Fachada de San Pablo

No hay dudas. Triunfa San Pablo. Es la estrella. Sin discusión. El tapiz de piedra que en 1486 firmó el escultor burgalés Simón de Colonia es el encuadre más fotografiado por los turistas que se acercan a Valladolid. Y no es algo nuevo. Jesús María Palomares, catedrático de Historia, ha explicado en más de un ocasión que Isabel II, durante su visita a Valladolid en 1858, recibió como obsequio una pintura de la fachada. Así que no es de extrañar que también hoy sea la escena que la mayoría quiere inmortalizar para llevarse a su casa. Sobre todo ahora, con la fachada restaurada (este mes se cumplen dos años desde que se retiraron los andamios usados para la rehabilitación) y con San Pablo en todo su esplendor. «Es espectacular», resume Mamen Palomino, guía de turismo. El Ayuntamiento es consciente del tirón de la zona y ya ha anunciado obras, durante este mandato, para la recuperación urbanística de la plaza.

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