Mariemma

JAVIER PÉREZ ANDRÉS

E n contra de los detractores de los museos locales, me declaro ferviente defensor de ese pulso a la memoria y esa chipa de vida cultural que proporcionan los pequeños espacios expositivos locales: aulas o centros de interpretación, pequeñas colecciones privadas y los denostados 'museos de aperos', que son la expresión sincera de las gentes que no quieren que desaparezcan las estampas costumbristas de su historia reciente. Pero, sobre todo, los museos más apasionantes de este tipo de oferta cultural -irremediablemente ligados al turismo- son aquellos que recrean la vida y obra de alguien nacido o criado en la localidad que, por su trayectoria, ha logrado colocarla en la toponimia del mapa universal. Y todo esto porque, coincidiendo con la Seminci, una muestra del vestuario de Marinly Monroe -entre otro material relacionado con el cine de los años 50- me recordó uno de los grandes museos de Castilla y León. Me refiero a la localidad de Íscar y su Museo Mariemma. Sin duda, el epicentro de la danza española o, al menos, un lugar obligado para investigadores, coreógrafos, figurinistas y bailarines.

Las salas del museo iscariense, donde también los maniquíes sujetan los trajes que vistieron los éxitos de Mariemma, hoy cobran especial relieve gracias al protagonismo de esta iscariense en el programa de la recién clausurada Seminci. De ahí que fuera muy acertada la presentación de la película-documental dirigida por el también iscariense Daniel G. Cabrero, haciendo justicia a un personaje de la talla de Guillermina Martínez Cabrejas. En esta película, que recorre los caminos de la danza, se elevan voces que bebieron de las fuentes de Mariemma, colocando su figura en el lugar que se merece. La gran dama de la danza española tiene en su pueblo natal -Íscar- el arcano de su genialidad y, lo que es más importante, su contribución a la danza española por los escenarios del mundo. Intérprete, profesora y creadora, pocas como ella triunfaron en las tres disciplinas por igual. Mariemma es una seña de identidad de esta región y de la provincia de Valladolid. En estos momentos de incierta economía, abrir estas páginas de la historia y del arte, y recordar el legado de genios como ella nos sirve para alimentar nuestra autoestima. El Museo de Mariemma, en Íscar, es una cita obligada para todos.

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