Memorias de la diversión

El cuellarano Isaías Rodrigo publica una recopilación de juegos populares

MÓNICA RICOCUÉLLAR.
Isaías Rodrigo conversa con dos niños mientras les firma el libro recién presentado. ::
                             M. RICO/
Isaías Rodrigo conversa con dos niños mientras les firma el libro recién presentado. :: M. RICO

La píndola, civiles y ladrones, las buenas vallas, veo veo, la zapatilla, el corro, la pájara pinta... son nombres que a algunos les sonarán familiares, mientras que a otros muchos les parecerán desconocidos. Son palabras utilizadas especialmente por los más pequeños para dar nombre a sus juegos hace ya algunos años y que ahora el autor cuellarano Isaías Rodrigo Criado ha recuperado en su último libro 'Juegos de antaño, los quintos y sus coplillas'.

El autor destacó que realiza esta recopilación con la intención de que las nuevas generaciones conozcan como jugaban sus padres y sus abuelos y cómo se divertían sin los caros juguetes de hoy y sin los avances tecnológicos de la actualidad.

El libre incluye unos 160 juegos, con una detallada explicación de su desarrollo, e incluye retahílas que se cantaban, las coplillas que se relataban en los juegos de saltos a la comba y los cuentos que se contaban. Juegos como el inke o la chirumba aparecen en este libro en el que la memoria del cuellarano ha conseguido que, por unos momentos, muchos de los que lean la publicación recuerden aquellos momentos de diversión en su infancia.

Además el libro incluye las tradiciones que desarrollaban los quintos, no sólo en Cuéllar, sino en toda la comarca. Pasatiempos hoy perdidos como correr los gallos u otros que aún se celebran en distintos lugares como correr las cintas, las enramadas o pingar el mayo. Rodrigo recuerda en la publicación algunas de las coplillas que los quintos cantaban o que a ellos se les entonaba cuando partían a la mili. El autor tuvo un recuerdo especial para los días de 'tallaje' de los quintos y cómo el día que les llamaban a ingresar en los cuarteles era una jornada triste para la familia.

Añoranza

Latristeza continúa en los recuerdos del autor también al ver las calles de los pueblos casi vacías. «No se ven chicos por la calle jugando, el pueblo está triste», por lo que pidió a los presentes que contaran esos recuerdos de juegos de antaño a sus hijos, cuando se hacían juguetes de y con cualquier cosa.

Isaías Rodrigo tiene una memoria prodigiosa, ya que todos los juegos que recopila en el libro «o los he jugado o los he visto jugar», aunque en algunas ocasiones se ayudó de recuerdos de amigos que le ayudaban con el desarrollo de los mismos.

También explicó que existen juegos que en Cuéllar se denominan de una manera, mientras que se repiten en lugares cercanos con otras denominaciones. En su estudio no encontró ninguno autóctono de Cuéllar.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos