El 50% de los infartos se tratan más de dos horas después de producirse

Los expertos piden rebajar el tiempo de respuesta y aconsejan acudir a los servicios de emergencia de inmediato

CÉSAR BLANCOSEGOVIA.
Dos enfermeras atienden a un anciano ingresado en el Hospital General de Segovia. ::                             ANTONIO DE TORRE/
Dos enfermeras atienden a un anciano ingresado en el Hospital General de Segovia. :: ANTONIO DE TORRE

Dicen que el tiempo es oro, y cuando se trata de salvar una vida, todavía es más precioso y preciado. Alrededor de un centenar de expertos nacionales asisten en Segovia a la Reunión Nacional de la Sociedad Española de Medicina Intensiva Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC). Facultativos de estas especialidades analizan distintos temas relacionados con las patologías agudas cardiacas que afectan al enfermo crítico. Las sesiones de trabajo también guardan un hueco para profundizar en los diversos estudios elaborados en este ámbito y en la resucitación cardiopulmonar, así como para examinar la eficacia en los dispositivos que ayudan a la función del corazón.

El foro ha servido para presentar el único estudio nacional que lleva a cabo un seguimiento acerca de las incidencias de los accidentes cardiovasculares en España. Es el llamado informe Ariam, pionero en la evaluación de la pacientes infartados en centros hospitalarios españoles. Proyectos como este han permitido dar pasos importantes para avanzar en el desempeño de los facultativos especialistas de la Medicina Intensiva y de las unidades coronarias.

En representación del grupo de trabajo que se ha encargado de desarrollar este análisis, el doctor Jaime Latour bosquejó ayer algunas conclusiones y resultados obtenidos con este novedoso estudio que pretende marcar la hoja de ruta a seguir en la asistencia a estos pacientes. El proyecto se gestó en 1994 y se cimienta en el registro de síndromes coronarios agudos que pasan por las Unidades de Vigilancia Intensiva (UVIs) de los centros.

Según ha explicado el responsable de este servicio en el Hospital General de Segovia, Pablo Ancillo, el estudio Ariam se concibe como «un instrumento de trabajo para mejorar la calidad de la atención, cumplir con los estándares recomendados y detectar puntos de mejora». Y una de las cuestiones a resolver es el ganar tiempo de reacción, sobre todo desde que empiezan los síntomas de la dolencia hasta que se llega al sistema hospitalario, donde se interviene a la persona que ha sufrido un infarto u otra afección coronaria.

Jaime Latour esbozó en su exposición que aproximadamente el 50% de los pacientes con estas patologías «llegan bastante después de las dos horas y es un periodo crítico para salvar vidas». Es demasiado tarde. En este sentido, el especialista ha trasladado la preocupación existente entre el colectivo sanitario a tenor de los resultados que arroja el estudio.

Tanta dilación es una «asignatura pendiente», reconoce. Las causas que están detrás de este debe de la excesiva demora que se produce desde que el paciente sufre las primeros manifestaciones de la afección coronaria hasta que llega y es tratado en el hospital «pueden depender del paciente y otras veces del propio sistema sanitario». Lo que parece claro es «hay que acortar los periodos», concluye en su propuesta el ponente.

La eficacia del 112 y del 061

El especialista salpicó su intervención insistiendo en la necesidad de «invertir todos los esfuerzos posibles» para rebajar a menos de dos horas ese tiempo.

En ese afán de buscar una mayor eficacia y de agilizar la reacción en la asistencia que prestan las Unidades de Vigilancia Intensiva, los especialistas que se reúnen en Segovia defienden la disposición y la celeridad que aportan los servicios de emergencias sanitarias. Estas prestaciones se convierten en la mejor respuesta para trasladar a una persona con un infarto a un hospital. «Es lo más eficaz, el acceso sanitario a través del 112 o del 061» con el fin de ganar tiempo a la supervivencia y la recuperación del paciente infartado, hizo hincapié Latour en su intervención. No en vano, el escenario ha cambiado. «Hace unos años, incluso se recomendaba que no se llamara a una ambulancia; hoy en día hay un sistema de asistencia de urgencia que funciona muy bien», anota el presidente de la sociedad castellana y leonesa, Santiago Macía.

Así lo ha refrendado en el caso segoviano el responsable de la UCI del Hospital General. Ancillo ensalzó la coordinación existente y declaró que «en Segovia se trabaja muy estrechamente con el 112; y si ellos tienen el diagnóstico claro, en el camino hacen ya el tratamiento adecuado del enfermo con un infarto de miocardio».

Avisar antes de 5 minutos

Entrando más en detalle del proceso, una persona que tenga una sintomatología compatible con el padecimiento de un síndrome coronario agudo «no ha de ceder más de cinco minutos en dar el aviso a los servicios de emergencias», expuso Latour. Ha de pasar menos de media hora para que, en ese contacto con el sistema hospitalario, se la administre la paciente el trombolítico correspondiente, ya sea en urgencias o el ámbito prehospitalario. Por lo que el tiempo total para intervenir y abrir la arteria afectada no debe superar las dos horas. De hecho no se aconseja que se rebase la hora y media.

En la actualidad, el estudio elaborado por el grupo de trabajo indica que en cerca de la mitad de los casos, «desde el inicio de los síntomas hasta llegar el centro han pasado 146 minutos», matizó Latour.