El tren hotel hasta París cumple 15 años con 116.000 viajeros anuales

15.000 pasajeros usaron el ferrocarril para viajar entre Valladolid y la capital francesa en 2010

VÍCTOR M. VELAVALLADOLID.

«Se ahorra tiempo, se ahorra una noche de hotel y se ahorran momentos de estrés». Juan Carlos Ponce, director comercial de Elipsos (sociedad participada al 50% por Renfe y los ferrocarriles franceses) vende con estas palabras las ventajas del tren hotel Francisco de Goya -que enlaza Madrid y París, con parada en Valladolid- a los cerca de cuarenta responsables de agencias de ocio y turismos que ayer acudieron en la Acera de Recoletos a la presentación de la oferta turística francesa que, 'oh la la', está a la vuelta de la esquina para los vallisoletanos. Claro, que la oferta no es nueva, porque el tren Francisco de Goya recorre las vías españolas y francesas desde hace 15 años y cerca de 16.000 personas la utilizan cada año para viajar desde Valladolid hasta alguna de las ciudades francesas en las que tiene parada (Poitiers, Blois, Orleans y París). En total, si se tiene en cuenta que la línea llega hasta Madrid (y tiene paradas patrias en Burgos y Vitoria), el número de viajeros se dispara hasta los 116.000 al año.

«La mayor parte son clientes de ocio y turismo», reconoce Ponce, quien añade que durante los últimos años se ha consolidado el número de viajeros que acuden bien con el grupo de amigos o, sobre todo, familias que aprovechan el tirón de Disneyland París o Futuroscope. «Los objetivos con los que nació este servicio están cumplidos, puesto que es un producto que responde a las necesidades del turismo y a las expectativas de viaje de los castellanos y leoneses».

Y aquí, en fin, entronca la jornada celebrada ayer que trataba de acercar a los responsables de agencias de viajes de Valladolid las bondades que el pasajero del Francisco de Goya puede encontrar en su viaje. Por un lado, dentro del tren (posibilidades de camarote con baño y ducha, asientos reclinables, cocina a la carta y, sobre todo, un horario que lleva a los pucelanos a París a primera hora de la mañana). Pero por otro, la oferta en cada una de las ciudades con parada.

Poitier. Es la primera estación francesa. Florence Forsans, representante del turismo en esta zona de Francia, destaca que se trata de la principal ciudad universitaria del país, ya que «uno de cada tres vecinos es estudiante». Y a esto se suma su esplendoroso origen medieval que la convierte en 'la ciudad de las cien campanas'. Y, si la ciudad no es suficiente, está la cercanísima oferta de parques temáticos. Como el Valle de los Simios, en Romagne, donde hay 350 monos de 35 especies distintas) o, sobre todo, Futuroscope. «Valladolid -dicen sus responsables de promoción- es de las pocas ciudades con enlace directo con el parque».

Valle del Loira. Durante el año pasado, esta región francesa recibió 75.000 turistas procedentes de España, el 7% más que en 2009. El tren Francisco de Goya para en sus dos principales polos de atracción, Blois y, desde el año 2005, Orleans. El principal atractivo, sin duda, son los famosos castillos del Loira, que todos los años visitan cerca de cinco millones de personas. El Loira -«el último río salvaje de Europa»- es patrimonio mundial de la Unesco desde el año 2000 y ofrece la posibilidad de visitar más de 120 castillos abiertos al público; aunque las joyas, los más visitados, son 19 (recogidos en la web www.loire-chateaux.org). Además, hay largas rutas para recorrer el curso del río en bici o descubrir en Orleans el pasado de Juana de Arco.

París. Última estación del viaje. Sin duda, la más concurrida. El viajero que sale de Valladolid a las 21:20 horas llega a la capital del Sena a las 8:32 horas. O sea, con todo el día por delante. Y el billete de ferrocarril da derecho a ciertas ventajas en París, como descuentos en el alquiler de apartamentos o de bicicletas a motor para recorrer la ciudad. Y además, hay ofertas de viaje especiales para familias -también explicadas ayer durante la jornada de trabajo- con las que acercarse hasta el parque Disneyland París después de viajar en el Francisco de Goya.