El club del columpio sin niños

Las constructoras plantan parques infantiles en zonas sin pisos, vecinos y casi sin urbanizar

VÍCTOR M. VELAVALLADOLID.
Industrial Jalón. Columpio sin viviendas en el entorno / Henar Sastre/
Industrial Jalón. Columpio sin viviendas en el entorno / Henar Sastre

Más que columpios parecen cementerios. Son zonas de juegos, pero sin juegos. Parques infantiles, pero sin niños. Más silenciosos que una orgía de haches. El buen tiempo ha llenado de chavales, madres, padres y abuelos, de risas y bocadillos envueltos en papel de plata decenas de parques y zonas de columpios (en la capital hay más de 120). Pero hay otros donde apenas se acercan los niños a jugar. Toboganes por los que nadie resbala y balancines que no se balancean. Y llevan así años. Muchos. La crisis del ladrillo, la burbuja inmobiliaria ha traído consigo la proliferación de parques infantiles que parecen un oasis en los desiertos de calles urbanizadas y huérfanas de bloques de viviendas.

En la capital ocurre, por ejemplo, en Arcas Reales y, sobre todo, en Industrial Jalón. En el primero de los casos, hay una zona de columpios muy cerca de la avenida de Zamora (ronda interior sur) que lleva allí plantada más de cinco años sin que nunca (o casi) se haya visto niños jugando. El retraso en la urbanización del barrio ha ralentizado la llegada de vecinos, con lo que no hay niños que puedan usar estos columpios. El caso de los toboganes de Industrial Jalón es aún más claro. Todas las calles del futuro barrio están urbanizadas, y con el nombre puesto (aunque hay unas verjas que impiden circular a los coches) pero, de momento, no hay construida ni una sola vivienda. Eso sí, los columpios están puestos en un conglomerado de calles más allá de la nueva ronda exterior sur. Y algo parecido ocurre con los ubicados en Ciudad de la Comunicación o en los plantados en Los Santos Pilarica, junto al Esgueva. Sin niños.

La situación es aún más llamativa en las zonas en expansión de Arroyo de la Encomienda. Su alcalde, José Manuel Méndez, asegura que «en los proyectos de urbanización se exige a las constructoras que incluyan este tipo de parques y cuando se hace la recepción de las obras, tienen que estar en perfectas condiciones. De todos modos, los servicios de limpieza y jardinería se encargan de que estén en perfecto estado», añade.

Pero, ¿no sería más lógico que las promotoras colocaran los columpios una vez que ya estuvieran construidos los pisos y ya viviera gente allí? «El problema es que con la crisis inmobiliaria, hay constructoras que han desaparecido, que ya no existen. Por eso hay que pedirles cuando hacen la obra que dejen puesto el mobiliario urbano correspondiente», afirma Méndez.

Desde la concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Valladolid defienden que quizá sería más efectivo que los columpios se colocaran al final, «pero ése es un tema que depende de Planeamiento». Desde el Consistorio vallisoletano recuerdan que, en cualquier caso, tienen que encargarse del mantenimiento y limpieza de estos columpios... aunque nadie los use. «Y en algunos casos nos hemos encontrado que los habían robado». Son, en definitiva, el desgraciado club de los columpios sin niños.

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