La Villa del Libro remonta el vuelo

La amurallada villa de Urueña. /
La amurallada villa de Urueña.

Los turistas aumentan. Se reabren la oficina de turismo y los restaurantes

TERESA DE LAPUERTA MONTOYA

La primera señal del despertar es un cartel que advierte al visitante que La Anunciada, esa pequeña joya del románico lombardo tan singular, está dispuesta a mostrar sus encantos. La ermita, heredera de un antiguo monasterio mozárabe y situada a los pies del municipio, siempre ha sido la mejor pregonera de la belleza de Urueña hace honor a su nombre, pero no siempre ha podido visitarse. La reapertura de la oficina de turismo y el entusiasmo de su titular, Carmen Navarro, ponen desde febrero a disposición del turista recorridos guiados por el templo, complementarios a los urbanos.

Se cumplen ahora siete años desde que la institución provincial inaugurara en Urueña la primera Villa del Libro española. No era el único de los megaproyectos que en aquellos tiempos pudo permitirse la Diputación, aunque sí el más ambicioso. Urueña no nacía para ser un parque temático al uso, sino un referente cultural, un imán para el turista (el amante de los libros, el familiar, el entusiasta del patrimonio y de la historia, el melómano, el devoto del paisaje...) y, consecuentemente, un eje dinamizador de toda la comarca.

Los difíciles años de la coyuntura económica han impedido afianzar el despegue que presagiaba el boom promocional y de visitantes vivido en el año 2007. Sin embargo, nadie ha tirado nunca la toalla. Los libreros y empresarios han seguido luchando contra viento y marea por mantener a flote un proyecto que consideran propio y las instituciones, con el Ayuntamiento, la fundación y la Diputación a la cabeza, han continuado creyendo firmemente en él. Y, como el que siembra recoge, unos y otros empiezan a ver en este 2014 los frutos de la cosecha.

«El panorama es ahora muy diferente al de hace un año. El número de visitantes se ha disparado desde que aparecieron los primeros rayos de febrero. Empresarios que ya no podían más empiezan a sonreír, y para mí no hay nada más satisfactorio que notar la alegría de Luis Luis Valdecillo, propietario del bar de la plaza cuando voy a toma un café». Quien así habla es el alcalde, Manuel Pérez-Minayo que, junto al director del centro e-Lea, Pedro Mencía, ha hecho lo indecible por no dejar ni un solo día de regar todo lo plantado.

El Ayuntamiento, en particular, ha centrado sus esfuerzos en preservar ese patrimonio legado por los siglos, uno de los principales avales para que la villa haya sido nombrada este año miembro de pleno derecho del selecto club de los Pueblos más bellos de España, hasta el momento 24. La distinción se ha convertido en un llamador para el turismo nacional y foráneo, y en un acicate para seguir cuidando lo propio. Pérez-Minayo advierte de que el ayuntamiento ya tiene en cartera proyectos como «sacar el cementerio del castillo para poder recuperarlo en su totalidad», restaurar el lienzo de la zona de la laguna, concluir la rehabilitación del torreón de Doña Urraca o esconder los contenedores.

Mencía es uno de los que claman por potenciar esa posición y convertir Urueña en punto de partida para acceder a otros muchos pueblos y reclamos, situados a tiro de piedra. Una especie de articulador del turismo de los Montes Torozos del que partiera, por ejemplo, la Ruta de los beatos en dirección a Castromonte (monasterio cisterciense de la Santa Espina), San Cebrián de Mazote (iglesia mozárabe de San Cipriano), Wamba (iglesia de Santa María) y Villagarcía (colegiata de San Luis).

Ambiciosa programación estival

El director del e-Lea hace también hincapié en el hecho de que esa sementera, cimentada en el tesón y la ilusión de los profesionales y en el compromiso institucional, se ha traducido en un público fiel. Ni en el más duro de los años de la crisis el centro ha bajado de los 55.000 visitantes. Las cifras se van a superar, y no solo por el incremento de los grupos de escolares, que ya está cerrado, sino por el del turismo en general animado, entre otras cuestiones por el ambicioso programa cultural programado para este año por el centro de la Diputación. Pérez-Minayo asegura que la rescatada oficina de atención a los visitantes ha recibido en estos meses a una media de entre 800 y 1.300 personas, «que solo representan un tercio de quienes se acercan a Urueña».

Quizás lo más gráfico en este despegue sea la reapertura, este mismo sábado, día 30 de junio, del restaurante Los Lagares, y que de ella se haya responsabilizado el antiguo gestor de un establecimiento rural, Eduardo Fernández. Tiene capacidad para 70 personas y vocación de ofrecer comida casera, menú y carta, enraizados en los productos de la tierra. El restaurante se suma a otras propuestas hosteleras que se mantienen, como las del Mesón Villa de Urueña, el Pago del Mar Feliz, Pozolico y El Confidencial, propiedad de una anticuaria madrileña que cocina por encargo y ofrece al cliente la discreción de su hogar.

Pero los nombres que mejor ilustran esa fe ciega en el proyecto de Urueña son los de quienes siempre han creído en ella, como Jesús Alcaraván. El librero hace ya 22 años que abrió su establecimiento, especializado en etnografía, folclore, arquitectura popular y cultura castellanas, y que convirtió Urueña en el pueblo más pequeño de España en contar con una librería. Quizás se inspiraron en su ejemplo quienes bastante después eligieron la villa para desarrollar el ambicioso proyecto en torno al libro, pero lo cierto es que Alcaraván, ahora también concejal de Cultura, siempre lo ha tenido igual de claro. «Yo abro todos los días desde que empecé; y ha habido muchos en los que no ha entrado nadie. Pero esto es lo mío, y en lo mío soy el único», sentencia.

Distinto, pero igual de ilusionante es el proyecto de Isaac García e Inés Toharia, que hace dos años aterrizaron en Urueña, procedentes de Manhattan y atraídos por la Fundación Joaquín Díaz y por la Villa del Libro a partes iguales. Desde entonces, son los responsables de la original librería de cine El GriFilm, con ejemplares de viejo y antiguo en diferentes idiomas. «También vendemos por Internet, pero nuestra apesta es Urueña, la Villa del Libro. Llegamos en el peor momento económico, así que nada nos asusta demasiado», sonríe Toharia.

 

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