Civil.

En tres horas

Los propios amigos de la víctima que sí lograron alcanzar la orilla fueron explicando a los buzos la última localización en la que perdieron de vista a su compañero. Así que los agentes, una vez situado el punto más o menos exacto, comenzaron al filo de las ocho de la tarde las inmersiones para comenzar a palpar el fondo del río, que en ese tramo ronda los tres metros de profundidad, en busca del cadáver del chico.

Las labores de búsqueda dieron sus frutos poco antes de las 21:30 horas, cuando los buzos localizaron el cuerpo sumergido a tres metros de profundidad y a doce metros de la orilla en un punto sin apenas visibilidad, con un fondo repleto de ramas y otros peligros y en el que la corriente era «bastante fuerte», según explicaron fuentes del operativo. Los especialistas consiguieron finalmente sacar el cuerpo hasta la orilla. De allí, una vez realizado un primer examen forense, fue trasladado al Instituto de Medicina Legal, donde se le realizará la autopsia en la jornada de hoy.

«Era un buen chico, llevaba algún tiempo viviendo en Tordesillas y simplemente había venido a pasar una tarde en el río con sus amigos», explicó un allegado de estos últimos, quien incidió en que el joven, «aunque sabía nadar, se quedó sin fuerzas y no pudo llegar a la orilla». Dairon Marcelo Carabali estudiaba en dicha localidad y, al menos, durante la última temporada militó en las filas del club de fútbol local, el Atlético Tordesillas.

La zona en la que se produjo el trágico accidente se encuentra en las inmediaciones del núcleo urbano de San Miguel del Pino, un municipio de 289 habitantes regado por el Duero y situado al borde de la autovía de Salamanca. «Aquí vienen muchos chicos a bañarse de siempre, pero el problema es que los que vienen de fuera no conocen bien el río», señalaron algunos vecinos, quien explicaron que el Duero va ganando en profundidad aguas abajo hacia Tordesillas. «En la playa apenas cubre, pero donde ha pasado esto...».