José Manuel de la Huerga: «Mi verdadero registro es la memoria, el género sale con espontaneidad»

Menoscuarto publica 'Apuntes de medicina interna', su cuarta novela

ANGÉLICA TANARROVALLADOLID.
José Manuel de la Huerga. ::
                             HENAR SASTRE/
José Manuel de la Huerga. :: HENAR SASTRE

«Ahora me siento descolocado, como si llegara tarde a lo importante, o peor aún, como si tuviera dos familias: una falsa, de fotografía, y otra, la auténtica, que se me ha ocultado con premeditación».

Quien así habla o, mejor dicho, escribe, porque se trata de una especie de diario es Abel, un recién licenciado en Medicina que protagoniza 'Apuntes de medicina interna', la última novela de José Manuel de la Huerga (Audanzas del Valle, León, 1967), un proyecto literario que dedica a recorrer la distancia entre la historia oficial y la memoria perdida. «En la historia suele haber un discurso oficial, el que nos venden, y unos actores con una vida privada que a veces nada tiene que ver con ese discurso, sobre eso tienen que trabajar los historiadores. A veces en la sociedad saltan estas chispas: un gran banquero que de repente es acusado de intento de violación de una camarera y se produce el conflicto entre la imagen pública y la privada».

A Abel, que se refugia en la casona familiar donde pasaba los veranos de niño para preparar las oposiciones a Médico Interno Residente (MIR), empieza a rechinarle la historia oficial de su abuelo, el doctor Rojo, muy querido en la comarca. Y el verdadero motivo de su viaje, que más que las oposiciones es el reencuentro con un amor de adolescencia, empieza a pasar a un segundo plano ante la urgencia de saber quién era en verdad ese hombre que todos veneraban.

A De la Huerga le ha salido un libro de prosa serena que lleva de la mano al lector sin sobresaltos al esclarecimiento de la historia. Quizá haya contribuido a ello su estrecha vinculación con el paisaje en el que encuadra su historia: un lugar imaginario que en realidad está inspirado por la comarca cántabra de Potes, de Pechón, del desfiladero del Deva. O el hecho de haber reescrito tres veces la novela, desde que en el 2006 saliera el primer borrador. «Soy un trabajador de pico y pala. Muy constante ante la adversidad», dice con una sonrisa, pero se pone serio para decir que se siente «muy afortunado de que en este momento difícil la mejor editorial de Castilla y León apueste por mí. Es un verdadero regalo».

Después de años de trabajo la novela sale ahora a la calle en un momento de plena actualidad, no solo por el movimiento de recuperación de la memoria histórica, sino por el asunto de los niños robados durante el franquismo que también aparece de forma colateral en la narración.

Todo surgió de una imagen. «En esa zona en la que paso los veranos desde hace muchos años me llamó la atención la estatua que tenían dedicada a un médico que durante la Transición y con muy pocos medios atendía con total dedicación a los pueblos de la zona. Iba a caballo o a pie sorteando todas las dificultades para ver a sus pacientes y la gente le había dedicado ese homenaje. Así surgió».

Quien haya leído las dos novelas anteriores de este autor, 'Mi vida con David' o 'Leipzig sobre Leipzig' a duras penas le reconocerá en esta. «Es verdad, esta novela tiene más que ver con la primera 'Este cuaderno azul' que no tuvo mucha difusión aquí. Y no sé por qué ha salido así. Supongo que en ese escribir siempre el mismo texto acabamos volviendo al origen, aunque espero que en este tiempo haya aprendido algo y me haya quitado vicios».

De la Huerga que ganó el premio Hucha de Oro por su relato 'Un pájaro de invierno' y que también ha publicado poesía ( 'La casa del poema') se encuentra cómodo en todos los géneros. «Quizá sea porque mi verdadero registro es la memoria. Que se plasme en un poema, en un cuento o que la idea inicial acabe siendo una novela es lo de menos. Surge de una forma natural. No fuerzo nada».

Presentación: Librería Oletvm. Mañana a las 19:30 horas. Intervienen Ignacio Sanz y Óscar Esquivias.

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