«Este libro es una metáfora de la soledad frente a la esperanza»

El Premio Delibes de Narrativa acaba de publicar 'La sonrisa del náufrago', su quinto libro, que ha prologado José Jiménez Lozano José Ignacio García Escritor

VIRGINIA T. FERNÁNDEZVALLADOLID.
El escritor José Ignacio García. ::
                             GABRIEL VILLAMIL/
El escritor José Ignacio García. :: GABRIEL VILLAMIL

Trece relatos de soledad y muerte, pero también de esperanza, amistad y amor. Su autor, José Ignacio García (San Sebastián, 1965) los gestó en el corazón de la meseta castellana. En su Portillo de adopción -donde hará pública su nueva obra este sábado, previa presentación el viernes en Pozal de Gallinas- ha nacido 'La sonrisa del náufrago', el libro con el que Castilla Ediciones inaugura una colección de narrativa para dar cabida a nuevos autores. Un momento complicado en el que la crisis de la industria del libro -«se publican muchos títulos pero con tiradas ridículas porque se compra poco», como afirma José Antonio Rodríguez, responsable de la editorial- coincide con una explosión creativa de la que José Ignacio García, Premio Miguel Delibes de Narrativa 2009, es más que digno representante.

-¿Cómo ve el panorama literario actual en Castilla y León?

-Hay mucha gente que escribe pero las editoriales arriesgan muy poco. Desgraciadamente el artículo cultural no se considera un producto de primera necesidad y la crisis está afectando muy especialmente a este sector. Por eso es un honor que mi nueva novela haya iniciado el camino de esta aventura que ha emprendido Castilla Ediciones.

-¿Es 'La sonrisa del náufrago' un libro optimista?

- No es un libro optimista, aunque sí intento transmitir en él que después de la tristeza y el dolor siempre hay un toque de optimismo. El título ya es una metáfora de alguien solitario que, a pesar de la soledad, sigue luchando por un horizonte de esperanza.

-Tanto en obras anteriores como en esta, el tema del amor y del desamor están muy presentes. ¿Hay una intención de continuidad?

-Hasta ahora el libro que tenía más de mí era la novela 'Mi vida, a tu nombre', que era un canto al amor. Pero a veces dar la vida por una persona no es suficiente y puedes acabar convirtiéndote en un náufrago solitario, en un personaje nostálgico que añora la compañía de la persona desaparecida porque no digiere bien la soledad. 'La sonrisa del náufrago' es el desenlace de aquella historia de amor. Surge de la necesidad de sacar la cabeza y decir 'la vida sigue'.

-¿Qué supone para usted que un Premio Cervantes de la tierra como José Jiménez Lozano se haya prestado a prologar su libro?

-Ya participó en la recopilación de relatos de grandes autores que coordiné en 2009 con 'Contamos la Navidad', proyecto que tuvo continuidad en 2010. Ahora se presenta como el padrino de mi libro y de la iniciativa de Castilla Ediciones. Para mí es un grandísimo honor.

-Tras haber trabajado en su trayectoria el relato breve y la novela, vuelve con este libro al relato...

-Son géneros que se abordan de manera muy diferente. Hasta ahora me encontraba muy cómodo en el relato, porque es un formato que se adapta muy bien a concursos literarios, que son muy positivos para abrirte camino. Pero el cuerpo me pide ya otra cosa, abordar proyectos de más peso. Es como el corredor joven que empieza compitiendo en pruebas de 'sprint' y acaba corriendo maratones.

-Con esto no quiere decir que considere el relato un género menor...

-Por supuesto que no, al contrario. Me ruborizo cuando me dicen que soy el continuador de grandes relatistas castellanos y leoneses como Antonio Pereira. El relato es a la novela lo que la filatelia a los grandes cuadros: el encanto está en componer una obra de arte en un espacio muy pequeño. Además, el relato es un gran aliado de la sociedad actual en la que tenemos muy poco tiempo libre para leer.

-Para componer sus relatos, ¿realidad o imaginación?

-Me interesa mucho que la gente se sienta muy cercana a mi obra, por lo que el componente de realidad es fundamental. Pero pongo la realidad al servicio de la imaginación. Al igual que la buena redacción no necesariamente es literatura, la realidad por sí misma no desemboca en un buen relato. El secreto de la literatura está en convertir historias reales en arte, que a la gente le hagan evocar, pensar. En mis historias siempre dejo algo a la interpretación del lector para convertirlo en cómplice. Es él quien hace vivir al libro. Ahí es donde reside la magia.

-¿Qué significó para usted ganar el Premio Delibes de Narrativa?

-Conseguir un premio que han ganado grandes escritores ahora consagrados me ha abierto muchas puertas. Supuso un antes y un después en mi vida como escritor.

-¿Está trabajando en algún proyecto literario?

-Sí. Se trata de un proyecto muy serio. Una novela sobre policías (no policíaca, pero sí de intriga), sobre las personas que se esconden tras los uniformes, sus miedos y sus preocupaciones.

Fotos

Vídeos