Un vallisoletano en la España de la segunda mitad del siglo XIX

De Campos Setién traza la biografía de Germán Gamazo en 'La política por el derecho (y por el revés)'

MARÍA AURORA VILORIAVALLADOLID.
Gamazo y la casa en la que nació. ::                             IMAGEN DEL LIBRO 'VALLADOLID. RECUERDOS Y GRANDEZAS', DE CASIMIRO G. GARCÍA-VALLADOLID/
Gamazo y la casa en la que nació. :: IMAGEN DEL LIBRO 'VALLADOLID. RECUERDOS Y GRANDEZAS', DE CASIMIRO G. GARCÍA-VALLADOLID

«Hay que archivar el pasado sin injusticia. Y preparar el porvenir con gallardía», dijo Germán Gamazo en el Círculo Liberal de Santander el 19 de mayo de 1899, dos años antes de su muerte. Esas palabras, que resumen su pensamiento, han sido elegidas por Josemaría de Campos Setién como introducción a 'Germán Gamazo. La política por el derecho (y por el revés)', semblanza del político vallisoletano «para tratar de comprenderle en su contexto como parte de la historia misma y como una invitación a repensar su tiempo y el nuestro». El libro, editado por el Ateneo de Valladolid con prólogo de José María de la Cuesta, catedrático de Derecho Civil, se acerca al personaje «considerando su formación, peculiaridad, trayectoria, realizaciones, preocupaciones, pensamiento y las circunstancias en que vivió, esclareciendo su figura como maestro del derecho, político eficaz y pensador regeneracionista», explica el autor.

Así, el libro comienza con la infancia y formación de Germán Gamazo, quien nació en Boecillo, partido judicial de Olmedo, el 28 de mayo de 1840. Hijo del escribano Timoteo Gamazo y Estefanía Calvo, fue bautizado en la parroquia de San Cristóbal. Murió en 1901 y su vida se extiende por «sesenta años cruciales de la historia de España, que coinciden con el estertor del periodo isabelino, la revolución de 1869, el efímero reinado de Amadeo de Saboya, la aún más efímera República, la restauración borbónica en la persona de Alfonso XII y la Regencia de María Cristina de Habsburgo», escribe De Campos. Estudió Derecho en la Universidad de Valladolid y obtuvo el título de doctor en 1865, que se unió al grado de bachiller en Filosofía y Letras que había conseguido en 1859. Afincado en Madrid, trabajó como pasante en el bufete de Manuel Silvela y se convirtió en uno de los más prestigiosos abogados de España.

Gamazo ganó el acta de diputado al Congreso por el distrito de Peñafiel en 1871, en las primeras elecciones democráticas del reinado de Amadeo I, y en sus discursos e intervenciones defendió el derecho a ser «católico y liberal y a colaborar con todos, cualesquiera que fuera su ideología para promover el bien público». Un año después, con Sagasta en el poder, volvió a ganar, agrupado con los llamados 'fronterizos' a una especie de centro. Las Cortes se disolvieron en mayo y se convocaron nuevos comicios para el 25 de agosto de 1872, donde consiguió el acta, esta vez por Medina del Campo. Así se enfrentó con un Parlamento muy radicalizado que llevó a Amadeo I a renunciar al trono el 10 de febrero de 1873, fecha en la que el Congreso y el Senado, reunidos en Asamblea Nacional, proclamaron la República con solo 32 votos en contra, uno de ellos el del vallisoletano, quien no se presentó a las elecciones de mayo.

Elegido por Medina del Campo en las primeras elecciones de la Restauración, celebradas en 1873, participó en la redacción de la Constitución. Volvió a triunfar en las de 1881 por Medina y la circunscripción de la capital, lo que provocó una airada polémica de 'La Libertad' de Muro con EL NORTE DE CASTILLA, que consideraba a Gamazo el mejor defensor de los intereses castellanos. Pasó a formar parte del grupo constitucionalista, que cuatro años más tarde se unió a los progresistas de Sagasta para formar el partido liberal fusionista, donde destacó por su talante regeneracionista, abanderado de la economía española, una buena enseñanza, la mejora de las comunicaciones, la reforma de la administración local y el saneamiento del voto popular.

Ministro de Fomento

En enero de 1883 fue nombrado ministro de Fomento, cartera que simultaneó con la de Gracia y Justicia durante casi dos años, tiempo en el que acometió renovadoras medidas económicas, como un plan de subvenciones para construcciones de pantanos y canales, incluidos los del Ebro y Valladolid, además de un proyecto de ley para suprimir el recargo del 10% en los precios de los billetes de los viajeros de las compañías ferroviarias. También impulso la instrucción primaria y la promoción educativa y profesional de la mujer, inició la construcción de la Facultad de Medicina de Valladolid y su hospital anexo, acometió la actualización de las enseñanzas universitarias, emprendió un amplio plan de carreteras y reestructuró los servicios y plantillas del Ministerio.

Fallecido Alfonso XII, Sagasta nombró a Gamazo ministro de Ultramar del primer gabinete de la Regencia y le encargó la cartera de Fomento. Inició entonces una política de equiparación política de las provincias americanas con la metrópoli, además de una equilibrada descentralización y la introducción de mejoras económicas y sociales.

De Campos, general de División Interventor, presidente de Honor del Ateneo y académico de Honor de la Real de Bellas Artes, ha publicado varios libros, entre ellos 'Manuel Alonso Alcalde, poeta, narrador y dramaturgo' o 'Leopoldo Cano y Masas, ventura y desventura'. En el dedicado a Gamazo dedica un capítulo a la labor parlamentaria del político antes de ser elegido ministro de Hacienda en diciembre de 1892; otro a la vuelta al Ministerio de Fomento tras el asesinato de Cánovas, y un tercero a su pensamiento doctrinario regeneracionista, para concluir con las elecciones de 1901 y su muerte, y un apéndice documental.

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