Los padres y un menor dan una paliza a la conductora de un autobús escolar

La víctima reprendió al hijo por «rasgar la moqueta» y sufrió el ataque de la familia en Vega de Ruiponce

J. SANZ Y P. CRESPOVALLADOLID.
El transporte escolar en el que ocurrieron los hechos, estacionado ayer en Villalón de Campos. ::                             P. C./
El transporte escolar en el que ocurrieron los hechos, estacionado ayer en Villalón de Campos. :: P. C.

La conductora del transporte escolar que recoge a los alumnos del Instituto de Enseñanza Secundaria (IES) Jorge Guillén de Villalón de Campos permanece de baja desde el pasado viernes, fruto de las lesiones sufridas en el transcurso de una brutal agresión a manos presuntamente de los padres de un estudiante, y del propio menor, cuando realizaba su parada en la localidad de Vega de Ruiponce, donde vive la citada familia. Y todo, al parecer, por una bronca previa al alumno y a un compañero.

Los hechos, denunciados por la víctima al día siguiente en el cuartel de Medina de Rioseco, ocurrieron minutos después de las 14:30 horas del pasado viernes. Los alumnos del instituto acababan de subir al microbús que debía llevarles a sus respectivos municipios cuando un compañero de la conductora vio a dos de ellos, de 15 y 17 años, «cortando la moqueta del techo con un objeto que parecía una navaja o un destornillador», según relató ayer el propio testigo y recoge la posterior denuncia. Así que el compañero pidió a la mujer que detuviera el microbús y avisó al director del centro. Este último decidió que los dos menores se bajaran del transporte y presumiblemente avisó a sus progenitores -el responsable del IES declinó ayer hacer declaraciones sobre lo ocurrido-.

El incidente debió acabar ahí. O eso, al menos, es lo que pensaba la conductora, que inició su ruta con normalidad hasta que media hora después llegó a la parada de Vega de Ruiponce, donde debía apearse otra estudiante -uno de los chicos reprendidos es del pueblo-.

La trabajadora de la empresa Linecar, encargada del servicio, abrió la puerta para que bajara la chica sin percatarse de que había un comité de bienvenida esperándola formado por el propio estudiante y sus padres, según consta en la denuncia.

«La madre y el hijo se montaron por la puerta y el padre aprovechó el revuelo para abrir la portezuela del lado de la conductora para darle un puñetazo en la cara», según relata el compañero de la víctima, quien recuerda cómo «la sujetó del brazo con tanta fuerza que a punto estuvo de sacarla del autobús de no ser porque llevaba el cinturón».

La agresión, a la que supuestamente se sumaron madre e hijo, continuó durante unos instantes más. «La mujer cogió del pelo a la conductora y luego los tres continuaron golpeándola y amenazándola de muerte», prosigue el testigo.

La víctima pudo zafarse y, a pesar de su estado de desorientación, prosiguió la ruta hasta llegar al siguiente municipio (Castroponce -de allí es el otro menor implicado-), donde avisó a una patrulla de la Guardia Civil. Los propios agentes se encargaron de llevarla a ella, por un lado, al centro de salud de Mayorga y, por otro, de mover el microbús porque «la conductora estuvo a punto de perder el conocimiento», añade su compañero.

La víctima tuvo que ser evacuada después en ambulancia a un centro hospitalario de la capital para recibir asistencia por las múltiples lesiones sufridas, sobre todo, «en el hombro y en algunas vértebras». La conductora continuaba ayer de baja laboral a causa de las heridas.

Vejaciones de los dos alumnos

Su compañero recordó que los problemas con los dos menores implicados en el primer incidente ocurrido a la salida del instituto vienen de atrás: «Son chicos conflictivos y las amenazas y los insultos llevan produciéndose desde hace tiempo». Tanto es así que la víctima no solo denunció la agresión y las amenazas de muerte por parte de la familia sino también las vejaciones e insultos que, según explica ella misma, viene sufriendo desde hace un año de los menores de 15 y 17 años de Castroponce y Vega, confirmaron fuentes de la Guardia Civil.

La empresa ha sustituido a los dos conductores de la ruta dado que el segundo también recibió amenazas.