DIECINUEVE Y MEDIA

Lucas Aragón Párroco de Bernardos

ORCAJO
DIECINUEVE Y MEDIA

No había hecho ni terminar El Rocío cuando una nueva romería, más mesetaria ésta, ha llenado páginas y páginas de la prensa segoviana durante estos días: la bajada de la Virgen de Bernardos desde su ermita a la iglesia parroquial situada en pleno pueblo.

Al contrario del Rocío, aquí la chispa no está en saber cuándo hay que saltar la reja para pasear la imagen, sino en ver cuándo acaba el recorrido, cuánto se tarda en transportar esa Virgen pizarrera desde un templo a otro separados media legua.

Para el pueblo de Bernardos, el tiempo en que la pequeña talla permanece por las calles, es el termómetro devocional que sienten los habitantes por ella, y este año ha habido record, ¿una hora?, ¿dos?, ¿tres?... No señores, diecinueve horas y media se ha tardado en recorrer los tres kilómetros de distancia que separan ambos puntos, que a pocas cuentas que uno eche, sale a razón de poco más de dos metros y medio por minuto.

Lucas Aragón, arcipreste de Coca y Santa María, es uno de los curas párrocos de Bernardos, que junto con Raúl Anaya se encarga de solventar las disputas entre los que tienen prisa y los pasmosos. No sabemos quién de ambos es el que dice lo de «aprieta la marcha que nos perdemos el fútbol» o eso otro de «anda, espera otro poco, que está a punto de venir el señor de libro Guiness». En todo caso, Lucas Aragón afirma que hay mucho más que folklore en estas manifestaciones, que Bernardos siente verdadera devoción por su patrona. Al menos, así lo dejan ver cada diez años.

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