La virgen coronada

El 24 de septiembre de 1916, Segovia entera celebró la coronación de su patrona

CARLOS ÁLVARO
El obispo corona a la Virgen de la Fuencisla. ::
                            ARCHIVO MUNICIPAL/
El obispo corona a la Virgen de la Fuencisla. :: ARCHIVO MUNICIPAL

La ocurrencia de ponerle una corona a la imagen de la Virgen de la Fuencisla partió del entonces obispo de la Diócesis, Remigio Gandásegui y Gorrochátegui, y fue recogida por un Ayuntamiento muy predispuesto a las grandes solemnidades. Gandásegui pidió permiso a Roma, y Benedicto XV, el Papa, dio su consentimiento. Las instituciones se volcaron en la organización de los actos, fijados para el 24 de septiembre de 1916. El prelado convocó a las instituciones, y éstas respondieron al unísono.

El prelado convocó a las instituciones y éstas respondieron al unísono. La ciudad se preparó a conciencia para el gran día y con mucho tiempo de antelación. Se decidió programar celebraciones paralelas, entre ellas la evocación de la proclamación de Isabel la Católica como reina de Castilla, pasaje histórico que tuvo lugar en el atrio de la antigua iglesia de San Miguel el 13 de diciembre de 1474. La Asociación de la Prensa asumió la organización de un concurso literario, y se acordó levantar arcos conmemorativos entre el Azoguejo y la Plaza Mayor, costeados por instituciones y colectivos. Dos comisiones de señoras de la llamada 'alta sociedad' nombradas en Segovia y Madrid se encargaron de recoger los donativos para sufragar los gastos de la corona de la Virgen, diseñada por Florentino Trapero.

El 24 de septiembre amaneció fresco pero apacible. Desde primeras horas de la mañana la muchedumbre llenaba la Plaza Mayor y todos los balcones de sus edificios circundantes. A las diez llegó la infanta Isabel, que iba a presidir el acto en nombre de su sobrino, el rey Alfonso XIII. La 'Chata' entró bajo palio en la Catedral, en cuyo altar mayor ofició la misa el propio Gandásegui. Otro prelado, el de Pamplona, predicó la homilía y habló de paz cuando Europa sufría bajo el fuego cruzado de la I Guerra Mundial.

Terminada la ceremonia, la Virgen de la Fuencisla, vestida con el manto blanco que años atrás le regalara la reina María Cristina y acompañada por un piquete de alumnos de la Academia de Artillería, fue trasladada a la Plaza Mayor, junto a la Casa Consistorial. La infanta Isabel recibió la corona de manos del alcalde, Pascual Guajardo, y se la entregó al obispo, que a su vez la ciñó sobre la cabeza de la talla. Entonces el público irrumpió en aplausos y las campanas de la Catedral y de San Miguel repicaron.

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