«Las misiones en el exterior no solo son para imponer o mantener la paz»

El mando militar toma hoy posesión al frente de la unidad desplegada en Santovenia Juan Bustamante Teniente coronel y jefe del Grupo de Caballería Santiago VII

J. S.VALLADOLID.
El teniente coronel Juan Bustamante Alonso-Pimentel. ::
                             RAMÓN GÓMEZ/
El teniente coronel Juan Bustamante Alonso-Pimentel. :: RAMÓN GÓMEZ

El teniente coronel Juan Bustamante Alonso-Pimentel (Valladolid, 1964) toma posesión hoy como jefe del Grupo de Caballería de Reconocimiento 'Santiago VII' en sustitución de Rufino Calleja, destinado desde noviembre en Afganistán. Es su primer destino en su ciudad natal después de pasar buena parte de su carrera en Madrid y de cubrir distintas misiones en el extranjero pasando por Bosnia (1994) o Etiopía (2005).

-Sus misiones en el extranjero no fueron unas vacaciones, ¿verdad?

-No, es evidente, pero al mismo tiempo fueron tremendamente interesantes desde el punto de vista personal por lo que aprendes, lo que ves, lo que comparas, lo que relativizas tu vida diaria, lo que aprecias, lo que tienes en España... Son países duros, porque si no, no iríamos, pero cuanto más apretada está la situación, la convivencia es más intensa y te aporta mucho más.

-¿Cree que el papel del Ejército está más dirigido a misiones en el exterior que dentro de España?

-Es evidente que una de nuestras misiones fundamentales es la defensa de nuestro territorio, pero hoy por hoy, no sé mañana, hay una vocación muy clara de cumplir misiones en el exterior. Puede ser en Afganistán como puede ser pasado mañana y a nadie le sorprendería si tuviéramos que ir a Libia. Solo por poner un ejemplo actual. Y por eso, nuestra mentalidad está muy preparada en tener la mochila lista.

-Su unidad, aunque joven, ¿ya presta servicios en el exterior?

-Sí, ahora tenemos gente en Afganistán. Son 25 personas que vuelven dentro de poco y después de verano mandamos a otra veintena de personas. Pero aún así es una unidad muy joven que necesita rodaje y preparación. Hay que tener en cuenta que este grupo es muy nuevo. Ha heredado el historial de otras unidades, pero viene de Zaragoza, con personal de distintos sitios, y está en Valladolid desde hace un año y tres meses. Todavía le falta rodar un poco más porque un traslado de una unidad es complejo.

-¿Qué expectativas tiene a partir de hoy como jefe del grupo?

-Tengo claro que lo primero que tengo que hacer es escuchar, observar, ver el funcionamiento, aprender de la gente que lleva aquí más tiempo que yo... y a partir de una pequeña sesión de escuchar y empaparme, me dedicaré con fuerza a la preparación en todos los aspectos. Quiero que sea un grupo cohesionado, con conocimiento técnico, con voluntad, bien preparado físicamente y que tenga ambiente de unidad. La gente tiene que sentir que pertenece a un grupo en el que todos somos compañeros, jerarquizados, sí, pero con un sentimiento fuerte de pertenencia.

-¿Me explica exactamente qué es un Grupo de Reconocimiento?

-Aquí lo que tenemos son ruedas, no cadenas, porque pertenecemos a una brigada ligera. Una de las peculiaridades de este grupo de caballería es que nuestra unidad jefe, por decirlo así, está en Pontevedra. Pertenecemos a la Brigada Aerotransportable, y por eso no tenemos carros de combate.

-¿Considera adecuados sus medios personales y materiales?

-Somos 222 soldados y, aunque en plantilla podemos ser algunos más, no me quejo en cuanto a personal. En cuanto a los medios materiales, tampoco, porque en los últimos 25 años el cambio ha sido muy importante. De los vehículos que tenemos aquí no todos son muy nuevos, como los vehículos de exploración de caballería, que ya tienen años, y que corresponderá cambiarlos, pero ahora tenemos los 'Centauro' italianos que son estupendos.

-¿Qué les diría a las voces discrepantes con las intervenciones militares y el Ejército en general?

-Hay que entender que en todas nuestras misiones en el exterior se conjugan con acciones tan importante como la mejora de las estructuras civiles, la ayuda a la reconstrucción... Las misiones son poliédricas y no solo se trata de mantener o imponer la paz, aunque esta sea la parte más exigente, porque significa entrar en combate para imponer el cese de los conflictos, como pudiera ocurrir, y lo digo con toda la prudencia, en Libia.

-¿Cómo valora su vuelta a casa?

-Es fantástico. He estado muchos años en Madrid, con sus ventajas e inconvenientes, pero el plan de venir aquí, dado que aquí tengo a mi familia, amigos y una casa en Sardón de Duero... Venir aquí para mí ha sido una lotería.

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