Los Viriatos estrenan declaración de Interés Regional con miles de romeros

Los ocho municipios sayagueses rivalizaron en maestría para trasladar los altos pendones hasta la ermita de la Virgen del Castillo

EL NORTEZAMORA.
Un momento de la romería. ::
                             MARIAM A. MONTESINOS-EFE/
Un momento de la romería. :: MARIAM A. MONTESINOS-EFE

Miles de personas acompañaron ayer tarde a la Virgen del Castillo en la romería de Los Viriatos de Fariza, que este año estrena la declaración de Interés Turístico Regional, y que se celebra el primer domingo del mes de junio.

Desde primera hora de la mañana comenzó el movimiento en la localidad sayaguesa de Fariza, de cuyo Ayuntamiento dependen varios municipios de los alrededores que cada año toman parte en esta tradicional celebración con la que, prácticamente, se estrena el periodo estival.

Las buenas temperaturas favorecieron este año el desarrollo de una romería que se inicia a las once de la mañana cuando desde las afueras de Fariza se recibe, con la Virgen del Castillo a la cabeza, al resto de pueblos participantes; Palazuelo, Mámoles, Badilla, Cozcurrita, Argañín, Tudera y Záfara.

Así, poco a poco y con un orden establecido tras décadas de celebración, los romeros de cada pueblo fueron llegando a Fariza con su pendón, pendona, cruz parroquial y el cristo de cada una de las parroquias de la zona.

Con todo listo, los anfitriones de Fariza y el resto de presentes disfrutaron de una escabechada, donde «invitamos a escabeche, vino y pan, entre otros productos», informó a Europa Press el alcalde de Fariza, Manuel Ramos.

Tras el ágape y la misa de confraternidad oficiada por el párroco de la zona, los participantes descansaron y seguidamente disfrutaron del almuerzo. Muchas familias aprovecharon el buen tiempo para realizar una comida campestre.

Tres kilómetros

A las 17.00 horas, todos se volvieron a reunir para celebrar el acto central de la romería, el traslado de la imagen mariana desde la iglesia de Fariza hasta la ermita del Castillo, situada a algo más de tres kilómetros.

Durante el trayecto, los portadores de los altos pendones representativos de cada pueblo rivalizaron en maestría para superar los envites del viento.

Todos en procesión dejaron a la Virgen en su ermita y regresaron al pueblo, aunque durante el camino fueron despidiendo a los distintos pueblos en puntos estratégicos.

En la Puerta del Puente se despidieron Badillo, Cozcurrita y Argañín; en la Fontanica se fue Mámoles; en el cementerio, Palazuelo, y en la plaza de Fariza la despedida fue para los vecinos de Tudera y Zafara.

Con la despedida se puso fin a una romería que se ha convertido en una de las más señaladas de la comarca y que este año ha estrenado su declaración de Interés Turístico Regional.

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