Los constructores reconocen que un obrero fallecido ni siquiera estaba dado de alta

EL NORTEVALLADOLID.

Los tres acusados por la muerte de un trabajador ocurrida en 2007 en La Cistérniga, los dos socios y coadministradores de la constructora Orcasa y el aparejador y coordinador de seguridad de la obra, coincidieron ayer en derivar a los escayolistas la posible responsabilidad del siniestro, ya que, según señalaron durante el juicio, fueron ellos los que debieron retirar uno de los dos puntales de sujeción del montacargas que cayó por el hueco del ascensor desde la tercera planta y que causó la caída del operario.

Al menos, esa es la hipótesis que manejan M. C. N. y J. O. P., socios de Orcasa, y el aparejador del edificio levantado en el número 3 de la calle Nueva, S. M., que se enfrentan a penas de entre cuatro y cinco años por un delito de homicidio imprudente y otro contra los derechos de los trabajadores, además de al pago de indemnizaciones de entre 155.000 y 292.000 euros.

Con independencia de esta versión, los constructores reconocieron que no habían presentado en la Oficina Territorial de Trabajo el Plan de Seguridad de la obra -con lo que la Inspección no acudió nunca al tajo porque desconocía la existencia del mismo- y, lo más grave, que el trabajador fallecido era «clandestino», como así lo calificó el fiscal, ya que no estaba dado de alta en la Seguridad Social, y eso pese a llevar con ellos cerca de cuatro años, informa Europa Press.

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