1.800 coches diarios dejarán de invadir la Plaza Mayor de Valladolid tras su peatonalización

Plaza Mayor. /G. VILLAMIL
Plaza Mayor. / G. VILLAMIL

El Ayuntamiento aprobará el 30 de mayo la licitación de los trabajos para eliminar las rampas del aparcamiento

J. Asua
J. ASUAVALLADOLID

En la Plaza Mayor conviene circular con precaución. Tanto peatones como conductores. La conjunción de los dos tráficos en el espacio con mayor protagonismo de la ciudad no permite ni a unos ni a otros transitar con absoluta tranquilidad. La obra de eliminación de las rampas del aparcamiento subterráneo de ambos flancos del ágora, cuyo proyecto ya está en manos de la Concejalía de Urbanismo y que se aprobará el próximo 30 de mayo, permitirá que los viandantes ganen la batalla en este lugar de encuentro ciudadano. Según los datos aportados por la concesionaria –Aplaes–, la media de vehículos diarios que utilizan las dos plantas del estacionamiento en rotación se sitúa entre los 1.600 y los 1.800 coches (75 cada hora), un volumen que tras la intervención prevista desaparecerá para siempre de esta explanada de referencia para los vallisoletanos. Para los conductores también tendrá ventajas, ya que permitirá utilizar el párking los 365 días del año sin las restricciones que ahora obligan a clausurarlo cuando la plaza acoge grandes eventos, como las fiestas de Valladolid o las procesiones de Semana Santa.

La empresa palentina VAD ingenieros S. L. presupuesta este tajo en 2.610.743 euros, una partida que el Consistorio financiará con el superávit de 2017. El proyecto elaborado por esta compañía responde a las intenciones del equipo de gobierno de provocar las mínimas afecciones al entorno de la plaza. No obstante, los técnicos municipales lo están revisando para realizar algunas correcciones. La obra, que comenzará tras las ferias de la Virgen de San Lorenzo y se prolongará durante seis meses (en marzo de 2018 estará concluida si no hay contratiempos), contempla la entrada al subterráneo por la calle Manzana a través de una rampa abierta mitad de esta, que introducirá a los vehículos en un túnel de acceso al primer sótano del estacionamiento de 330 plazas de capacidad.

La salida se dibuja por la calle Jesús. Otro túnel de 80 metros –la longitud de esta estrecha vía– sacará a los coches bajo tierra hasta la calle Los Molinos (antes José Antonio), donde otra rampa permitirá abandonar el aparcamiento a la altura del lateral del edificio de Correos. La empresa a la que se le adjudique el tajo realizará los trabajos a zanja abierta y utilizará la técnica de las pantallas con micropilotes, que permitirán vaciar de tierra ambas calles para la construcción de los cajones y las pendientes.

El Consistorio tendrá que «indemnizar» a los cinco negocios afectados

El proyecto recoge la necesidad de que el Ayuntamiento comience a calcular la repercusión que la obra tendrá para los negocios afectados. Mientras que en la calle Manzana, estos están ubicados bajo los soportales, lo que reduce las afecciones del tajo, en la estrecha Jesús se sitúan muy cerca del cajón que se construirá bajo tierra. La Sepia, la administración de loterías El Gato Negro, la terraza de la cafetería Continental y la zapatería Azar (justo en el esquinazo entre Jesús y Los Molinos) son los locales comerciales que más sufrirán, además de la propia adjudicataria del aparcamiento. VADrecomienda tenerlo en cuenta en la elaboración del presupuesto final «al tener que considerarlas como indemnizaciones a efectuar y que en esta fase del proyecto son de difícil valoración». «Debe ser el Ayuntamiento el que alcance acuerdos con los propietarios de forma previa al inicio de la obra», se lee.

El proyecto contempla mantener los dos accesos por escalera actuales a los lados de la explanada y crear uno nuevo con ascensor. Según recogen los planos, esta nueva entrada para viandantes se situará en la vertiente de la antigua Acera de San Francisco, cerca de la calle Santiago. Aquí Urbanismo pretende desplazar la columna hacia un vértice para rebajar su impacto visual. El elevador, con una capacidad de carga de 630 kilos, irá acompañado con tres tramos de escaleras. VAD Ingenieros considera que la creación de un tercer acceso es fundamental para tener al menos dos de ellos operativos, porque el montaje del escenario para diferentes eventos anula el más próxima a la calle Campanas al instalarse sobre él. La intervención, por supuesto, conlleva el cierre de las actuales bocas por donde entran y salen los coches. Esta condena y la reurbanización de ambos huecos obligará también a instalar un nuevo sistema de extracción de humos y climatización en el aparcamiento.

Cuatro cambios en 50 años

Esta modificación en la movilidad en la Plaza Mayor será la cuarta que se registra en el último medio siglo en el espacio más central de la capital. En 1971 se excavó el aparcamiento, entonces con una sola planta;en 1997 se amplió el estacionamiento con otro sótano, obra que se aprovechó para peatonalizar gran parte del ágora, y desde el pasado mes de diciembre se ha eliminado el tráfico de autobuses y taxis por el canal adoquinado que une las calles Ferrari y Pasión, lo que ha liberado la parte sur de este rectángulo, de 400 metros de largo por 266 de ancho, de la circulación continua de los vehículos de transporte público.

Medio año sin 'parking' y con dos calles levantadas

Será una de las obras más vistas de la historia reciente de la ciudad, porque por la Plaza Mayor todo el mundo pasa. La eliminación de las rampas del aparcamiento dejará a los vallisoletanos medio año sin uno de sus estacionamientos de rotación de referencia al clausurarse para acometer la reforma y con dos calles levantadas para la construcción de túneles y rampas, además de los trabajos en el interior del ágora para tapar las actuales bocas de vehículos y construir el nuevo acceso para peatones. Los camiones y las furgonetas de reparto que abastecen a los negocios de hostelería serán los principales perjudicados al cerrarse la calle del Peso, por donde abandonan la zona de tapeo tras la distribución, y tener que convivir con la edificación del tercer acceso en la parte sur de la plaza (franja de Santiago) donde aparcan para descargar.

La reforma del centro neurálgico de Valladolid, que tendrá un plazo de garantía de dos años desde la recepción de las obras, será, sin duda, el proyecto más potente del mandato del equipo de gobierno, tanto por su envergadura y situación, como por los efectos que tendrá. Eso sí, los vecinos y comerciantes del entorno deben prepararse para medio año de molestias, porque, como decía quien precedió a Óscar Puente en la Alcaldía, para hacer tortilla hay que romper los huevos.

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