El Cid irlandés descansa aquí

Una placa recuerda a Red Hugh O'Donnell, cabecilla de una revuelta contra los ingleses, que falleció en Simancas en 1602

V. M. VELAVALLADOLID.
El embajador de Irlanda en España, Justin Harman, muestra la placa colocada en el callejón de San Francisco a Vincent y Hugo O'Donnell (duque de Tetuán), descendientes del héroe. ::                             A. QUINTERO/
El embajador de Irlanda en España, Justin Harman, muestra la placa colocada en el callejón de San Francisco a Vincent y Hugo O'Donnell (duque de Tetuán), descendientes del héroe. :: A. QUINTERO

Vale, salvemos las distancias, pero es como El Cid Campeador. O sea, un héroe. O sea, una figura histórica que ha pasado a los libros por su valentía y por la defensa de su tierra. Es el Cid irlandés. Y yace aquí. En Pucela. Desde hace casi 410 años. Murió en Simancas en 1602. Fue enterrado en el antiguo convento de San Francisco (hoy Plaza Mayor) y desde ayer, una placa lo recuerda. Valladolid descubre así a Red Hugh O'Donnell (1572-1602), una figura venerada por miles de irlandeses y que los escolares de aquel país estudian como la persona que encabezó la rebelión irlandesa contra el Gobierno inglés isabelino, unas revueltas que desembocarían (de 1595 a 1603) en la Guerra de los Nueve Años.

Empezamos una pequeña lección de historia. Ahí va. La reina Isabel I quiere ampliar su poder hacia el norte de la isla y propagar además el protestantismo por Irlanda. Sin embargo, allí se encuentra con la oposición de uno de los jefes gaélicos, Hugh O'Neill, quien quiere preservar su territorio y religión. No duda en entablar una lucha. Para dotarse de armas y apoyo internacional, tanto Hugh O'Neill como Red Hugh O'Donnell (rey de uno de los condados del norte de la isla, su padre abdica en 1587), se dirigen a Felipe II y solicitan su ayuda contra los enemigos comunes (ingleses y protestantes). La consiguen. La corona española envía a 4.000 soldados, que desembarcan en la bahía de Kinsale (muy cerca de la ciudad de Cork). Aunque sin mucho éxito. En enero de 1602, las tropas irlandesas y españolas son derrotadas. Nuestro hombre, Red Hugh O'Donnell, tiene que huir y se refugia en España. Primero en La Coruña, pero muy pronto se decide a emprender viaje hasta Castilla para reunirse en Valladolid (capital de la Corte) con el nuevo rey Felipe III y convencerle para que apoyara una nueva revuelta. El monarca quizá le da buenas palabras. Y O'Donnell regresa satisfecho a La Coruña. Pero meses después, y sin noticias del rey, emprende un nuevo viaje desde Galicia a Valladolid. Sin embargo, en su camino, O'Donnell cae enfermo (hay leyendas que dicen que intervino un espía inglés) y fallece el 10 de septiembre de 1602 en el castillo de Simancas (el Archivo). Sus restos fueron depositados en el convento de San Francisco, pero al desaparecer el inmueble, nada más se sabe sobre la tumba. Ayer, el Ayuntamiento colocó una placa en el callejón de San Francisco donde recuerda (en un texto escrito en español, inglés y gaélico) a un héroe irlandés que encontró la muerte en Valladolid.

O'Donnell falleció en el Archivo de Simancas en 1602 cuando buscaba el apoyo del rey de España en la lucha irlandesa contra Inglaterra.