Salamanca completa el derribo de las Casas de la Muralla 11 años después

FRANCISCO GÓMEZSALAMANCA.
Inicio del derribo. ::
                             M. BARROSO/
Inicio del derribo. :: M. BARROSO

Todo empezó y acaba un 4 de junio. Hace once años, una parte del torreón medieval de la muralla de Salamanca se venía abajo, afectando a las casas anejas a la fortificación, edificadas en el siglo XIX. Poco después de aquel momento, el Ayuntamiento quiso aprovechar la circunstancia para destruir las viviendas y despejar el lienzo de muralla, en lo que se convirtió en una de las peleas urbanísticas más largas y costosas de la ciudad. Ayer se empezaba a escribir la última página de este largo litigio, con la entrada de las máquinas en el solar para demoler las dos únicas casas que quedaban en pie.

Entre medias, el Ayuntamiento de Salamanca tuvo que firmar y ver anulados varios decretos de desahucios y desalojos forzosos y llevar a cabo una serie de permutas, compras y expropiaciones forzosas hasta hacerse con la titularidad de todas las casas, además de obtener de la Comisión Territorial de Patrimonio el visto bueno para su demolición. En total, aproximadamente cinco millones de euros de costes, según reconoció en el inicio del derribo el concejal de Urbanismo, Salvador Cruz, aunque para el Partido Socialista el coste, incluyendo los realojos forzosos y otros gastos como el alquiler de distintos inmuebles o el coste en horas de las patrullas de la Policía Local que tuvieron que custodiar durante meses las casas vacías, superaría con creces los nueve millones de euros.

«Salamanca ha recuperado un espacio patrimonial y una vista única de las Catedrales», dijo Cruz.