Aprendices de Indiana Jones en Pintia

Decenas de arqueólogos extranjeros recalan en verano en Padilla de Duero para perfeccionar su formación excavando en la ciudad vaccea

JESÚS BOMBÍN
Estudiantes extranjeros de antropología forense y arqueología excavan una zona de 150 metros de longitud desenterrando la muralla y tres fosos defensivos que protegen                                   la ciudad vaccea de Pintia::                             REPORTAJE FOTOGRÁFICO FRAN JIMÉNEZ/
Estudiantes extranjeros de antropología forense y arqueología excavan una zona de 150 metros de longitud desenterrando la muralla y tres fosos defensivos que protegen la ciudad vaccea de Pintia:: REPORTAJE FOTOGRÁFICO FRAN JIMÉNEZ

El espíritu de Indiana Jones recala en Pintia a partir de junio. Con él, los vestigios de la ciudad vaccea del siglo IV antes de Cristo se remueven un poco más cada verano. Decenas de picos, palas, y utensilios de excavación arqueológica roen el terruño empuñados por manos extranjeras ávidas de historia, que escarban bajo rocas trabadas en tierra, sacando de su noche de siglos restos de asedios, batallas y vida cotidiana de los antepasados vacceos que hace 2.400 años levantaron esta ciudad amurallada a orillas del Duero, que perduró hasta el siglo VII.

Quienes protegen sus cabezas con sombreros de ala ancha de la solana que fulmina a treinta grados atienden por William Doring, Rebeca Sexton o Audrey Jaksich, por ejemplo. Forman parte del contingente de estudiantes que llegaron a primeros de julio desde Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda, Australia o Singapur, entre otros puntos del planeta, atraídos por lo que Pintia les brinda. Cursan en universidades de sus países antropología forense, arqueología o disciplinas relacionadas con la historia, y en el yacimiento vacceo hallan lo que en la mayoría de sus lugares no existe: ruinas con un buen puñado de siglos a cuestas y un campo de trabajo disponible para documentarlas y sacarlas a la luz.

Por eso Europa y, en particular España, son destino apetitoso para aplicar la teoría estudiada en las aulas de sus universidades. «Proceden de países mucho más jóvenes que el nuestro y si quieren hacer prácticas de arqueología tienen que venir al Viejo Mundo», explica Carlos Sanz Mínguez, director del Centro de Estudios Vacceos, que organiza estos cursos internacionales de arqueología en Padilla de Duero desde 2004. Más de 170 alumnos han pasado en este tiempo por las excavaciones pintianas y en los últimos veranos la demanda ha obligado a colgar el cartel de completo por falta de espacio para alojar a más candidatos a excavar. En diciembre se completaron las matrículas para la primera docena de universitarios o titulados que ha pasado por Pintia en junio y para la segunda remesa que trabaja en julio, cuando en años anteriores el plazo se venía alargando hasta marzo.

El curso les ofrece la posibilidad de excavar, asistir a seminarios, talleres y recibir clases teóricoprácticas en las 125 hectáreas del yacimiento. El precio de la matrícula ronda los 1.500 euros y el lleno está garantizado cada año entre la comunidad extranjera, que busca en Internet destinos para aprender arqueología. Pintia aparece entre las propuestas de yacimientos en competencia con el burgalés de Clunia o Monte Testaccio en Roma. Y, año tras año, es una de las favoritas de la comunidad arqueológica.

La ausencia de alumnos españoles en esta excavación se explica, en parte, por la falta de una cultura de pago para participar en este tipo de talleres, razona Carlos Sanz Mïnguez. «En España la arqueología es una actividad residual, el concepto de pagar por esta formación no existe», apunta, anhelando el modelo anglosajón, al que dirige sus miras con éxito el Centro de Estudios Vacceos Federico Wattemberg, impulsor de las excavaciones del yacimiento desde hace más de tres décadas.

El éxito de Pintia entre el alumnado extranjero tiene un límite y son las plazas de alojamiento disponibles. Este curso se han ofertado once en junio y otras tantas en julio pero, a diferencia de anteriores campañas, no se ofrece agosto por razones económicas que han llevado al Centro de Estudios Vacceos a reducir su presupuesto a 80.000 euros, cien mil menos que en 2010. Algunos patrocinadores privados que colaboran con el yacimiento han cerrado el grifo y, para lamento de Carlos Sanz Mínguez, la única ayuda pública que reciben son 3.000 euros del Ayuntamiento de Peñafiel. «Si tuviéramos más espacio para alojar podríamos doblar el número de matrículas; es más, no sé dónde estaría el techo porque este curso tiene muy buena aceptación entre los estudiantes, que se lo recomiendan unos a otros como algo atractivo que además les permite practicar el español», afirma.

En verano Padilla se revoluciona, se contrata a gente para cursos, talleres y la atención cotidiana a los extranjeros. Entretanto, continúan las excavaciones, centradas ahora en la necrópolis -donde en junio han salido a la luz otras dos tumbas del siglo IV antes de Cristo con diversos útiles funerarios- y en la muralla que rodea la ciudad. Los trabajos se han centrado en 150 metros en los que aparecen tres fosos defensivos y un 'campo minado' en el que se enterraban tinajas para impedir el paso de la caballería en caso de ataque. Todo un aliciente para extranjeros cautivados por el latir enterrado del paso de los siglos.

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