Un destino sin horario

La Virgen del Castillo retorna a Bernardos en un cortejo que trata de batir récord de duración

FERNANDO ARANGURENSEGOVIA.
Un destino sin horario

La imagen de la Virgen del Castillo entrará hoy en la iglesia de Bernardos después del mediodía, a una hora que nadie sabe precisar. Partió ayer a las siete y media de la tarde de su ermita, sobre un cerro a dos kilómetros del pueblo, en el último acto que guardó puntualidad. Y es que, el hecho de que la 'bajada' se celebre cada diez años alimenta el deseo de los bernardinos de retener lo más posible a su patrona en las calles.

«Lo mejor es que nadie señale una hora de llegada, porque basta que se diga para que haya más empeño en retrasarla», comentaban algunos veteranos, mientras coreaban los cinco vivas -¡Viva la Virgen del Castillo! ¡Viva la Reina de los Ángeles! ¡Viva la Pizarrera! ¡Viva nuestra patrona! y ¡Viva nuestra madre!- que culminaron el canto de La Salve, con la ermita a rebosar y sus alrededores repletos de un gentío expectante, que aplaudía fervoroso cada momento del ritual que se repite cada diez años desde 1940 sin que nadie sepa muy bien el motivo de este lapso de tiempo.

La Virgen fue bajada lentamente de su altar sobre unos rieles mientras se entonaba su himno, y luego sacada a hombros por los santeros y santeras de este año. Ya en la puerta del templo el grupo de paloteo de la localidad bailó la 'Marcha Real' al son de la dulzaina y formó dos torres humanas que acabaron sustentando un arco de flores bajo el que pasó la imagen.

Primeras jotas

En ese instante tomaron las andas los danzantes y, al son de la primera de las cinco orquestas contratadas para relevarse en el cortejo, el público echó las primeras jotas formando dos largas hileras que trazaban el angosto camino a recorrer en el descenso del cerro.

A sus pies aguardaba la carroza sobre la que la pequeña imagen, sustentada sobre una peana de ángeles, habría de completar un trayecto con destino conocido, la iglesia del pueblo, pero sin horario de llegada. «No se yo si este año se batirá el récord», «creo que lo intentarán», comentaban entre si algunos vecinos ya maduros, que recordaban que en la pasada edición, la del año 2000, la imagen tardó 18 horas en entrar en la parroquia. «Lo que los mayores quieren es que llegue cuanto antes al pueblo y ya luego por las calles pues que la gente baile cuanto quiera delante de la Virgen», aseguraba uno de ellos. Pero la llegada de la imagen al primero de los cinco arcos bajo los que pasa por el casco urbano, tampoco tiene hora fija. Podrá haber sucedido lo mismo a la una que a las tres de la madrugada.

Música y curas a relevos

Y es que el afán de los vecinos es bailar incesantemente delante de su patrona. De ahí que se aprovisionen de charangas y grupos de dulzainas suficientes para aguantar, a relevos, procesión tan larga. Como los sacerdotes que acompañan a la imagen, más de cinco, que se van turnando a lo largo de la noche, la madrugada y la mañana de hoy. Y mientras, los vecinos, los hijos del pueblo venidos para la ocasión, y otras muchas personas llegadas de los alrededores, emprenden un ir y venir entre Bernardos, para a reponer fuerzas, y el punto en el que se encuentre la imagen, para seguir danzando. A la caída de la tarde no hay luces que alumbren el camino y sólo la iluminación que acompaña a la imagen sirve de guía hasta que llegar al casco urbano.

El lunes, la vuelta que se dio a la Virgen alrededor del cerro duró cinco horas. La ermita ha estado abierta permanentemente desde que la imagen fuera subida hasta ella el domingo, y siempre llena. Almuerzos, meriendas, cenas y chocolatadas de madrugada han alimentado en el cerro la custodia que los bernardinos han hecho de su patrona.

Una madre explicaba ayer a su hijo de seis años como discurriría una procesión que éste no volverá a ver hasta que sea mozo. Así sea.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos