Blanco dice que todas las líneas del Ave son rentables, excepto la de Valladolid

El ministro de Fomento confía en que la «situación cambie» cuando el servicio se extienda a León

EL NORTEVALLADOLID.
Trenes lanzadera en la estación de Campo Grande. ::                             HENAR SASTRE/
Trenes lanzadera en la estación de Campo Grande. :: HENAR SASTRE

El ministro de Fomento, José Blanco, aseguró ayer que todas las líneas de Alta Velocidad que hay en España son rentables, a excepción de la de Valladolid, situación que cambiará, no obstante, cuando el servicio se extienda hasta León. Blanco, que intervino ayer en un seminario en los Cursos de Verano de El Escorial, aseguró ser «defensor» de la alta velocidad ferroviaria porque es el modo de transporte muy competitivo para el tamaño que tiene España, pero reconoció que la red ya no puede crecer al mismo ritmo que lo ha hecho hasta ahora.

Con la llegada, a finales de este año, del Ave a Valencia, España contará con la red de alta velocidad ferroviaria más extensa de Europa, lo que, por otra parte, contrasta con el déficit de infraestructuras que hay en la red ferroviaria para mercancías, tanto de líneas, como de nodos logísticos.

Mientras que en la Unión Europea el tren distribuye el 18% de las mercancías, en España esta cifra se reduce al 4,5%.

La burbuja inmobiliaria generó un crecimiento «completamente insostenible», que a la vez frenaba la inversión en otras actividades más productivas, señaló Blanco, según quien, una vez el supuesto «milagro» económico se ha desvanecido, «tenemos que encontrar nuestro propio espacio en la economía global». En su opinión, para conseguirlo es necesario un transporte de mercancías competitivo y eficiente que reduzca los costes logísticos y que sitúe a las empresas españolas en una posición más fuerte y sólida para competir frente al resto, informa Efe.

Por ello, una de las prioridades del Ministerio de Fomento, en línea con la meta del reequilibrio modal, es desarrollar el transporte de mercancías por ferrocarril, ha dicho.

Al mismo tiempo, ha señalado que hay que plantearse la viabilidad de determinadas líneas de ferrocarril que no son rentables ni social ni medioambientalmente.

Explicó que no es una cuestión de rentabilidad económica, ya que si se tratara de eso, una parte importante de las líneas existentes en este momento tendrían que ser eliminadas, sino que es una cuestión de rentabilidad social y medioambiental.

A su juicio, se trata de una rentabilidad social que no decide el Gobierno, sino que la determinan los propios ciudadanos que abandonan esas líneas por alternativas más eficientes en tiempo y costes, porque «no es que esas líneas carezcan sólo de usuarios, es que, tal como demuestran los estudios realizados, son líneas que hasta carecen de demanda por parte de sus usuarios potenciales».

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