La rebaja fiscal del 4% en el IVA marcará la sexta edición de Sivall

Promotores de Valladolid acusan a los bancos de practicar una competencia desleal

DANIEL A. VALDÉSVALLADOLID.
Raquel Floro, Alberto Rodríguez, Arturo Arias, Gonzalo Jolín y Eleuterio Gordaliza conversan en la calle Miguel Íscar. ::                             ANTONIO QUINTERO/
Raquel Floro, Alberto Rodríguez, Arturo Arias, Gonzalo Jolín y Eleuterio Gordaliza conversan en la calle Miguel Íscar. :: ANTONIO QUINTERO

El sector de la vivienda está sumido en un agujero del que no resulta fácil salir. Desde 2007, cuando empezaron a caer las operaciones inmobiliarias, el ladrillo ha perdido el protagonismo que tuvo a raíz del 'boom' de principios del siglo XXI. El Salón Inmobiliario de Valladolid (Sivall) nació en 2009 con el objetivo de articular nuevos sistemas de venta y alquiler de propiedades y, desde entonces, a pesar de los vientos de pesimismo que soplan en el mundo, sus dos ferias anuales se cuentan por éxitos. El 7 de octubre dará comienzo la sexta edición en la que participarán nueve promotoras y que destaca por la rebaja fiscal del 4% en el IVA establecida por el Gobierno central. Este descuento, que puede suponer entre 8.000 y 12.000 euros en el momento inicial de la adquisición de la vivienda, finalizará el 31 de diciembre de este año y desde la Asociación de Promotores de Valladolid (Aspriva), que dirige Eleuterio Gordaliza, confían en que ese ahorro sea la motivación de aquellos que no saben si este es el mejor momento para comprar una vivienda.

¿En que consiste esta rebaja? Guillermo Jolín, de la inmobiliaria San José, explica que «cuando se compra una vivienda, el cliente paga un porcentaje y el resto lo subroga a una hipoteca, pero en ese momento debe pagar el IVA de toda esa hipoteca. Es un gasto inmediato, el comprador debe tener ese dinero, y con este descuento ese pago se reduce a la mitad». Traducido a euros, para una vivienda media de 200.000 euros supondría un ahorro de cerca de 10.000.

Este es el estímulo a la compra propuesto desde Madrid para revitalizar un mercado en caída que necesita más soluciones. Jolín destaca que «la Administración se ha dado cuenta de que tiene que haber medidas fiscales de apoyo. Lo primero que se necesita es vender las viviendas desocupadas». Aunque la verdadera demanda de los promotores es la de conseguir una estabilidad hasta ahora inexistente. «Se necesita una legislación que perdure en el tiempo.»

Los cambios normativos no benefician al promotor ni al comprador», detalla Arturo Arias, de Zarzuela. Los frecuentes cambios en la ley del suelo o en el régimen de desgravación fiscal provocan situaciones tales como que «un señor que compró una vivienda en 2010 tiene un régimen distinto al de otro ejercicio, uno ha tenido ayudas del Estado, y otro, no. Es como si en medio de un partido te cambian al árbitro y te quitan jugadores», completa el directivo de la inmobiliaria Zarzuela.

A pesar de esta situación, los promotores rehúsan culpar a los políticos, sean del color que sean, y ante las elecciones generales de noviembre afirman que «el cambio irá en función de las medidas que adopte el nuevo Gobierno, es importante dar una cierta seguridad jurídica», ratifica Raquel Floro, de Urbanizadora Valladolid.

Los bancos, «culpables»

Las que no se libran de las críticas son las entidades financieras. Los promotores de Valladolid se muestran duros ante lo que ellos consideran «un comportamiento desleal». Afirman que la actitud de los bancos está afectando de manera clara a la venta de casas y protestan por las «puñaladas traperas». «En mi caso concreto, los bancos me han levantado dos clientes cuando estos iban a hacer la reserva», comenta Jolín, quien deja clara su opinión sobre las viviendas que los bancos se han adjudicado: «Son las peores que tenían los promotores, y además se transmiten con el ITP -Impuesto de Transmisión del Patrimonio- por lo que no se ven afectadas por el descuento en el IVA».

La dificultad a la hora de obtener un préstamo por parte de los bancos ha hecho cambiar el perfil del comprador. Si hace uno años eran las parejas jóvenes, beneficiadas por las subvenciones de las instituciones públicas, quienes más se lanzaban a la compra de nuevas propiedades, ahora esa dinámica se ha visto modificada. «Ahora a la gente joven los bancos no les abren ni las puertas. Quien tiene disponibilidad de un crédito hipotecario son personas de 30 o más años», afirman desde la inmobiliaria San José. El cambio en el perfil del comprador también ha provocado un cambio en el tipo de vivienda que se demanda. Las viviendas de uno o dos dormitorios han dejado paso a unas un poco más grandes, que son las que reclaman «las familias que ya tienen cierta posición económica y que cambian su antigua casa por una con mejores condiciones, como piscina o pista de pádel». Entre ellas, destacan los pisos por delante de los chalés, un producto que no funciona bien ahora.

Por zonas, los pueblos del alfoz como Arroyo o la Cistérniga han sufrido una caída de la demanda que, por el contrario, no ha sido tal en barrios periféricos como Villa del Prado, Jalón o los Santos Pilarica. «Estas zonas han experimentado buena demanda en otras ediciones del Sivall, y durante la crisis están aguantando bastante bien», asegura Jolín.

El futuro está en el aire

En el análisis de la situación del sector de la vivienda también entran los errores de las promotoras y la sombra de la especulación. Jolín reconoce que «la anterior situación fue una borrachera de éxito. Las entidades financieras ofrecían dinero a tipos relativamente bajos, y así se creó una burbuja». Sobre la especulación afirma que «aquí todo el mundo ha querido sacar beneficio por el suelo. Particulares, promotoras y administraciones públicas, que han obtenido pingües beneficios con ventas de terrenos». Aunque Alberto Rodríguez, de Urvalasa, no está del todo de acuerdo: «Nuestra materia prima es el suelo y la transformación dura cuatro años, ese es el problema. Hemos sido víctimas».

Sobre el futuro, los promotores no creen que el sector vuelva a la situación previa a la crisis, aunque afirman que tampoco lo quieren. «Queremos una situación donde haya equilibrio entre oferta y demanda, con un ritmo sostenido en la producción de vivienda». Como fecha concreta para empezar a repuntar, Jolín intuye que «quizá a finales de año o principios del siguiente podamos pensar en remontar». La esperanza de todos ellos reside en la demanda embolsada de cerca de 12.000 personas, apuntadas en lista de espera, que quieren comprar un piso pero a los que la situación económica echa para atrás a la hora de tomar la decisión. Sivall será el sitio perfecto para despejar esos temores.

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