La superpoblación de cigüeñas reduce el número de piezas de caza en la provincia

La Federación solicita medidas ante una especie convertida en «depredador» de la perdiz, codorniz y conejo Numerosos cotos optaron ayer por no abrir la veda hasta que cambie el tiempo

LORENA SANCHOVALLADOLID.
Nidos de cigüeñas en la torre de la iglesia del municipio de Matapozuelos. ::                             FRAN JIMÉNEZ/
Nidos de cigüeñas en la torre de la iglesia del municipio de Matapozuelos. :: FRAN JIMÉNEZ

El periodo hábil para practicar la caza menor abrió ayer en la provincia de Valladolid con una sorpresa ya augurada durante la época de recolección de los cultivos; las piezas de caza han mermado allí donde las cigüeñas han incrementado su número. Distintos cotos de caza de los registrados en la Delegación Territorial de la Junta denuncian la existencia de una superpoblación de la 'ciconia, ciconia', comúnmente conocida como cigüeña blanca, que desde hace un tiempo relativamente corto echa mano de polladas de especies cinegéticas como la perdiz, la codorniz y de gazapos de liebre y conejo para poder subsistir.

Lo han detectado, por ejemplo, en el norte de la provincia, en cotos como los de la zona de Rioseco y Ceínos de Campos, donde los cazadores se han topado con una merma de piezas hasta ahora no conocida. «Puede que estemos ahora mismo ante el mayor depredador de todos. Estás cosechando y te encuentras con cuarenta cigüeñas detrás de la máquina y según saltan las polladas no dejan ni una», relata uno de los miembros del coto de Ceínos de Campos.

En Rioseco, en el coto en el que practican la caza unos setenta aficionados, cuentan por «decenas» las cigüeñas que siguen a las cosechadoras. «Luego te encuentras con polladas mermadas en un coto en el que pagamos un dinero por poder cazar y si no hay caza tendrán que valer menos», se lamentan desde la junta directiva.

La Federación de Caza de Valladolid, presidida por Jesús Hernández, es consciente de la situación. Su responsable lo califica como un «depredador oportunista» que en los últimos años ha proliferado de manera importante. «Hay cigüeñas en cualquier parte de la provincia y son animales que tienen que comer, y ahora depredan sobre la perdiz, el conejo y la liebre», dice Hernández.

Los cazadores culpan al «cierre de vertederos y de muladares» de una situación para la que exigen medidas. Desde la Federación de Caza aseguran que ya han puesto en conocimiento de la Junta la situación para que, a su juicio, se elabore un plan de ordenación al respecto. «El daño que hace sobre las especies es grande y hay que valorar si la población que existe es o no la normal, porque están afectando a la densidad de algunos animales», añade.

Con fecha del año 2010, y según los datos facilitados por la Delegación Territorial de la Junta, el número de parejas de cigüeñas censadas en la provincia de Valladolid es de 668, cien menos que dos años antes, pero con un incremento progresivo significativo desde que en 1996 se registraran 348. El descenso, a juicio de estudiosos de la especie, será a partir de ahora la tónica general hasta regresar al número que le permita subsistir con las posibilidades alimentarias que existen.

Diego Arranz, experto en avicultura, encuentra en el cambio climático la modificación de hábitos de un animal que tradicionalmente se alimentaba de roedores, peces e invertebrados en general. «El frío tradicionalmente hacía que mermara el alimento y marchaban al sur, pero ahora ya no se van y los recursos alimenticios son los que son, por eso volverá a quedarse en un número que le permita subsistir con las posibilidades que existen», reflexiona.

Cotos cerrados

La apertura de la veda en Castilla y León, vigente hasta el último domingo del próximo mes de enero, arranca además este año con el inconveniente del factor climatológico, que ante la ausencia de lluvias ha afectado a especies como la perdiz y la liebre. La Federación de Caza recomendó hace unas semanas a los 394 cotos de la provincia de Valladolid un retraso en el comienzo de la caza hasta que cambie la meteorología. «La perdiz está floja, al primer o segundo vuelo es fácil de capturar y está a un nivel bajo, por eso es oportuno esperar», consideró Jesús Hernández, el presidente, quien estimó que al menos la mitad de los cotos de Valladolid han optado por retrasar unos quince días la apertura de la veda.

Con respecto a otras especies como la liebre, Hernández también recomendó a los galgueros, numerosos en una de las provincias con mayor afición a la caza con galgo, que procuraran no cazar al animal porque ante la ausencia de lluvias está «mermada de fuerzas». Máxime cuando, en numerosos puntos de la provincia, llegó a extinguirse tras el tratamiento efectuado para combatir la plaga de topillos y ahora se encuentra en «fase de recuperación».

Desde la Federación de Caza estiman que la temporada que ahora abre sus puertas no se presenta con perspectivas halagüeñas. «La climatología es muy importante e igual hacía treinta años que no nos encontrábamos un panorama similar», añadió.

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