Adiós a la cosmética «sin»

Adiós a la cosmética «sin»
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Una nueva normativa europea pretende acabar con la publicidad engañosa en los productos cosméticos

CARLA CALVOValladolid

La expresión «sin parabenos» se ha convertido en una especie de mantra en la industria cosmética, repetida una y otra vez en el etiquetado de multitud de productos. Estas sustancias cuentan con tan mala fama que la gran mayoría de la población prefiere comprar productos que no las incluyan, aunque muchas veces no sepan exactamente qué son. Muchos laboratorios incluso han dejado de utilizar estos conservantes y sustituirlos por otros debido a la presión social, a pesar de que su uso en cosmética está probado como seguro en la Unión Europea.

Debido a esta campaña en favor de la desinformación y el miedo hacia componentes que no producen ningún daño contra la salud, hace justo un mes, (el 1 de julio) entró en vigor una normativa europea en cosmética que pretende acabar con la estrategia de muchas marcas de etiquetar sus productos con expresiones en contra de ingredientes de curso legal como: «sin sulfatos», «sin sales de aluminio», «sin parabenos», etc.

La Comisión de la Unión Europea ha publicado documento técnico sobre reivindicaciones de productos cosméticos debido a que estos artículos juegan un papel muy importante en la vida de los ciudadanos y es importante garantizar que la información que se les transmite sea útil, comprensible y fiable. Así se pretende que los consumidores puedan tomar decisiones con conocimiento de causa y elegir los productos que mejor correspondan a sus necesidades y expectativas, sin que la información se encuentre tergiversada por este tipo de consignas.

Cuando se habla de reivindicaciones relativas a los productos cosméticos se hace referencia a todas las afirmaciones que aparecen tanto en las etiquetas del producto, como en la web de la marca o en sus anuncios publicitarios. Según este reglamento, el principal objetivo de estas reivindicaciones tiene que ser informar a los usuarios finales de las características y cualidades de los productos. Se fijan, por lo tanto, unos criterios comunes en esta materia para proteger a los consumidores en frente a los eslóganes engañosos.

Algunas de las directrices

  1. No se permite reivindicar que el producto ha sido autorizado o aprobado por una autoridad competente de la Unión, debido a que todos los productos que están en el mercado ya han sido aprobados previamente.
  2. No está tolerado anunciar que un producto presenta un beneficio que consiste solamente en el cumplimiento de los mínimos legales.
  3. No se deben atribuir a un producto ciertas características como si fueran únicas del mismo si hay otros similares que poseen las mismas propiedades
  4. Tampoco se puede denigrar a los competidores, ni denigrar ingredientes utilizados legalmente. Este es el caso de la expresión «sin parabenos» que difama el uso totalmente legal y seguro de estos componentes.
  5. Las reivindicaciones forman parte integrante de los productos y deben contener información que permita al usuario final medio decidir con conocimiento de causa.

Desde el 1 de julio queda regulada, por lo tanto, la distribución de todos aquellos cosméticos que se anunciaban haciendo ostentación de aquellos ingredientes que no tenían, en vez de centrarse en los que sí. De este modo ya no se podrá desprestigiar ingredientes de curso legal y que no suponen ningún peligro para el consumidor.

La historia detrás de los parabenos

En el año 2004 se publicó un estudio realizado por una universidad de Reino Unido donde se detectaron parabenos en un tejido tumoral mamario. Aunque según las conclusiones de este estudio no hubo implicación de estos componentes con el cáncer de mama, se empezó a extender esta teoría. Han sido muchos los estudios posteriores que han desestimado la relación, pero entre la población sigue existiendo cierta inseguridad relacionada con estos ingredientes.

Los parabenos llevan usándose años en la cosmética, ya que funcionan como conservantes. Todos los estudios y comprobaciones que se han hecho dese hace décadas han probado que los parabenos usados en cosmética son seguros, tal y como explican en Cultura Científica. Esto se debe a que el Reglamento de la Unión Europea especifica cuáles son los compuestos que podemos utilizar en cosmética y en qué cantidades. Por lo tanto, para utilizar un ingrediente en un producto cosmético ha de estar demostrado que su uso es seguro y está justificado.