La memoria de Pintia

Castilla y León parece narrar su historia por destellos, defecto de quien posee un rico capital. Del deslumbrante yacimiento de Atapuerca, salta a la estela romana, recorre el medievo y se recrea en el imperio..., periodos reconocibles en arquitecturas fascinantes. El patrimonio es considerable, y las administraciones dicen: nuestras fuerzas son las que son, y apartan de sus intereses centrales eslabones primordiales de la cultura. En este descuido se hallan los primeros pobladores asentados en el valle del Duero: nuestros padres los vacceos; uno de cuyos vestigios de mayor interés lo constituye el recinto arqueológico de Pintia, del siglo IV antes de Cristo. A pesar de constituir un Bien de Interés Cultural desde 1993, la parcela localizada en la vallisoletana Padilla de Duero no ha tenido la suerte de pertenecer a un mecenas ilustrado, como fue el caso de la villa romana de la Olmeda (Palencia). Ocho de las hectáreas en donde se asienta la necróplis de Las Ruedas son privadas, y de ellas más de tres se roturan. Las labores agrícolas destrozan los restos arqueológicos, lo que ha motivado una fuerte y sólida corriente ciudadana de protesta, a la que se han unido instituciones como la Academia de la Historia o el Procurador del Común, que ha llegado a pedir su expropiación. Sin embargo, la situación no muestra signos de cambio. La Junta, ya propietaria de parte de Pintia, se resiste a tomar una decisión, bajo el argumento de que los yacimientos abundan en su territorio, sin considerar que al deterioro del patrimonio, probablemente, se esté uniendo la pérdida de otros valores y oportunidades, como son crear riqueza partiendo del impulso, desarrollo y difusión de la cultura propia.

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