Esther Maganto explica la simbología de los 'picados'

La investigadora ofrece en el Casino de la Unión un recorrido visual sobre la indumentaria tradicional segoviana

EL NORTESEGOVIA.
Esther Maganto, con trajes tradicionales de Segovia. ::
                             ANTONIO TANARRO/
Esther Maganto, con trajes tradicionales de Segovia. :: ANTONIO TANARRO

Los vemos a menudo, en todas las actuaciones de bailes folclóricos de Segovia, pero cada vez hay menos gente que conozca toda su simbología. Los 'picados' que adornan la indumentaria tradicional segoviana estan presentes tanto en prendas infantiles como en las masculinas y femeninas, solían lucirse sobre todo en los manteos amarillos,pero también se ven en los rojos, y son típicos de Segovia y también de Salamanca y Ávila. La periodista, investigadora y profesora de la Universidad de Valladolid Esther Maganto es toda una experta en la materia y explicó ayer sus características en la Sala de la Chimenea del Casino de la Unión, dentro de la programación cultural de invierno.

La charla fue un recorrido visualde una hora de duración a través de cuarenta imágenes de prendas testigo, réplicas, fotografías y pinturas donde aparecen los 'picados' propios de la indumentaria segoviana utilizada antaño por hobres, mujeres y niños.

Desde el pasado mes de octubre, cuando Maganto impartió otra conferencia relativa a 'los picaos', la investigadora ha localizado nuevas fuentes de documentación y nuevas prendas testigo que le han permitido avanzar no sólo en el origen histórico de esta guarnición, extendida por toda Castilla y León, e incluso por algunas localidades de las Islas Canarias, también en su evolución, y por lo tanto, en su tipología y su simbología.

Antecedentes

Esther Maganto considera fundamental para estudiar esta materia el libro de Alfaya y López 'Los bordados populares en Segovia' (Madrid, 1930), donde se recogen gran número de piezas procedentes de la provincia. Fruto de su trabajo es también el libro editado por la Obra Social y Cultyural de Caja Segovia en el año 2000, escrito en conjunto con Ángela López García-Bermejo y con fotografía de Carlos Merino Arroyo.

No obstante, su afán es divulgar el conocimiento adquirido a lo largo de dos décadas y sus últimas investigaciones sobre la localización geográfica de estos bordados a lo largo de la provincia de Segovia le han servido, a su vez, para establecer un primer esbozo de las diferencias existentes entre zonas como la Campiña y la Tierra de Pinares, frente al piedemonte serrano, que conserva prendas más arcaicas y que en la actualidad han perdido su uso primigenio.

En su exposición, Maganto presentó los 'picados que se ven en faltriqueras, manteos y mantillas de acristianar, en chaquetas, calzones y chalecos. A modo de ejemplo, afirmó que su presencia en determinadas zonas de la provincia ha garantizado la pervivencia de piezas femeninas únicas en las que se pueden contar hasta 38 motivos vegetales diferentes, o piezas de la indumentaria infantil en las que se conjugan ''picados' de diferentes tonos y en los que los motivos son estrictamente geométricos.

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