Nefertiti reina en Berlín

El busto de la célebre emperatriz egipcia se ha convertido en un poderoso icono de la capital alemana

ENRIQUE MÜLLER CORRESPONSALBERLÍN.
Una mujer admira el busto de Nefertiti en el Neues Museum de la capital alemana. ::
                             EFE/
Una mujer admira el busto de Nefertiti en el Neues Museum de la capital alemana. :: EFE

La capital alemana mantiene desde hace más de 80 años una apasionada relación de amor con una escultura de 50 centímetros de alto y 3.000 años de antigüedad. La misteriosa belleza que irradia el busto de Nefertiti es admirada con pasión por adultos, jóvenes y escolares que cada día llegan al Neues Museum para rendirle pleitesía. La obra se ha convertido en un poderoso reclamo de la ciudad y ha transformado su actual emplazamiento en el museo más visitado de la ciudad, con 1,1 millones de visitantes en 2010, en detrimento del Pergamon.

Pero pocos alemanes saben que Berlín sigue siendo el hogar de Nefertiti gracias a una interesada intervención de Adolf Hitler, quien se opuso en 1933 a los planes del mariscal Hermann Göring, en aquella época primer ministro de Prusia, de devolver el famoso busto a Egipto como una prueba de la amistad del Reich hacia el país árabe.

La belleza de Nefertiti había embrujado al dictador, de la misma forma que cautivó a cientos de miles de berlineses desde que el busto fue exhibido por primera en la capital en un lejano 1924. Gracias a Hitler, el busto también se salvó de caer en manos del Ejército Rojo, el primero en ocupar la capital del III Reich. El 6 de marzo de 1945, sólo unos días antes de la derrota, el dictador ordenó que el tesoro cultural de Berlín fuera trasladado a una mina en Turingia. Ese mismo mes, tropas estadounidenses descubrieron y trasladaron el tesoro artístico a Francfort y posteriormente a un depósito en Wiesbaden.

Nefertiti pudo regresar a Berlín en 1955 para ser admirada, primero en el barrio de Dahlem, posteriormente en el museo egipcio de Charlottenburg y desde noviembre de 2009 en su viejo y renovado hogar, el Neues Museum, que recuperó las glorias del pasado gracias a un exquisito trabajo realizado por David Chipperfield.

Sala especial

El arquitecto inglés, que ideó el concepto de arquitectura antropológica para reconstruir el edificio, destruido por las bombas aliadas, también recibió el encargo de adaptar una sala especial para exhibir el busto de Nefertiti.

El día en que la reina del Nilo regresó a su trono de Berlín, la ciudad volvió a rendirle pleitesía y la convirtió en la estrella absoluta de su rico tesoro cultural. Un honor que nadie pone en duda pero que encierra un capítulo que los berlineses prefieren olvidar. El busto fue descubierto por casualidad en 1912 por el arqueólogo alemán Ludwig Borchardt, quien, seducido por su belleza enigmática, dijo a las autoridades egipcias que era una pieza de yeso sin valor para poder traerlo a Berlín.

El busto de la reina Nefertiti , de 3.300 años de antigüedad, fue el principal imán de visitantes de los museos de Berlín, que en 2010 registraron una cifra récord de asistentes, con un total de 15 millones de visitas.

El cómputo global de visitas a los museos de Berlín reflejó un incremento del 12,3 % respecto a 2009 y se situó en los 15 millones.

Tras el Neues Museum y el Pergamon se situó el Museo de Historia de Alemania, con 880.000 visitas y también ubicado en el centro histórico y monumental del antiguo sector este de la capital alemana.

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