«No hay buenos sectores económicos, pero sí que hay buenos empresarios»

El catedrático defiende la aplicación de fórmulas de copago para los usuarios en la sanidadEl economista Fernando Fernández reclama una racionalización del gasto autonómico

JULIO G. CALZADASEGOVIA.
Fernando Fernández junto al delegado de El Norte en Segovia, Jaime Rojas, momentos antes del inicio del Foro Económico en el hotel Los Arcos, en Segovia. ::                             TOÑO DE TORRE/
Fernando Fernández junto al delegado de El Norte en Segovia, Jaime Rojas, momentos antes del inicio del Foro Económico en el hotel Los Arcos, en Segovia. :: TOÑO DE TORRE

Inclinarse por unos u otros sectores económicos es, en opinión del catedrático de Economía Fernando Fernández, una decisión de escasa importancia que en ocasiones obsesiona a los defensores de la planificación pública. Así, en España nadie apostaría hoy por el sector textil, ni por potencia industrial, ni por salarios «y sin embargo, ahí están los casos de Zara y Mango para demostrar que no hay sectores económicos buenos o malos, hay empresarios buenos», sentenció el experto durante su participación ayer en el Foro Económico de EL NORTE DE CASTILLA en Segovia. Fernando Fernández Méndez de Andes es desde septiembre de 2009 profesor de Economía del IE Business School en Madrid, pero durante su carrera profesional ha recorrido otros campos de la economía y ha pasado por la docencia, la política económica internacional en el Fondo Monetario Internacional (FMI), la práctica bancaria en el Grupo Santander, la consultoría y la gestión empresarial como rector de universidades privadas.

Fernández es doctor en Ciencias Económicas y premio extraordinario por la Universidad Autónoma de Madrid, institución en la que ha sido profesor titular; además ha ejercido de director de la cátedra Santander-Nebrija.

Fernández recordó que no existe ningún sector económico que tenga la importancia del de la construcción, que llegó a suponer el 18% del Producto Interior Bruto (PIB) de España, pero consideró que «para recambiar ese tejido económico desaparecido no puede haber propuestas dirigistas, si no propuestas que faciliten el ambiente en el cual «las empresas generan riqueza y empleo», manifestó durante su intervención en un acto patrocinado por Caja Segovia y que cuenta con la colaboración de la Cámara de Comercio e Industria de Segovia, la Diputación de Segovia, la Federación Empresarial Segoviana (FES) y el hotel Los Arcos, en cuyos salones tuvo lugar la convocatoria.

Lo que acaba mal

La conferencia, titulada '¿Cómo evitar diez años de estancamiento económico?' analizó la situación económica internacional . Fernando Fernández puntualizó que la crisis española no es consecuencia de la crisis mundial. Las dificultades económicas en España son consecuencia del agotamiento de un modelo de crecimiento basado en la construcción. «La crisis en España es el resultado de nuestros propios excesos, no es consecuencia de la crisis internacional, si bien esta última la agudizó», afirmó el experto, quien agregó que se sabe por experiencia «que los periodos de fuerte crecimiento del crédito acaban mal y si además ese crédito se focaliza en la construcción y en la obra pública, acaba peor».

El peligro es que se produzca un estancamiento de la economía como el que sufre Italia, con crecimientos anuales mínimos e incapaces de crear empleo, «de manera que debemos recapitalizar el sistema financiero», sugirió, pero no será suficiente. Habrá que racionalizar el gasto público, «porque los ingresos extraordinarios se han gastado como si fueran permanentes. Como si todos los años se muriera la abuela y todos los años heredáramos. La abuela en este caso se llamaba construcción», ejemplarizó.

Racionalización

La reducción del gasto requiere «de una decisión política fundamental, la reestructuración de las cuentas públicas», dijo y agregó otra circunstancia que no ayuda en este proceso: «el proceso de gasto tiene mucho que ver con un proceso de desarrollo autonómico que parece ajeno a la realidad económica».

El economista comentó que la Unión Europa y sobre todo, la unión económica en torno a la moneda común, en euro, surgió con debilidades, pero el éxito de los diez primeros años de la unión hizo que no se notaran «hasta que la crisis puso de manifiesto los problemas de fondo», comentó. Y los problemas son la falta de mecanismos para conocer la situación financiera de los países, de manera que no se conoció a tiempo el déficit real de Grecia o los problemas financieros de Irlanda, «que cuando decide rescatar a sus bancos traslada la deuda al contribuyente europeo, de manera que parece lógico que la UE pueda decidir sobre ese rescate», indicó el experto. Otro problema, Portugal, que pasa por una situación complicada «porque lo de Grecia o Irlanda se puede corregir modificando el Tratado de la Unión, pero el problema de Portugal es de diseño, no crece desde que está en la UE y son necesarias reformas estructurales que exigen liberalizar el mercado de trabajo, privatizar compañías y eliminar monopolios, así que lo que está implícito en todo esto es un cambio en la agenda política, porque hablamos de cesión de soberanía», expuso.

«Un poco de todo»

«España tiene un poco de todo, pero no un déficit fiscal como el de Grecia, ni un problema financiero como el de Irlanda o un problema de crecimiento como el portugués», precisó y además, desde mediados del año pasado se aplica una armonización del déficit público y se aplica un plan de reducción, de manera que ahora el principal problema es el crecimiento. «La lección para España debe ser que el rescate no es una cura milagrosa, no evita el ajuste, ni la aplicación de medidas dolorosas, daña la imagen del país y resulta difícil su recuperación a corto plazo y la pérdida de la reputación es importante, supone bajar a segunda división», enumeró.

Las lecciones para España

De forma que «cuanto antes se apliquen las medidas, mucho mejor, porque jugar al borde del precipicio tiene su riesgo. Los mercados son volátiles y en ocasiones histéricos y España debe convencer a los mercados de que va a sanear sus finanzas, asumiendo el coste político», declaró. En este sentido apuntó más tarde que la situación política tras las elecciones municipales y autonómicas del domingo pasado reclama de una rápida convocatoria de elecciones generales, ya que el actual gobierno del PSOE presidido por José Luis Rodríguez Zapatero se halla en una situación de debilidad que dificulta la puesta en marcha de las reformas necesarias para la economía española.

Fernando Fernández matizó que como consecuencia de todo lo anterior «no vamos a estar en una situación política y económica mejor para modificar el mercado de trabajo». Recordó que el Estatuto de los Trabajadores es en parte «producto de la legislación franquista, con un modelo similar al japonés de vinculación del trabajador a la empresa, pero cruzado con la explosión sindical que se produjo tras la llegada de la democracia, que provocó un mecanismo de cálculo de salarios basado en una economía cerrada», argumentó. Es una norma que hay que cambiar, «porque los ajustes parciales son contraproducentes y nos encontramos ante un caos normativo total», concluyó el experto económico.

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