¡Que lleguemos a verlo!

La romería, que se celebra cada diez años, multiplicará por ocho la población habitual de la localidadBernardos prepara la subida de la Virgen del Castillo a la ermita la próxima semana

¡Que lleguemos a verlo!

¡Que lleguemos a verlo! Son las palabras que más se repiten al hablar con los bernardinos de la celebración de la Subida de la Virgen al Castilla a su ermita. Una fiesta que sólo se da cada diez años. Con esa expresión comienza el saludo que ha realizado para el programa de festejos la Asociación para la Subida de la Virgen del Castillo. La repiten las mujeres que preparan con ilusión las flores que poblarán los arcos que jalonan el recorrido de la procesión. Y también la recuerda el alcalde del municipio, Jesús Pastor, a quien se le ilumina el rostro al explicar los pormenores de esta curiosa tradición.

La fiesta, originariamente, no se organizaba cada diez años. Jesús Pastor indica que la primera referencia de la que se tiene constancia data del año 1732, cuando se inauguró la ermita a la que peregrina la imagen. A partir de esa fecha, hay un período marcado por la ausencia de documentos que traten del asunto. Hay que acudir al libro de asientos de la cofradía para encontrar que en 1806 se da fe de «limosnas extraordinarias recogidas en las procesiones de la Virgen alrededor de la ermita y descamino de la ermita a su iglesia», lo que hace sospechar que en ese año se llevó a cabo una subida de la imagen.

En 1814 se da la primera romería de la que existe documentación precisa. Los vecinos subieron a su patrona el día 30 de mayo en conmemoración del regreso a España del rey Fernando VII después de la invasión napoleónica. Así pues, estos actos «se organizaban inicialmente como acción de gracias, por algún fenómeno de la naturaleza, algún problema social (como podía ser alguna peste), o asuntos políticos, como ese regreso del rey», indica Jesús Pastor. Además, las subidas duraban sólo un día, comenzando por la mañana y retornando por la tarde.

Más adelante, a lo largo del siglo XIX, aumenta la duración de las mismas, subiendo un día y bajando el siguiente. Así, en 1858 salió del pueblo el 23 de mayo, regresando el 24, en una procesión que comenzó a las tres de la tarde y finalizó a las ocho. Un día más duraron los actos en 1892, tradición que se ha mantenido hasta la actualidad.

El regidor de Bernardos señala como «uno de los puntos claves» el año de 1928, cuando se produjo la coronación de la Virgen del Castillo, en la plaza del pueblo, el día 30 de mayo. Así se conmemoró el 150 aniversario de la aparición de la imagen en el cerro del Castillo. Los bernardinos, a través de sus aportaciones, sufragaron la corona que actualmente luce su patrona en las solemnidades. Con el paso del tiempo, la cita ha sufrido modificaciones, a pesar de mantener su carácter religioso, que entronca con el fervor y la devoción que los hijos de Bernardos sienten por la Virgen del Castillo.

El hecho de efectuar la romería una vez cada década se estableció a partir de la subida del año 1940. «No hay referencia de por qué», señala Pastor, aunque especula con que pudo deberse al final de la Guerra Civil. Lo cierto es que fue en esa época cuando se tomó la decisión de llevar a cabo los festejos cada diez años, y así ha venido ocurriendo hasta la actualidad.

Tráfico y seguridad

El alcalde de Bernardos, Jesús Pastor, reconoce que «uno de los mayores problemas que tendremos el domingo es que el cerro tienen solamente una entrada», por lo que hay que tomar las medidas pertinentes para evitar colapsos. De esta manera, Pastor apunta que se van a habilitar unas dos mil plazas de aparcamiento a lo largo del camino, que garanticen cualquier actuación en caso de emergencia. Aunque confía en que «no va a pasar nada».

Hasta Bernardos se desplazará un puesto avanzado de la Agencia de Protección Civil de Castilla y León, «que vendrá con equipamiento médico», así como los efectivos del Real Sitio de San Ildefonso, de donde llegarán una veintena de voluntarios. Algunos de ellos comenzarán a intervenir el sábado para organizar el estacionamiento de vehículos, ya que a las doce la noche el Nuevo Mester de Juglaría ofrecerá un concierto, para el que se espera «bastante afluencia de gente», según el alcalde. Por ello, se habilitará una finca, a la entrada del pueblo, como aparcamiento.

Igualmente, Jesús Pastor espera la llegada de atracciones con motivo del evento. Así, indica que algunos empresarios del sector ya se han puesto en contacto con el Ayuntamiento para solicitar los pertinentes permisos e instalar sus puestos. «El sistema es similar al de otras fiestas», apunta.

Así, argumenta que el Consistorio «lo que hace es canalizar», sin olvidar que este acontecimiento «es una fiesta que para Bernardos tiene una significación muy especial, con independencia de las creencias de cada persona, porque convergen sensibilidades y sentimientos». De tal manera, «para la mayor parte de los bernardinos es el fervor que tienen a la Virgen del Castillo, y para alguna gente es una ocasión donde se vuelven a juntar después de diez años».

Una asociación

La fiesta se ha organizado a través de la Asociación para la Subida de la Virgen del Castillo. «Otros años había una comisión organizadora, pero desaparecía al concluir la fiesta», desvela Jesús Pastor. Por ello, en esta ocasión, se decidió que toda la representación se aglutinara en la asociación, donde están representados todos los colectivos que intervienen (la Asociación de Padres y Madres de Alumnos del centro escolar, la asociación cultural, las amas de casa, los jubilados, los cazadores y la parroquia, entre otros). El Ayuntamiento firma un convenio con esta asociación y asume el déficit que pueda generar la fiesta.

Con bastante antelación, se fabricaron numerosos productos de promoción, cuya distribución ayuda a sufragar los gastos. Así, se han elaborado camisetas, polos, forros polares, vino, chocolate, abanicos, monederos o decantadores, entre otros artículos. Por otro lado, algunas empresas del municipio financian actividades incluidas en el programa de actos festivos.

Asimismo, Jesús Pastor señala que, según los cálculos que baraja el Ayuntamiento, el domingo se multiplicará por ocho la población habitual de Bernardos, llegando aproximadamente a las cinco mil personas. Sobre esa cifra están trabajando para la previsión de infraestructuras.

Para esta cita vuelve a la villa gente que ha perdido el contacto con la localidad, «porque sus antepasados procedían de Bernardos, ya han fallecido, pero los nietos, bisnietos y tataranietos siguen viniendo y sólo lo hacen en estas fechas», recuerda Pastor. De este modo, las cinco casas rurales que existen en el municipio llevan más de un año con todos sus alojamientos contratados. Y lo mismo sucede con multitud de establecimientos de este tipo del entorno más cercano. «Las demandas en ese sentido son tremendas», dice el regidor, que agrega que «requiere un esfuerzo de todo el mundo, pero sabemos que esto es cada diez años».

A nivel personal, Jesús Pastor indica que el hecho de ser alcalde supone ver la infraestructura y organización de la fiesta de una manera muy distinta. «La implicación es totalmente diferente y hay que tener en cuenta que, desde el año 2007 en que tomamos posesión, ha habido un concejal prácticamente con el objetivo de la Subida 2010, porque ya sabíamos lo que suponía organizar una fiesta de esta magnitud». Además, recuerda que, según las referencias con las que se cuenta es la única fiesta de toda España que se celebra cada diez años.

El paloteo

En cuanto a las diferencias de la fiesta actual respecto de la de su infancia y juventud, Jesús Pastor apostilla que «claro que hay diferencias», ya que «la mentalidad de la gente joven es otra, aunque la participación es siempre entusiasta».

Otra de las figuras claves en torno a esta celebración lo constituye el grupo de paloteo, que «se activa y desactiva para cada subida». Tradicionalmente el grupo lo componían los quintos, pero la realidad demográfica actual no lo permite. De este modo, este año habrá tres o cuatro personas que ya palotearon en el 2000. El resto son todo gente más joven. «Estamos hablando de personas que están en torno a los 25 ó 26 años que están con otras que tienen 12», por lo que la diferencia de edad es acusada. Sin embargo, también la respuesta para este aspecto es positiva, puesto que el conjunto lo componen alrededor de 35 personas. Ello ha sido posible gracias al empeño de Jesús Bartolomé y Salvador Segovia, «que en su momento palotearon, y han sido los que han enseñado a los que están ahora mismo». Además, Cristina Herranz les ha aportado nociones sobre las jotas.

Relativo al paloteo, para esta edición se ha fijado por escrito en el programa de actos lo que hasta ahora era una tradición oral. Se trata del orden de interpretación de las danzas, determinando cuáles se realizan delante de cada arco floral. Jesús Pastor recalca que todos los participantes en las danzas, así como los músicos son de Bernardos. Una de las personas más implicadas es el dulzainero Mariano Ramos 'Maete'. «Ha sido el que ha mantenido el recuerdo, porque si no eres de aquí posiblemente habría paloteos que se hubieran perdido, como en un momento de la Historia ocurrió, y gracias al grupo de paloteo de Armuña se pudieron recuperar».

El alcalde concluye que esta fiesta «en su origen es eminentemente religiosa, en la que siempre, por parte del Ayuntamiento ha habido una colaboración en la organización de actos». Así aparece en los registro que existen desde 1886. No hay informaciones anteriores ya que un incendio acabó con el archivo municipal. Al margen de las actividades religiosas, todos los días habrá verbenas, además del ya mencionado concierto del Nuevo Mester de Juglaría.

Procesión de bajada

Otra de las peculiaridades es la procesión de regreso desde la ermita del cerro del Castillo hasta la iglesia parroquial. La comitiva partirá a las 19.30 horas del martes 25 de mayo, pero no se sabe a qué hora llegará al templo principal. Jesús Pastor define el arranque de esta procesión como «un momento de gran emotividad, sobre todo para muchas personas en recuerdo de los que no están, o los que creen que va a ser su última Subida». Así, se ven escenas de gran emotividad «incluso de gente muy hecha y derecha».

La procesión de 1990 entró en la iglesia a las doce y media de la mañana del miércoles, y en la última -la del año 2000- a la una y cuarto de la tarde. «Tenemos hecha una previsión, más o menos abierta, para los grupos de dulzaineros y las charangas», que interpretarán una jota tras otra delante de la imagen de la Virgen del Castillo.

Además, para esta edición se ha dispuesto que, desde la calle Castillo, que es por la que entra el cortejo a la localidad, se coloquen velas a lo largo de todo el recorrido. De este modo, quedarán encendidas sólo las luces de los arcos y se apagará el alumbrado público. Serán un total de 2.000 velas, en el trayecto de 137 metros existentes entre los dos arcos que jalonan la vía. «Normalmente cuando amanece se suele llegar a la plaza». Por tanto, los devotos bernardinos emplearán alrededor de 20 horas en cubrir los tres kilómetros del itinerario procesional. ¡Que lleguemos a verlo!

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